Nigeria destruye la Venecia africana

Hace 2 días 1

Era su mayor tesoro en aquel laberinto de canales de agua negra. Cada mañana, Taiwo Shemede, de 38 años, llegaba a su escuela-orfanato Part of the Solution, en el corazón del barrio flotante de Makoko, y se quedaba deslumbrado por la alegría de sus alumnos, que antes de entrar en el aula cantaban y bailaban al ritmo de los tambores que tocaban los alumnos más mayores. Eran una multitud ruidosa y feliz. Fundado por la familia de Taiwo en el año 2015, con la ayuda de donaciones locales y foráneas, el colegio y orfanato ofrecía educación gratuita a 385 niños y niñas del asentamiento flotante de Makoko, situado en Lagos y conocido como la Venecia de Nigeria porque las casas están construidas sobre el agua y sus más de 200.000 vecinos se desplazan en canoas impulsadas por pértigas de madera. Makoko era pobre, orgulloso y singular. 

 esta imagen de dron, tomada en 2023, muestra los canales inundados de Makoko, surcados por piraguas y canoas. 

El antes: esta imagen de dron, tomada en 2023, muestra los canales inundados de Makoko, surcados por piraguas y canoas. Pau Coll / Ruido Photo

Construido sobre una laguna de poca profundidad en el año 1860 por pescadores de etnia egun, el barrio de callejuelas inundadas era recorrido cada día por miles de piraguas que se escurrían entre barracas de madera y techos de uralita sostenidas sobre pilones de madera. Ni el tesoro escolar de Taiwo ni el bello e imperfecto barrio de Makoko –la pobreza, la insalubridad y el trabajo infantil eran habituales– existen ya: a finales de diciembre e inicios de este año, las autoridades nigerianas enviaron a decenas de policías, excavadoras y bulldozers para echar abajo más de 10.000 casas en una operación de expulsiones sin piedad.

Fue una operación relámpago y cruel. Sin alternativa de refugio ni compensación, decenas de miles de personas duermen desde entonces en sus canoas o a la intemperie. Muchos huyeron con lo puesto ante la llegada sorpresa de las máquinas y no pudieron recoger sus pertenencias. Otros apenas consiguieron rescatar in extremis algunos fardos de ropa y salvar algunas placas de uralita y tablones para intentar construir nuevos refugios.

Miles de personas tuvieron que huir ante la irrupción por sorpresa de las excavadoras y la policía y ahora malviven en sus canoas o a la intemperie 

Miles de personas tuvieron que huir ante la irrupción por sorpresa de las excavadoras y la policía y ahora malviven en sus canoas o a la intemperie Sodiq Adelakun / Reuters

En conversación con este diario, Taiwo habla de desamparo absoluto. “Toda la comunidad, donde hemos vivido durante generaciones, ha sido destruida. Nos hemos quedado sin hogar. La escuela y el orfanato han sido también destrozados. Es tan triste…”.

Esta imagen, anterior a la destrucción, muestra la singularidad del asentamiento de Makoko, uno de los barrios más antiguos de Lagos, Nigeria 

Esta imagen, anterior a la destrucción, muestra la singularidad del asentamiento de Makoko, uno de los barrios más antiguos de Lagos, Nigeria Pau Coll / Ruido Photo

Según los propios vecinos y varios grupos humanitarios, una docena de personas, entre ellas siete niños, han fallecido y decenas han resultado heridos a causa de los derribos sin medidas de seguridad, los choques con la policía o por la inhalación de gases lacrimógenos.

El gobernador del estado de Lagos, Babajide Sanwo-Olu, aseguró que se investigarán las supuestas muertes, de las que dijo no tener constancia, y aseguró que la demolición de Makoko es parcial y se debe a motivos de salubridad y de seguridad, ya que algunas de las chabolas se encontraban a pocos metros de líneas de alta tensión.

Los residentes le acusan de mentir y se sienten traicionados. Aunque las autoridades les aseguraron al principio que tan solo derribarían las casas a 30 metros de las torres eléctricas, la destrucción de las viviendas se ha extendido más allá de los 500 metros de la zona de peligro, incluso en casas levantadas en tierra firme.

Los vecinos denuncian un plan para construir chalets y hoteles de lujo; “Los pobres les molestamos”, gritan

Aunque en los años 2005 y 2012 las autoridades nigerianas ya realizaron intentos de desalojo en Makoko, que se saldaron con una muerte, los residentes respiraron durante un tiempo después de que en el 2017 un juez declaró inconstitucional la destrucción del barrio si no se ofrecían compensaciones ni alternativas a los residentes.

