
Anna Buj
Bruselas. Corresponsal
01/04/2026 11:15 Actualizado a 01/04/2026 11:59
La crisis de Irán va camino de llevarse por delante a la OTAN. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha declarado al diario británico The Telegraph que está considerando seriamente la posibilidad de que su país abandone la Alianza Atlántica, tras la negativa de varios países aliados de unirse a la ofensiva contra Teherán. De cumplir sus amenazas, sería prácticamente el fin de la organización tal y como se la conoce, ya que no existe un sustituto a nivel militar y organizativo de EE.UU. Solo este país aportó el 60% del gasto en defensa el año pasado.
Según el presidente republicano, la salida de EE.UU. del tratado de defensa está “más allá de toda reconsideración”. “Nunca me convenció la OTAN. Siempre supe que era un tigre de papel, y Putin también lo sabe, por cierto”, asegura el mandatario en la entrevista, publicada hoy en el rotativo británico.
Declaraciones parecidas
Marco Rubio también abrió la puerta a que EE.UU. revise el papel que tiene en la OTAN
En los últimos días, Trump ha expresado reiteradamente su insatisfacción con sus aliados por su rechazo a participar en la guerra contra Irán, pero hasta ahora no se había manifestado con tanta contundencia. Son declaraciones que van todavía más allá a las del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, quien hace unos días abrió la puerta a que Estados Unidos “revise” el papel que tiene en la OTAN, una vez finalice el conflicto en Oriente Medio.
En otra entrevista en Al Jazeera, Rubio volvió a arremeter contra España al asegurar que el Ejecutivo “presume” de haber cerrado el espacio aéreo y las bases de Morón y Rota a las aeronaves que participen en el conflicto bélico. “Incluso cuando Washington se ha comprometido a defender al país miembro de la OTAN”, añadió el diplomático americano, antes de que Italia -el mayor aliado ideológico de la Administración Trump en Europa- también negase el uso de la base siciliana de Sigonella para vuelos implicados en la ofensiva contra Irán.
El primero en reaccionar a esta amenaza ha sido el primer ministro británico, Keir Starmer, quien ha dicho que actuará “en defensa del interés nacional británico”, “independientemente de la presión a la que nos sometan a mí y a otros”. “En un mundo volátil, nuestro interés nacional a largo plazo exige una estrecha colaboración con nuestros aliados en Europa”, ha apostillado.
Otros grandes países europeos, como Alemania y Francia, suscribieron una declaración en que prometían ayudar a desbloquear el estrecho de Ormuz, pero solo cuando las hostilidades se hayan calmado. Nadie quiere entrar abiertamente en esta guerra, de la que Trump no informó a sus aliados antes de empezar. El canciller alemán, Friedrich Merz, ha sido especialmente crítico con el magnate. En una entrevista la semana pasada, el conservador aseguró que lo que “Trump está haciendo en este momento no es una desescalada ni un intento de alcanzar una solución pacífica, sino una escalada masiva con un resultado incierto”.
Estas últimas amenazas ponen al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en una situación muy complicada. El holandés fue elegido por su buena relación con EE.UU. y su principal misión al frente de la Alianza es mantener el vínculo transatlántico, por lo que no ha dudado a lo largo de este año en deshacerse en halagos hacia el magnate, pese a las múltiples críticas que esto le ha generado. La semana pasada, en una rueda de prensa, admitió que el republicano siente “cierta frustración” porque los europeos tardaron en responder a su petición de garantizar que las rutas marítimas permanecieran abiertas. Sin embargo, puntualizó que esto se debe a que Washington no pudo consultar previamente a sus aliados para mantener la operación en secreto y evitar filtraciones.

Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).

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