El caracol Papapoya se ha proclamado este domingo ganador de la 40ª prueba de arrastre de caracoles de Tricio (La Rioja), una competición en la que los participantes deben recorrer la mayor distancia posible mientras arrastran una lata de conservas. El vencedor avanzó 82 milímetros en seis minutos pese a transportar un peso muy superior al suyo.
La prueba se ha celebrado en el frontón municipal de Tricio dentro del programa de las fiestas en honor a San Bartolomé y ha reunido a 76 caracoles, según ha explicado a EFE el organizador, Pedro Julián Alegría. La competición ha congregado también a numerosos vecinos y curiosos, mientras que la mayoría de los participantes que han ejercido de pilotos eran niños de Tricio y de localidades próximas.
Papapoya completó dos carreras durante la jornada, por lo que sus dos jóvenes participantes, ambos de Tricio, se repartirán los 40 euros del primer premio. El segundo puesto fue para Estrella de purpurina, que recorrió 76 milímetros y recibió 30 euros, mientras que Rocky terminó tercero con 45 milímetros y obtuvo 20 euros.
Una lata de 230 gramos
Los caracoles compiten con una particular carga. El organizador coloca en su caparazón un hilo de bramante con un poco de pegamento instantáneo. El hilo se une a una lata de conservas que el molusco debe arrastrar durante la prueba.
En esta edición, las tandas se han ampliado de cinco a seis minutos, debido a que había menos niños participantes que en años anteriores. Las latas contienen espárragos, aunque se colocan etiquetas de pimientos o de "calamares de Tricio" para promocionar a empresas locales.
Papapoya pesa apenas 6 gramos, pero logró arrastrar una lata de 230 gramos y avanzar 82 milímetros. La distancia, sin embargo, quedó lejos del récord histórico de la prueba de 265 milímetros.
Los caracoles participando en la 40.ª carrera de arrastre de caracoles, en Logroño.El récord sigue en 265 milímetros
La plusmarca se consiguió en 2001, cuando el caracol de una niña de Sevilla recorrió 265 milímetros. El organizador ha explicado además que cada vez resulta más difícil encontrar caracoles autóctonos para la competición. Según Alegría, "casi han desaparecido" y no está claro si la causa está relacionada con el clima o con el uso de plaguicidas en los cultivos.
Por ello, este año tuvo que reunir durante toda la semana varias decenas de ejemplares para poder celebrar la carrera. Según ha señalado, algunos de los caracoles procedentes de Navarra utilizados en otras ediciones apenas se mueven durante la competición.
De una alpargata a una tradición
La prueba tiene su origen en una escena que presenciaron unos albañiles. Habían dejado unas alpargatas de esparto en el suelo mientras trabajaban en un andamio y observaron cómo una de ellas parecía moverse sola. Al acercarse descubrieron que debajo había un caracol.
La anécdota terminó convirtiéndose en una tradición que este domingo ha cumplido 40 ediciones. Mientras se disputaba la competición, en Tricio también se prepararon 140 kilos de caracoles procedentes de un criadero. Está previsto repartir unas 700 raciones, cocinadas con tomate, chorizo y tocino y acompañadas de pan y vino de Rioja.
Tricio cuenta con unos 375 habitantes y sus vecinos son conocidos como caracoleros, una denominación ligada a la afición de la localidad por estos moluscos.

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