Ahora, el Gobierno ha decidido ignorar aquella resolución judicial y dar el golpe definitivo al mayor asentamiento flotante de África.

Dos niños sobre una pieza de plástico observan la destrucción de Makoko, donde vivían más de 200.000 personas 

Dos niños sobre una pieza de plástico observan la destrucción de Makoko, donde vivían más de 200.000 personas Sodiq Adelakun / Reuters

Organizaciones nacionales e internacionales han reaccionado al atropello de una de las comunidades más humildes de Nigeria. Nnimmo Bassey, director de la Fundación de Salud de la Madre Tierra (Homef en sus siglas en inglés) denunció la actitud “inaceptable y reprochable” de las autoridades. “Destruir el hogar de una comunidad sin dar ninguna otra opción ni negociar dónde toda esa gente va a vivir es como sentenciarles a muerte”. Para Isa Sanusi, responsable de Amnistía Internacional en Nigeria, se trata de una violación flagrante de la dignidad. “Lo que ha hecho el Gobierno de Lagos es un desprecio deliberado por las normas internacionales de derechos humanos, privando a las personas de su refugio y dejándolas sin hogar”.

Destruir el hogar de una comunidad sin dar ninguna otra opción ni negociar dónde toda esa gente va a vivir es como sentenciarles a muerte”

Nnimmo Bassey

Director de la ONG Homef

Para Taiwo, licenciado en Administración y Negocios e hijo del balee, líder de la comunidad, no es solo falta de humanidad, es codicia. “Los pobres les molestamos, nunca les hemos preocupado. El Gobierno ha incendiado casas, nos dispara y lo destruye todo porque ha vendido Makoko a los especuladores inmobiliarios, esa es la razón real”. Según los vecinos, ante el crecimiento demográfico de la ciudad de Lagos, con más de 25 millones de habitantes, el Gobierno nigeriano ha visto en las tierras de aguas bajas sobre las que se levantaba Makoko, situadas a tiro de piedra de una de las zonas más exclusivas de la ciudad, una oportunidad de oro.

La última vez que este periodista visitó Makoko, hace dos años, los propios vecinos mostraron como la inmobiliaria nigeriana FBT Coral Estate Ltd, especializada en, según indica en su web, “crear vías para reducir el déficit de vivienda de Lagos”, había iniciado trabajos de drenaje y relleno de arena frente al barrio de Makoko. En un documento de la empresa al que tuvo acceso La Vanguardia , que ofrecía la venta de apartamentos sobre plano, se deslizaba el plan de transformación diseñado en el lugar donde se encontraba la Venecia africana. “Este proyecto transformará el área marginal del barrio de chabolas de Makoko en una próspera ciudad inteligente de Lagos del siglo XXI”.

El proyecto de FBT Coral Estate planea crear un malecón de 7 kilómetros de largo y de 58 hectáreas, el equivalente a 35 manzanas del Eixample de Barcelona, y crear una suerte de Manhattan nigeriana, donde construir un complejo de lujo para 400.000 residentes con hoteles de cinco estrellas, apartamentos de diseño, jardines, centros comerciales, un paseo marítimo y tres puertos deportivos para yates. Habrá clientes para tanta exclusividad: en Lagos hay más de 6.300 nigerianos con más de un millón de dólares en su cuenta bancaria.

Las autoridades alegan motivos de seguridad y saneamiento para una expulsión sin piedad

Esta semana, un grupo de vecinos de Makoko se manifestó frente a la residencia del gobernador de Lagos con pancartas que escupían una rabia desatada. Entre proclamas que pedían justicia, dignidad y respeto (“Nuestros hogares no son escombros”, “Las vidas de Makoko importan” o “Demolición sin alternativa es injusticia”) sobresalía una que era un grito de rabia por un abuso que se ceba con los desheredados y prometía seguir una batalla que, ahora sí, parece definitivamente perdida: “No dejaremos que construyáis una megaciudad para ricos sobre los huesos y la sangre de los pobres”.

Xavier Aldekoa

Licenciado en Periodismo y eterno estudiante de Ciencias Políticas. Amante de las maletas improvisadas y de abrir bien los ojos al viajar, tengo predilección por África y sus gentes

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