Nueva York se prepara para el último Grand Slam de la temporada con un escenario poco habitual: el US Open arranca sin un favorito indiscutible. La baja de Jannik Sinner, número uno del mundo y campeón vigente, por una lesión de rodilla, abre de par en par la lucha por el título. Y, al mismo tiempo, el regreso de Carlos Alcaraz tras cuatro meses sin competir añade una incógnita a un torneo en el que buena parte del Top 20 llega entre dudas.
El US Open 2026 se disputará del 30 de agosto al 13 de septiembre en Flushing Meadows. Antes, la fase previa y el dobles mixtos ya han puesto en marcha un torneo que repartirá unos 108 millones de dólares en premios, la cifra más alta de la historia del tenis.
Alcaraz vuelve con todas las miradas encima
El gran foco estará sobre Carlos Alcaraz. El español regresa después de superar una lesión en la muñeca derecha y de más de cuatro meses alejado de la competición. Su último gran argumento en Nueva York es, además, inmejorable: llega como vigente campeón.
Su talento le coloca automáticamente entre los aspirantes, pero el interrogante es evidente. Alcaraz tendrá que recuperar ritmo competitivo directamente en un torneo al mejor de cinco sets y ante rivales que llevan semanas compitiendo en pista dura. Sin Jannik Sinner en el cuadro, su candidatura gana peso, aunque la inactividad impide saber en qué punto estará realmente su tenis.
El reto será doble: recuperar sensaciones y soportar la presión de las expectativas. Desde Roger Federer en 2008, ningún hombre ha conseguido ganar dos US Open consecutivos.
Sinner, fuera y un cuadro sin dueño
La ausencia de Jannik Sinner modifica por completo el panorama. El italiano, que el año pasado fue finalista precisamente ante Alcaraz, no podrá estar por sus problemas en la rodilla. Su baja deja a Alexander Zverev como primer cabeza de serie y convierte el torneo en una oportunidad para una larga lista de jugadores.
El alemán tampoco llega en su mejor momento. Acumula apenas dos victorias en la gira previa al US Open y necesita recuperar rápidamente su nivel. Novak Djokovic, siempre candidato en un Grand Slam, tampoco despeja todas las dudas: el serbio apenas ha competido desde Wimbledon y cayó de forma sorprendente ante Thiago Agustín Tirante en Cincinnati.
Medvedev, De Miñaur, Fritz o Felix Auger-Aliassime afrontan igualmente el torneo con interrogantes. Entre los que sí han dejado mejores sensaciones aparece Flavio Cobolli, lanzado después de su actuación en Cincinnati.
Jódar, una de las grandes incógnitas españolas
Entre las nuevas caras que aspiran a aprovechar el desconcierto aparece Rafa Jódar. El español ha firmado una temporada de enorme crecimiento y llega a Nueva York con argumentos para mirar hacia las rondas importantes.
Su principal interrogante será físico. La progresión de Jódar ha ido acompañada de una importante acumulación de partidos y el US Open exigirá mantener el nivel durante dos semanas. Si consigue administrar sus fuerzas, su tenis puede convertirle en uno de los jugadores incómodos del cuadro.
Jódar comparte protagonismo entre los jóvenes con Learner Tien, que también podría dar un salto enorme en el ranking con un buen torneo. Ben Shelton, campeón en Montreal, y Taylor Fritz, finalista en Nueva York en 2024, representan las grandes esperanzas locales. Brandon Nakashima y Frances Tiafoe completan un grupo estadounidense capaz de aprovechar el factor público.
Una oportunidad para todos
El panorama se completa con jugadores como Musetti, Arthur Fils, Mensik, Lehecka, Casper Ruud o Bublik, todos ellos capaces de protagonizar una sorpresa si encuentran su mejor versión.
También España tendrá una presencia amplia. Alcaraz y Jódar ya tienen asegurado su sitio en el cuadro principal, junto a Dani Mérida, Jaume Munar, Martín Landaluce y Pablo Carreño. Además, quince españoles afrontan la fase previa, entre ellos Pablo Llamas, David Jordá, Roberto Carballés, Daniel Rincón, Pedro Martínez Portero y Alejandro Moro.
Nueva York, por tanto, se presenta como una oportunidad extraordinaria. Jannik Sinner no estará, Carlos Alcaraz vuelve sin ritmo y los principales perseguidores llegan con dudas. En ese contexto, el US Open puede convertirse en el torneo de quien consiga encontrar antes que nadie su mejor versión.
El campeón no parece escrito de antemano. Y precisamente ahí reside el atractivo de esta edición: cualquiera de los aspirantes puede pasar de las dudas al título en apenas dos semanas.

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