La Administración Trump ha puesto en marcha la operación Economic Outcast (Aislamiento económico) anunciada la semana pasada por el presidente estadounidense. "Una campaña sin precedentes contra la República Islámica de Irán y quienes la apoyan" que tiene como objetivo "cortar todos los hilos económicos que sostienen a este régimen tiránico hasta que Teherán se quede solo" y con la que, una vez desmanteladas las capacidades militares del régimen y paralizado su programa nuclear, la guerra entra en su "fase final".
Así lo ha explicado el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien ha destacado que "el presidente Trump ha iniciado una acción que sus predecesores dilataron durante demasiado tiempo". "Con su liderazgo, Estados Unidos ya no está gestionando la amenaza iraní, sino que la está terminando", ha sentenciado. A partir de ahora, ha dicho, Irán sólo tiene dos caminos. "El del aislamiento total a nivel mundial y una economía de subsistencia, o bien un camino de vuelta a la normalidad". Economic Outcast impedirá "cualquier otra opción".
Las medidas adoptadas por la Administración norteamericana están dirigidas a cercar al régimen de los ayatolás "bloqueando las fuentes de ingresos que financian al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y al perverso régimen iraní". "Estamos aplicando un enfoque de cero fugas", ha añadido Bessent, "no tendrá ni el más mínimo respiro". Las nuevas sanciones se dirigen contra cinco sectores que son vitales para Irán: activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo.
No habrá refugio, Irán será "destruido"
EEUU también sancionará a los países que den asistencia económica a Irán. "El último refugio de este régimen", ha explicado el secretario del Tesoro, "es que hay naciones que siguen financiando la amenaza iraní con la esperanza de evitarla". "Ya no resulta aceptable actuar en las zonas grises de este conflicto", ha aseverado. "Cualquier entidad que facilite el lavado de capitales en nombre de Irán quedará excluida del sistema del dólar estadounidense".
La Administración Trump tomará medidas contra "cualquiera que sea tan imprudente como para seguir haciendo negocios con este régimen", que Bessent ha tachado de "asesino". "Aquellos que se alíen con Estados Unidos cosecharán los frutos de nuestra colaboración", ha prometido al tiempo que ha advertido que quienes mantengan sus lazos con Irán "deben esperar compartir el aislamiento de un régimen en decadencia".
Todo para evitar que "el mayor Estado patrocinador del terrorismo del mundo, obtenga un arma nuclear". Trump "no lo permitirá", ha asegurado. La operación Economic Outcast es la que garantizará que no ocurra "privando al régimen de los últimos medios que le quedaban para amenazar a Estados Unidos y garantizando que Teherán quede aislado, en bancarrota y destruido".
Recompensas para acabar con el CGRI
El Departamento de Estado está sancionando a "numerosas entidades, individuos y embarcaciones para exponer aún más a las personas y entidades que permitieron los ataques contra las fuerzas estadounidenses y sus aliados, y para restringir los ingresos que el régimen iraní utiliza para atacar a sus vecinos, apoyar el terrorismo en el extranjero, oprimir brutalmente a su propio pueblo y mantener como rehén la economía mundial".
Por otra parte, ha ofrecido recompensas de hasta diez millones de dólares (alrededor de 8,6 millones de euros) a quien ofrezca información verificable sobre altos cargos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán, que "planifica, organiza y ejecuta actos terroristas en todo el mundo" y "responsable de numerosos ataques contra estadounidenses e instalaciones estadounidenses".
Entre los iraníes buscados por el departamento de Recompensas por la Justicia de EEUU, cuya lista encabeza el líder supremo de Irán —Motjaba Jamenei, que no ha aparecido en público desde su nombramiento el pasado 8 de marzo tras la muerte de su padre—, encontramos nombres como los de Ahmed Vahidi, comandante del CGRI, y Ali Abdollahi, el general de Guardia Revolucionaria que fue nombrado jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas a principio de agosto.
Irán se ríe de las "fanfarronadas"
"Los estadounidenses saben que nadie se cree sus fanfarronadas", ha señalado Mohammad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento iraní y uno de los miembros principales de la delegación que ha participado en las negociaciones con la Administración Trump que dieron lugar al 'Memorando de Entendimiento de Islamabad' que expiró el lunes 17 de agosto.
"Estados Unidos no está en una situación económica que le permita restringir aún más sus relaciones con otros países", ha argumentado el dirigente iraní a través de un post publicado en su perfil en la red social X. "Los socios comerciales de Irán, tanto en los medios como enviándonos mensajes, han declarado que no toman en serio estas declaraciones", ha asegurado.
آمریکاییها میدانند که کسی گُندهلافیهای آنها را باور نمیکند؛ آمریکا از لحاظ اقتصادی در شرایطی نیست که بخواهد روابط خود با دیگر کشورها را محدودتر از این کند.
شرکای تجاری ایران، هم در رسانهها و هم با ارسال پیام به ما اعلام کردهاند که این اظهارات را به هیچ جا حساب نمیکنند.
China defenderá sus intereses
Entre los aludidos no ha tardado en reaccionar China, que ha considerado que su cooperación con Irán "no debe ser interferida ni socavada". Las sanciones anunciadas por EEUU afectarían al menos a dos compañías con sede en Hong Kong.
El portavoz del Ministerio chino de Exteriores, Lin Jian, ha señalado que la relación de su país con Irán "siempre se ha llevado a cabo dentro del marco del derecho internacional", al ser preguntado por la postura que adoptará Pekín ante las exigencias de Washington.
Lin ha explicado que están siguiendo "de cerca" la evolución de la situación y que tomarán "todas las medidas necesarias" para proteger sus "derechos e intereses", sin entrar en detalles ni valorar el posible impacto de las medidas estadounidenses en los bancos chinos.

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