A menos de dos semanas de las elecciones en Hungría, el primer ministro ultranacionalista, Viktor Orbán, acuciado por sondeos adversos, afronta por primera vez en dieciséis años un riesgo palpable de ser desalojado del poder. Cunde el nerviosismo en su partido, Fidesz, mientras el opositor de centroderecha, Péter Magyar, avanza en intención de voto ante la cita con las urnas del 12 de abril.
En esta tesitura, Orbán está exacerbando la campaña electoral con nuevas andanadas contra Ucrania y también contra la Unión Europea (UE). Objetivo: sembrar y abonar la idea en el electorado de que Kyiv y Bruselas actúan al unísono para influir en los comicios, y que cuentan para ello con Magyar.
El sondeo más reciente, realizado por el instituto Medián, otorga a Tisza el 58% en intención de voto, muy por delante de Fidesz, que se quedaría en el 35%. Orbán, que hasta hace poco había privilegiado actos cerrados con simpatizantes, inició este mes una gira por este país centroeuropeo de 9,6 millones de habitantes en un esfuerzo por remontar.
El trumpista y prorruso Orbán recibió el lunes de la semana pasada en Budapest el respaldo de una docena de líderes ultraderechistas europeos, entre ellos, la francesa Marine Le Pen, el español Santiago Abascal, el italiano Matteo Salvini y el neerlandés Geert Wilders.
Hay indicios de apoyo digital ruso a Fidesz, y el opositor Péter Magyar afirma que el Gobierno vigila a su partido
Los días 7 y 8 de abril se espera también en Budapest al vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, después de la visita el pasado 16 de febrero del secretario de Estado, Marco Rubio. El viaje de Vance no está confirmado por la Casa Blanca, pero sí por el ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó.
Si Donald Trump dice abiertamente que le conviene una Hungría gobernada por Orbán, también Vladímir Putin tiene interés en que el aludido continúe en el poder. Estos días ha trascendido que el mismísimo Szijjártó telefoneaba a su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, en los descansos de reuniones de la Unión Europea en Bruselas.
Además, según publicó recientemente el rotativo británico Financial Times , Moscú auspicia la desinformación en la campaña húngara a través de una consultora de medios vinculada al Kremlin que propaga mensajes para desprestigiar a la oposición. Péter Magyar ha alertado de supuesta injerencia rusa en los comicios, y en un reciente acto electoral aseguró que el Gobierno húngaro “utiliza indebidamente a la policía con fines políticos”, pues hace unos meses fueron registrados los domicilios de dos informáticos de Tisza, a quienes les fueron confiscados sus ordenadores “con acusaciones falsas”.
En este batiburrillo, Viktor Orbán persiste en atizar la hostilidad energética contra Ucrania por considerar que puede reportarle réditos electorales. El mandatario explota la tardanza de Kyiv en reparar el oleoducto Druzhba (amistad), por el que fluía petróleo hacia Hungría a través de Ucrania, y que resultó dañado por un ataque ruso el 27 de enero. El primer ministro húngaro acusa a Kyiv de tener parado el flujo de crudo para perjudicarle en las elecciones. Orbán dice que, mientras el suministro no se reanude, él mantendrá el veto en Bruselas al préstamo de 90.000 millones de euros a Ucrania aprobado por la UE el pasado diciembre, sin el cual el país podría acabar en bancarrota.
El mandatario atiza la baza energética: dice que cortará el gas a Ucrania si no repara el oleoducto Druzhba
El pasado miércoles, Orbán elevó la amenaza al anunciar la reducción gradual de envío de gas a Ucrania hasta que el oleoducto Druzhba vuelva a funcionar. “Para romper el bloqueo petrolero y garantizar el suministro energético de Hungría, ahora son necesarias medidas adicionales –dijo en Facebook–. Mientras Ucrania no suministre petróleo, no recibirá gas de Hungría”. Sin embargo, todo apunta a que es una bravata. Según Kyiv, el abastecimiento de gas no se ha interrumpido.

Corresponsal en Alemania, Centroeuropa y países nórdicos desde 2014. Antes en Italia y Vaticano (2003-2009). Especialista en religión. Licenciada en Comunicación (UAB) y máster en Periodismo (beca Fulbright) en Columbia

Hace 9 horas
1







English (US) ·