El eclipse total de Sol del próximo 12 de agosto promete convertirse en uno de los acontecimientos astronómicos más importantes vividos en España en más de un siglo. Sin embargo, mientras crece la expectación por un fenómeno que atraerá a miles de personas a distintos puntos del país, los expertos lanzan una advertencia: no conviene dejar los preparativos para el último momento.
Alejandro Sánchez de Miguel, investigador especializado en contaminación lumínica y observador de eclipses desde 1999, ha alertado de que la población aún no es plenamente consciente de la magnitud del evento. Su principal preocupación no está en el propio eclipse, sino en cómo se afrontará su observación.
"Por favor, que nadie espere a la última semana para comprar las gafas", insiste durante una entrevista concedida a Libertad Digital. "Puede haber gafas suficientes a nivel global, pero eso no significa que vayan a estar disponibles en el lugar donde las necesites".
El temor a quedarse sin gafas
El investigador y escritor del libro Los eclipses de Sol, participa actualmente en un estudio sobre la calidad y degradación de las gafas de eclipse, un elemento imprescindible para observar el fenómeno de forma segura fuera de los momentos de totalidad.
Según explica, el problema no es tanto la falta de fabricación como el comportamiento habitual de los consumidores. "Sabemos lo que ocurre en otros países. Cuando se acerca la fecha, se produce una avalancha de compras y aumentan las posibilidades de encontrar productos de peor calidad o simplemente de no encontrar existencias".
Sánchez de Miguel recuerda que el eclipse será visible de forma parcial en más del 90% de la Península Ibérica, por lo que prácticamente toda la población necesitará algún método seguro de observación. Aun así, lanza un mensaje tranquilizador respecto a las gafas homologadas. "Casi todas las gafas de eclipse, incluso las más sencillas, son mucho mejores que cualquier otro método casero que la gente pueda imaginar".
Radiografías, cristales y otros errores
El experto desaconseja completamente recurrir a soluciones tradicionales como radiografías, negativos fotográficos o cristales ahumados. "Cualquier cosa que se te ocurra es peor que unas gafas de eclipse", afirma.
Para quienes tengan dudas sobre la calidad de las gafas adquiridas, recomienda utilizar métodos indirectos de observación, como la proyección de la imagen solar mediante espejos, prismáticos o incluso aprovechando el efecto de cámara oscura que generan las hojas de los árboles. "Son métodos completamente seguros y permiten disfrutar igualmente del fenómeno", explica.
Uno de los mensajes más llamativos de la conversación llega cuando se le pregunta por la preparación institucional y mediática del eclipse. Aunque reconoce que distintas administraciones llevan tiempo trabajando en el evento, considera que la difusión pública todavía es insuficiente.
"No sé qué estamos esperando", afirma. "Dentro de unas semanas el eclipse será el gran tema del verano, pero entonces quizá ya no haya margen para fabricar o distribuir tantas gafas como hagan falta".
Millones de desplazamientos
Más allá de la observación, Sánchez de Miguel cree que España podría enfrentarse a movimientos masivos de personas similares a los que generan grandes acontecimientos deportivos o musicales. "Esto es como organizar un Mundial, con la diferencia de que la entrada es gratis", resume.
Las zonas de totalidad, donde el Sol quedará completamente oculto durante unos minutos, atraerán a miles de aficionados nacionales e internacionales. Por ello recomienda viajar con antelación, evitar desplazamientos de última hora y permanecer unas horas más en el lugar tras finalizar el fenómeno para reducir atascos y riesgos en carretera. El experto también advierte de la necesidad de planificar bien la ubicación. "No vale un 99,9%. Lo espectacular ocurre en la franja de totalidad".
Un fenómeno que España no veía desde hace más de un siglo
La expectación tiene una explicación sencilla. El último eclipse total visible desde la España peninsular se produjo en 1905. "Han pasado más de 120 años sin un eclipse total y ahora vamos a tener dos seguidos, en 2026 y 2027", señala.
Para Sánchez de Miguel, esa excepcionalidad explica el enorme interés que está despertando el fenómeno. También considera que España aún no es plenamente consciente de lo que supone albergar uno de los eventos astronómicos más importantes del mundo. "En países como Egipto lo venderían como si fuera un Mundial", concluye. "Aquí todavía no nos hacemos una idea de lo que viene".

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