Después de más de medio año sin dejarse ver en público, Sarah Ferguson ha sido localizada en una exclusiva estación de esquí en Austria. La exmujer del príncipe Andrés de 66 años, llevaba desaparecida desde septiembre de 2025, lo que había alimentado especulaciones sobre su situación personal y judicial.
Su reciente aparición se produce en un contexto complicado: crece la presión para que declare ante el Congreso de Estados Unidos por su relación pasada con Jeffrey Epstein. Nuevos documentos y mensajes publicados el año pasado cuestionan su versión de que había cortado todo vínculo con él, lo que ha deteriorado gravemente su imagen pública.
Según The Sun, Ferguson fue vista el 16 de abril entrando en un vehículo con cristales tintados y vestida de forma discreta para evitar ser reconocida. Durante estos meses, habría optado por mantenerse completamente alejada del foco mediático, incluso utilizando estrategias para despistar sobre su paradero.
A través de imágenes en exclusiva, el tabloide británico confirmó que la exduquesa de York se encontraba refugiada en Austria, concretamente en un lujoso chalé situado en una estación de esquí alpina, cuyo precio ronda los 2.300 euros por noche. Fergie "ha mantenido un perfil extremadamente discreto durante su estancia en plena zona alpina", aseguró una fuente anónima citada por el periódico, que también señaló que apenas se la ha visto en los alrededores. "Y todo indica que ha querido que siga siendo así", añade.
En las fotografías captadas por el fotógrafo Doug Seeburg, Ferguson aparece con gesto serio al bajar de un monovolumen Mercedes con los cristales tintados. Vestía un abrigo azul y llevaba un bolso de rafia en tono verde azulado, mientras ocultaba el cabello bajo una gorra blanca de estilo béisbol. "La elección de su ropa en ese breve momento fuera fue claramente pensada para pasar desapercibida", concluye la misma fuente.
El impacto del escándalo ha sido notable: varias organizaciones vinculadas a ella han cerrado y su reputación ha sufrido un fuerte golpe. Además, su situación institucional también se ha visto afectada, con la retirada de distinciones honoríficas y un progresivo aislamiento de la vida pública.
Fuentes cercanas apuntan a que la elección de una estación alpina responde a la búsqueda de privacidad, en un entorno donde las figuras públicas pueden pasar más fácilmente desapercibidas. Sin embargo, su reaparición vuelve a situarla en el centro de la atención mediática justo cuando aumentan las exigencias para que dé explicaciones.

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