Las explosiones en Kyiv, Járkiv, Dnipró y otras grandes ciudades ucranianas, con cortes de electricidad según denuncian las autoridades locales, volvieron a formar parte de la vida cotidiana del país esta madrugada del martes. La breve tregua energética declarada la semana pasada terminó con Rusia disparando más de 70 misiles, según el conteo que dio a conocer el Gobierno de Ucrania, en vísperas de que se reanuden las negociaciones de paz en Abu Dabi.
Las defensas aéreas ucranianas lograron derribar 38 de los 72 misiles lanzados por Rusia. Según el parte diario de la Fuerza Aérea ucraniana, las Fuerzas Armadas rusas emplearon también 450 drones, la mayoría de los cuales (412) lograron ser abatidos antes de alcanzar su objetivo.
Con temperaturas inferiores a 20 grados bajo cero
Este ataque ruso se produce cuando en Ucrania se registran temperaturas inferiores a los 20 grados bajo cero, y en vísperas de que Ucrania, Rusia y Estados Unidos reanuden el miércoles en Abu Dabi las reuniones trilaterales de paz que empezaron el mes pasado.
De este modo termina la breve tregua energética que el presidente de Rusia, Vladímir Putin, aceptó hace una semana a petición de su homólogo estadounidense, Donald Trump. Dicha tregua se declaró el pasado jueves y el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, dijo que se iba a prolongar hasta el 1 de febrero, el pasado domingo. También subrayó que su objetivo era mejorar el clima de las conversaciones en la capital de los Emiratos Árabes Unidos.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, recriminó este martes al Kremlin que haya elegido el período más frío en lustros en Ucrania para volver a atacar el sistema energético del país, y aprovechó para pedir a sus socios occidentales más ayuda. “Sin presión a Rusia la guerra no terminará. Ahora mismo Moscú elige el terror y la escalada, y por eso se necesita máxima presión”, dijo Zelenski en redes sociales.
Ucrania denuncia ataques contra centrales termoeléctricas que suministran energía a Kyiv, Járkiv y Dnipró
El ministro de Energía ucraniano, Denís Shmigal, aseguró que Rusia había atacado en este último bombardeo centrales termoeléctricas que suministran energía a Kyiv, Járkiv y Dnipró, tres de las ciudades ucranianas más pobladas.
El alcalde de Kyiv, Vitali Klichkó, explicó en redes sociales que la mayor parte de edificios de viviendas en los barrios de Dárnitsia y Dniprovski se encuentran sin calefacción tras los ataques rusos de la pasada madrugada. “En total en la ciudad hay en estos momentos 1.170 edificios de varias plantas sin calefacción”, escribió Klichkó.
A pesar de las evidencias y de los cortes de luz y calefacción que han afectado a millones de ucranianos, la posición del Ministerio de Defensa de Rusia siempre ha sido que no está atacando infraestructuras civiles. Siempre insiste en que los ataques se concentran solo sobre instalaciones energéticas militares de Ucrania y sobre la infraestructura relacionada con ellas.
Rusia dice que solo ataca instalaciones energéticas militares e infraestructuras relacionadas con ellas
Durante la noche se declaró la alarma aérea en la capital ucraniana, dijo la administración militar de Kyiv. Las autoridades pidieron a los residentes que se trasladaran a los refugios más cercanos y que permanecieran en ellos mientras durase el peligro.
Según el jefe de la administración militar de la ciudad, Timur Tkachenko, se registraron daños en varios barrios de la ciudad: Dárnitski, Desniansk, Pechersk y Shevchenko.
Los medios ucranianos informaron, además, de explosiones en Járkiv, Sumi y Dnipró. Íhor Térejov, alcalde de Járkiv, la segunda ciudad del país, aseguró que había habido ataques sobre las infraestructuras energéticas. Para evitar que la red se congele, las autoridades tendrán que drenar el refrigerante en el sistema de calefacción de 820 edificios, y añadió que es probable que se produzcan cortes en el transporte eléctrico urbano.
Los medios Suspilne y RBK-Ukraina aseguran que también se registraron explosiones en Odesa. El gobernador de la provincia, Oleh Kíper, informó de un incendio en esa ciudad de la costa del mar Negro.

Corresponsal de La Vanguardia durante más de dos décadas en Moscú. Con anterioridad, escribió para este diario desde Hong Kong y cubrió acontecimientos como el referéndum de independencia de Timor Oriental (1999) o la guerra de Afganistán tras los atentados del 11-S (2001). En la "prehistoria" trabajó en Madrid para la revista Cambio16 y la siempre recordada Jaque, especializada en ajedrez, una de sus grandes pasiones.

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