Movimiento Sumar llega a su tercera asamblea sin margen de error

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Sumar se presentó en julio del 2023, tras conseguir 31 escaños, como “el dique de contención de la ola ultra”. Pero tres años después, el partido matriz del espacio plurinacional que renovó el Gobierno de coalición progresista es un territorio desorganizado que celebrará el próximo sábado su tercera asamblea en 36 meses.

El encuentro, postergado por la inestabilidad orgánica que padece y por la concatenación de elecciones autonómicas, busca una sacudida de cara a las generales del 2027. Una reformulación crítica que le otorgue ciertas garantías de cara al próximo ciclo electoral. Pero esa reestructuración lleva aparejada una severa merma orgánica tras encadenar fracasos en las urnas, escándalos como el de Íñigo Errejón o la fagocitación política de un PSOE que “ya ni siquiera disimula” al intentar arrebatarle el relato de la gestión social.

Oficialmente, la cita de este 11 de julio ratificará una “lista de unidad” coliderada por Verónica Martínez Barbero –portavoz en el Congreso– y Rosa Martínez –secretaria de Estado de Derechos Sociales–. Sin embargo, el consenso es “ficticio”. El sector crítico denuncia una operación de exclusión tras el enconado pulso con la excoordinadora Lara Hernández, quien dimitió el miércoles tras unas denuncias por acoso laboral de las que fue exonerada al retirarse los cargos. “El conflicto se evaporó justo al expirar el plazo de candidaturas”, ironiza su equipo.

El caso es que el adelgazamiento institucional es notable. En la nueva ejecutiva solo resistirá un ministro, Ernest Urtasun (Cultura), respaldado por apenas cuatro diputados (Lander Martínez, Vergara, Ogou y Gil). Mientras que entre los desencantados se amontonan referentes clave de la formación como el secretario general del grupo parlamentario, Txema Guijarro; los economistas Manuel Lago y Carlos Martín; el diplomático Agustín Santos; el secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey... o la propia fundadora, ministra de Trabajo y vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz.

Esta parálisis de la fuerza matriz está, a su vez, lastrando la reconfiguración de todo el espacio plurinacional (IU, Más Madrid y Comuns), que le exigen “un paso al frente” audaz y decidido que jubile unas siglas que confunden al electorado y alumbre de una vez un nuevo liderazgo para el que, a pesar de la pérdida de peso de Movimiento Sumar, sigue sonando el nombre de Urtasun.

El repliegue ideológico es tal que el partido ya debate redefinir sus líneas maestras, abriéndose incluso a alianzas “coyunturales” con el soberanismo para sobrevivir en las urnas. En la línea de lo que propone Gabriel Rufián (ERC), pero con matices en cuanto a los liderazgos.

Aunque IU confía en la posibilidad de captar el voto descontento con el PSOE por la vivienda y la corrupción, antes hay que reflotar el proyecto matriz que camina hacia el decisivo 2027 con el agua al cuello y al que apenas le queda el salvavidas que va a usar en su asamblea del sábado, a la que Movimiento Sumar se presenta sin margen de error.

Asier Martiarena Olveira

Redactor de la sección de política tras una década cubriendo la actualidad de Madrid entre 2011 y 2022. Antes en Microsoft News y el diario Metro

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