Juan Manuel Moreno Bonilla asumirá mañana domingo a las 9,30 horas de la mañana –cuando el calor todavía es soportable a la orilla del Guadalquivir– la presidencia de la Junta de Andalucía por tercera vez.
Ya lo hizo en 2019 tras pactar con Ciudadanos y obtener el aval de Vox; repitió en 2022, gracias a una generosa mayoría absoluta, y mañana regresará a la presidencia de la mano de Vox, esta vez, como socio de Gobierno; una combinación que él no deseaba y que, según admitió ayer en una entrevista no le tiene “contento”.
Gavira, el futuro vicepresidente de la Junta, ya corrige a su jefe de Gobierno antes de la toma de posesión
Moreno quería gobernar sin extraños en el palacio de San Telmo, sede del Gobierno donde se celebrará la toma de posesión, y se resigna, aunque le cuesta disimularlo como quedó patente en la rueda de prensa celebrada el pasado jueves en el Parlamento andaluz junto a Manuel Gavira, el líder de Vox y futuro vicepresidente, cuando se anunció el acuerdo de gobierno.
No obstante el hoy todavía presidente en funciones de la Junta admitió ayer en la entrevista concedida a la cadena Cope que el acuerdo alcanzado garantiza la estabilidad del Ejecutivo y responde al espíritu cordial entre las dos formaciones.
Da la impresión de que el equipo de Moreno, sabiendo que no le quedaba otra, ha preferido no demorar el acuerdo y lo ha cerrado en apenas veinte días, es decir, en menos tiempo si se compara con el que transcurrió para cerrar los acuerdos de PP y Vox en Extremadura, Aragón y Castilla y León que le han precedido en este ciclo electoral. La paradoja es que Moreno era el que contaba con una mejor posición de partida: Vox obtuvo un resultado mediocre en Andalucía respecto al impulso registrado especialmente en Extremadura y Aragón, mientras que la candidatura del PP de Andalucía se quedó a sólo dos escaños de la mayoría absoluta. Moreno ha sido pragmático, otra cosa es que Vox no le acabe sacando de sus casillas como ya ocurrió en 2022 cuando puso fin a la legislatura precipitadamente.
Lo cierto es que ayer, aún antes de la toma de posesión, su futuro vicepresidente, Manuel Gavira, ya enmendó una declaraciones del presidente sobre los pormenores de la aplicación del principio de prioridad nacional que había explicado Moreno. Los detalles de la disputa son lo de menos, pero resulta descriptivo de las dificultades que pueden llegar.
Entre tanto los grupos de la oposición, los tres de la izquierda, PSOE, Adelante Andalucía y Por Andalucía dan por enterrado el talante moderado de la legislatura anterior.
La líder del PSOE, María Jesús Montero –que en estas semanas parece haberse reintegrado ya a la vida política andaluza tras dejar la vicepresidencia del Gobierno de Pedro Sánchez– sostuvo ayer que “la moderación” del presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, era “postureo para mantenerse como presidente”. Montero lamentó que “la agenda política andaluza ha quedado trufada por los conceptos ideológicos que la ultraderecha ha pregonado de forma habitual”, según las declaraciones recogidas por Servimedia ayer en Sevilla. Montero afirmó que el jefe del Ejecutivo autonómico “ha entregado los derechos de la ciudadanía a cambio de mantener el poder en la comunidad”.

Barcelona, 1963. Espécimen de naturaleza metropolitana. Deudor de mis maestros, Joaquín Escudero, Juanjo Caballero, Eugeni Madueño y Enric Juliana. Ahora, jefe de sección en Política. Mis notas se toman a lápiz y en papel.

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