Luis Ernesto Blanco
Caracas. Servicio especial.
03/02/2026 06:00 Actualizado a 03/02/2026 06:19
Ha pasado un mes desde que tropas Delta Force de Estados Unidos comandaron una operación que culminó con la captura y extracción de Nicolás Maduro del poder en Venezuela y la población sigue sin señales claras que permitan determinar el destino final de los acontecimientos.
El reconocimiento de Delcy Rodríguez como presidenta encargada significó un balde de agua fría para los sectores democráticos venezolanos, que no están conformes con las pocas señales de apertura mostradas hasta ahora, aunque reconocen que el escenario es también complicado para una Rodríguez como poco margen de juego y que debe mantener satisfechas las exigencias de Washington. “Venezuela no está aún en una transición democrática, pero tampoco puede afirmarse que este proceso se limita a una simple reconfiguración autoritaria”, dice Benigno Alarcón, investigador del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello.
Esperanza para los presos políticos
La excarcelación de otros 32 presos políticos durante el último fin de semana y el anunció que hizo Rodríguez de impulsar una Ley de Amnistía General con el objetivo de favorecer la “convivencia nacional” y restaurar la paz en el país tras un periodo de alta tensión es una señal de un viraje de la política represiva.
La ley abarcaría todos los casos de “violencia política” registrados desde el año 1999 hasta la actualidad, pero la noticia, todavía por concretarse, fue recibida también con cautela, teniendo en cuenta que tres semanas después del anuncio de la excarcelación de “un número importante” de presos políticos ocurrida el 8 de enero, sólo se habían confirmado la salida de prisión de 344 personas y permanecían unos 679 detenidos por motivos políticos, entre ellos 181 militares, mujeres y un adolescente.
Sumado a las excarcelaciones, el Gobierno también ha sido tolerante con expresiones de reclamo, algo impensable hasta finales del año pasado. Las rendijas mostradas por la represión han sido aprovechadas por algunos dirigentes políticos que permanecían en la clandestinidad. Por otra parte, la protesta de los estudiantes universitarios de todo el país para exigir la liberación de los presos políticos es vista como la posibilidad de un renacer del activismo político en Venezuela.
“Estas manifestaciones reflejan que esa llama está viva, pero igualmente bajo acecho de un sistema cercado por leyes, normas y prácticas de un modo de actuar y ejercer el poder de forma abiertamente autoritaria. Hay que valorar que se han realizado asumiendo todo tipo de riesgos porque en Venezuela nada ha cambiado”, dice Oscar Murillo, director ejecutivo de Provea, una ONG dedicada a la defensa de los derechos humanos en Venezuela.
Aperturismo
“Se han asumido riesgos porque en Venezuela nada ha cambiado”, dice Oscar Murillo, director ejecutivo de Provea, una ONG de defensa de los derechos humanos
El secretario de Estado de EE. UU, Marco Rubio, ha dicho que mantiene el optimismo acerca de su relación con Rodríguez. “Sin duda hoy estamos mejor en Venezuela que hace cuatro semanas. Y creo, tengo la esperanza y espero que estemos mejor en tres meses, en seis meses, en nueve meses, de lo que habríamos estado si Maduro siguiera allí”, dijo Rubio en su comparecencia ante los senadores norteamericanos.
Sin embargo, medios internacionales han citado informes de inteligencia de Estados Unidos que plantean dudas sobre si Delcy Rodríguez cooperará con el Gobierno de Donald Trump, mientras portavoces del ejecutivo venezolano han retomado su tono desafiante y tratan de marcar distancia con las políticas de Washington para mantener cohesionada su base de apoyos internos.
Rodríguez, que ha dejado claro que no pretende que su paso por la presidencia sea corto, sigue activando los mecanismos que le permitan ganar tiempo. Ha despachado de puestos clave a figuras cercanas a Maduro tanto en el mundo civil como en el militar, mientras avanzan los acuerdos en materia petrolera con Estados Unidos para mejorar sus arcas y aliviar la presión económica.
Venezuela, con el visto bueno de Washington, acaba de aprobar una nueva Ley de Hidrocarburos dirigida a favorecer la inversión privada extranjera, flexibilizar las reglas que rigen la participación de empresas privadas y enterrar la política petrolera nacionalista de Hugo Chávez. Estados Unidos ha respondido el gesto con una nueva licencia que permite a empresas estadounidenses comercializar crudo venezolano y una reapertura del espacio aéreo.
Pragmatismo
Delcy Rodríguez ha quitado de puestos clave a figuras cercanas a Maduro y avanza acuerdos en materia petrolera con EE.UU. para aliviar la presión económica
Y aunque hay indicios y expectativas en materia económica que son favorables para Venezuela, desde Provea advierten que ningún proceso de liberalización económica sin libertades democráticas, participación ciudadana y transparencia, puede ser duradero ni en corcondancia con principios básicos de derechos humanos. “Se está construyendo la transición que es fácil describir como una tecnocracia autoritaria”, dijo Murillo.
El retorno a la democracia en Venezuela sigue postergado, así como la posibilidad de que se reconozca el resultado de la elección presidencial del 28 de julio de 2024. El esfuerzo de María Corina Machado, todavía en el exilio, ahora se centra ahora en que el tema de la transición democrática no quede en el olvido en la agenda norteamericana y se presione para llegar lo más pronto posible a una nueva elección presidencial.

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