Macron y Starmer anuncian ahora una misión para mantener Ormuz abierto

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El presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, han acordado este viernes el despliegue de una operación marítima de carácter estrictamente neutral para escoltar a los buques mercantes que transitan por el golfo Pérsico. Esta iniciativa se enmarca en los esfuerzos diplomáticos de las potencias occidentales para garantizar la libre navegación y la seguridad comercial en la zona.

El anuncio se ha producido tras una cumbre organizada por el jefe de Estado galo en el Palacio del Elíseo para abordar la crisis de seguridad regional y en la que han participado medio centenar de líderes mundiales, la mayoría por videoconferencia. La medida coincide con el anuncio de Irán sobre la reapertura al tráfico comercial de la zona, lo cual ha convertido la cumbre en un esfuerzo en apariencia bastante inútil. Estados Unidos ha valorado positivamente la decisión de Teherán, pero mantendrá su bloqueo de los puertos iraníes hasta lograr un acuerdo de paz definitivo con el régimen de los ayatolas.

Durante su intervención, Macron ha subrayado que la misión será claramente distinta de una ofensiva militar. Según ha explicado, los equipos de planificación de ambos países están acelerando los preparativos para implementar este paraguas de protección en el Golfo. Además, ha avanzado que en los próximos días se celebrará una reunión técnica en la capital británica para definir la estructura operativa, todo ello en estrecha coordinación diplomática con el Gobierno estadounidense y el de Israel.

Por su parte, Keir Starmer ha reafirmado que la coalición, liderada por ambas naciones europeas, tendrá fines puramente defensivos y pacíficos. El mandatario laborista ha detallado que el operativo apoyará las tareas de desminado y buscará restaurar la confianza del sector naviero. La última vez que Starmer intentó movilizar la marina británica, el buque elegido para proteger Chipre de los misiles iraníes tardó tres semanas en llegar. Al menos una decena de naciones ya han mostrado su disposición a aportar medios militares para apoyar la misión. España no estará entre ellas, aunque al menos nuestro presidente ha recibido los aplausos de la teocracia iraní.

La alta representante para la Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, ha aprovechado el encuentro para proponer el refuerzo de la misión naval Aspides. Aunque actualmente esta fuerza opera en el mar Rojo, la diplomática estonia considera que ampliar su radio de acción es la vía más rápida para proteger el transporte en toda la región, pese a que los ministros de Exteriores de los Veintisiete rechazaron modificar el mandato el pasado mes de marzo.

La jefa de la diplomacia europea ha rechazado de plano cualquier intento de Irán de imponer peajes o tasas de paso a los cargueros, recordando que el derecho internacional exige que el tránsito por estas vías estratégicas sea libre y gratuito. En este sentido, ha advertido de que ceder a este chantaje sentaría un peligroso precedente para las rutas marítimas globales.

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