"Me encabronó profundamente": Sonsoles Ónega ajusta cuentas con sus críticos en 'El Hormiguero'

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Sonsoles Ónega ha regresado a la primera línea mediática para presentar su proyecto más ambicioso hasta la fecha. En una atmósfera cargada de simbolismo, la periodista y escritora visitó el plató de El Hormiguero este martes 14 de abril, marcando un hito en su carrera: la puesta de largo de Llevará tu nombre, su primera obra tras el éxito que supuso el Premio Planeta 2023. La expectación era máxima, subrayada incluso por el inusual atuendo de Pablo Motos, quien abandonó su icónica camisa blanca para lucir una americana negra, gesto que denotaba la solemnidad de la cita y la envergadura de una novela que ya ha sido presentada en más de 125 países.

Ónega no eludió la realidad del vértigo que siente ante el folio en blanco tras haber conquistado a millones de lectores con Las hijas de la criada. Según confesó la propia autora, el éxito no es un colchón, sino un amplificador de inseguridades. "Multiplicas el vértigo, el miedo, las inseguridades. El que no te llame Pablo Motos. Todo eso se multiplica", admitió con sinceridad, revelando que el proceso creativo de esta nueva historia comenzó mientras su anterior obra aún recorría el camino del "boca-oreja" antes de convertirse en el fenómeno de ventas que terminó siendo adaptada a la televisión.

Uno de los puntos álgidos de la entrevista fue el análisis del síndrome del impostor, un rasgo que Ónega comparte con la protagonista de su nuevo libro y que el propio Pablo Motos reconoció haber padecido durante gran parte de su trayectoria. Para la periodista, esta sensación de no merecer los logros es una sombra constante que se proyecta especialmente sobre las mujeres. "Es pensar que te va mejor de lo que te mereces... cosas que creo que nos pasan más a las mujeres que a los hombres. Nosotras siempre vamos pidiendo perdón", sentenció la comunicadora. Esta inseguridad, lejos de desaparecer con la veteranía, parece haberse cronificado: "Pienso que me van a echar todos los días. Tengo todavía síndrome del impostor cuando voy a la tele, cuando presento un manuscrito, cuando las cosas van bien".

Sonsoles ajusta cuenta con sus críticos

La charla también sirvió para ajustar cuentas con el pasado reciente y la polarización que a veces rodea a los premios de gran calado comercial. Sonsoles Ónega se mostró tajante al recordar las críticas recibidas tras alzarse con el galardón de la editorial Planeta. Otros medios ya habían recogido anteriormente el malestar de la autora con ciertos sectores de la crítica académica, pero en esta ocasión fue más directa al señalar a un crítico de un suplemento cultural específico, sugiriendo que su valoración estuvo movida por "prejuicios e intereses no explicables" ajenos a la calidad literaria. "Eso me encabronó profundamente. Intento que mi empresa, que me paga, en la medida de lo posible, no condicione mi trabajo. Me temo que el suyo sí lo condicionó", espetó con dureza, defendiendo que la verdadera validación llegó con la respuesta masiva de los lectores.

En el plano más íntimo, la entrevista alcanzó sus notas más altas de emotividad al recordar a su padre, el periodista Fernando Ónega, fallecido el pasado marzo. La nueva novela está irremediablemente ligada a sus últimos días. Sonsoles relató cómo le entregó un ejemplar prematuro en el hospital, un objeto que hoy guarda como un tesoro y que el veterano comunicador no pudo terminar: "Se quedó en la página 152. Recogí el libro del hospital con una mascarilla y está ahí. Es un libro que yo tengo y pienso que fue el último que tuvo en sus manos". La ausencia de su padre no solo es personal, sino también intelectual, especialmente en momentos de conflicto ético profesional. Ónega recordó el reciente caso de Noelia Castillo y su petición de eutanasia, lamentando no haber podido consultar con él —quien en su día emitió la histórica entrevista de Ramón Sampedro— los límites éticos de la cobertura mediática.

"He ganado siete kilos tras dejar de fumar"

Más allá de la literatura, la periodista compartió detalles sobre su salud y sus cambios de hábito. Tras 33 años fumando, ha logrado mantenerse 120 días alejada del tabaco, una decisión que ha impactado en su proceso de escritura, volviéndolo más lento y pesado. "Siempre he escrito con un cigarro en la mano. Me está costando mucho escribir 300 palabras. Puedo tardar tres días", explicó, al tiempo que bromeaba sobre los siete kilos ganados y sus métodos poco ortodoxos para combatir la ansiedad matutina, como el uso de wasabi para provocar un "calambre" sensorial que distrajera las ganas de fumar.

La faceta de periodista política también tuvo su espacio a través de una anécdota que ya forma parte de la mitología de las redacciones. Ónega recordó cómo obtuvo una de sus mejores exclusivas sobre la corrupción en el Partido Popular durante el Gobierno de Mariano Rajoy mientras se encontraba en los baños del Congreso de los Diputados. Al reconocer la voz de una ministra que gritaba indignada por un nuevo caso, la periodista "puso la oreja" y, tras confirmar la información, contactó de inmediato con Informativos Telecinco.

Por último, aprovechó el altavoz de El Hormiguero para lanzar una reivindicación sectorial: la bajada del IVA de los libros. Comparando el gravamen actual del 21% con el del tabaco, la autora abogó por un "IVA cero" que dinamice la industria y fomente la lectura, equiparándolo a las grandes campañas de fomento de la vivienda del pasado.

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