Televisión Española continúa perfilando su parrilla de cara a la primavera con una maniobra que muchos interpretan más en clave de gratitud política que de estricta eficiencia televisiva. A la reciente hornada de estrenos en La 1 se suma ahora el desembarco de Jesús Cintora en la noche de los sábados de La 2, un movimiento que, según avanza en exclusiva Poco Pasa TV, se materializará el próximo 11 de abril.
Este nuevo espacio informativo nace bajo la excusa del aceptable rendimiento de audiencia de Malas lenguas, el formato que el periodista conduce diariamente. Sin embargo, resulta difícil ignorar la intensidad de la corporación en promocionar a una figura cuya trayectoria reciente parece caminar en perfecta sintonía con los intereses de Moncloa, consolidando esa percepción de que, en la televisión de todos, la fidelidad editorial suele encontrar siempre una recompensa en forma de minutos de pantalla.
Este proyecto representa el tercer intento de RTVE en apenas un año por asentar una marca informativa también en el fin de semana, tras los estrepitosos fracasos de los especiales de Mañaneros 360 con Javier Ruiz y el efímero Directo a la gente, que apenas logró seducir a 602.000 espectadores pese a contar también con Cintora en su elenco.
Más allá de las cifras, la decisión de otorgarle un nuevo programa propio subraya una tendencia inquietante en la gestión de la televisión pública: la utilización de los canales del Estado como un ecosistema de protección para comunicadores afines. Cabe recordar que el propio Consejo de Informativos de TVE ha señalado formalmente a Malas lenguas por su falta de rigor periodístico y su sesgo evidente, denunciando que el programa incumple las normas fundamentales de la casa.
En este contexto, el nuevo espacio de los sábados no solo parece un premio a la lealtad personal de Cintora hacia el Ejecutivo de Pedro Sánchez, sino una confirmación de que los criterios de neutralidad y servicio público han sido desplazados por la necesidad de asegurar un relato gubernamental a medida, incluso a costa de la credibilidad institucional de RTVE.
Las quejas de los trabajadores de RTVE
Las críticas del Consejo de Informativos no son incidentes aislados, sino que forman parte de un informe exhaustivo emitido en enero de 2026, tras recibir más de un centenar de quejas internas de los propios trabajadores de la casa. En dicho documento, se detalla que programas como el de Cintora han incurrido en una "mala praxis recurrente", señalando específicamente el uso de tertulianos que emplean un lenguaje agresivo y descalificaciones constantes.
El órgano de control subraya que el presentador, lejos de actuar como un moderador imparcial, a menudo interrumpe de forma "grosera" a quienes sostienen tesis contrarias a la línea oficial, rompiendo así el principio de neutralidad que debe regir en cualquier televisión financiada con dinero público.
Lo más grave de estas acusaciones radica en la denuncia de "manipulación y difusión de informaciones no contrastadas". El Consejo cita ejemplos concretos en los que se han dado por válidas noticias sin el debido respaldo empírico, llegando incluso a alertar sobre una preocupante "externalización de las decisiones editoriales". Según el informe, parece que el rumbo de estos espacios está siendo dictado por personas ajenas a la estructura profesional de RTVE, lo que convierte a la cadena en una herramienta de comunicación política dirigida.
Esta resistencia interna de los periodistas de la corporación pone de manifiesto que el ascenso de Cintora no responde a criterios de excelencia informativa, sino a una estrategia de blindaje mediático que prioriza el control del relato sobre la ética periodística.

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