Y la sequía por el cambio climático sigue sin llegar: los embalses en España están mucho más llenos de lo normal

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"Sequías diez veces peores", "más probables" y con "aumento de las inundaciones", es la amarga predicción que exponía la cuestionada organización ecologista Greenpeace en su página web que, por ejemplo, alertaba también de los "récords climáticos" – no meteorológicos – que se habían dado en el año hidrológico 2022-2023, que había tenido un 10% menos de precipitaciones de las normales.

La organización destacaba como un dato muy importante que las reservas de agua se encontraban en aquel momento –finales de septiembre– al 36,55%, "una cantidad 13 puntos inferior a la media de los últimos 10 años".

Los embalses, mucho más llenos

Menos de dos años después, la situación de estas reservas es muy diferente: aunque hay que tener en cuenta también que estamos en otro momento del año, en esta semana los embalses están al 59,22% de su capacidad según los datos de la web embalses.net, casi cinco puntos más que en la misma semana del año pasado y –un dato aún más interesante– más de siete puntos por encima de la media de los diez últimos años.

Tan es así que hay zonas de España en las que se están vaciando algunos embalses porque están demasiado llenos, es lo que está ocurriendo en algunos de la Comunidad de Madrid, pero también en zonas como las provincias de Sevilla, Granada o Córdoba.

Lluvias más abundantes

Por supuesto, la situación en los embalses es el reflejo de unas lluvias que están siendo mucho más abundantes que otros años: la AEMET, por ejemplo, lo comentaba respecto a lo que llevamos de año hidrológico –que se miden de 1 de octubre a 30 de septiembre para poder recoger mejor la influencia de las nieves invernales–: hasta finales de enero han caído una media de 315 litros por metro cuadrado, lo que supone un 11% más que el valor normal en esos meses en un periodo de referencia de nada más y nada menos que 30 años: entre 1991 y 2020.

Y no es algo exclusivo de estos últimos meses: el 2024-2025 fue un año hidrológico lluvioso –el más húmedo desde 2020 según AEMET– con una precipitación de 683,7 litros por metro cuadrado, un 7% más que la media del periodo de referencia citado anteriormente, que es de 649,1 litros.

Retrocediendo un poco más en el tiempo se puede constatar que tres de los últimos cinco años hidrológicos en España han estado por encima de esa media de lluvias y, además, el sexto, que fue el 2019-2020 está considerado el más húmedo de la serie histórica.

Y no, no es porque haya más lluvias extremas

Llegados a este punto, la narrativa alarmista suele decir que las medias de precipitaciones se mantienen, sí, pero es porque las lluvias extremas son cada vez más frecuentes, y se atribuyen al cambio climático fenómenos que se han repetido a lo largo de la historia como las danas en el Levante español.

Pero la realidad es que no es así: dos estudios recientes de los que se hacía eco la Asociación de Realistas Climáticos demostraban que, por un lado, los episodios de lluvias extremas no han aumentado en el periodo que va desde 1996 a 2022, lo que deja como conclusión obvia que "la temperatura del Mediterráneo no es un factor decisivo" para que se generen este tipo de lluvias y por tanto, el calentamiento global no va a influir en ellas.

Además, otro estudio de primer nivel demostraba que las precipitaciones en el área mediterránea han permanecido estables durante siglo y medio y, de hecho, las precipitaciones habrían aumentado en un 8% desde 1981.

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