El Galatasaray fulmina al Zaragoza con un primer cuarto demoledor

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El Príncipe Felipe no tenía una butaca libre. Todo Aragón quería ver al Casademont Zaragoza en las semifinales para coronar la mejor temporada de su historia. Era uno de esos días especiales. Sonó el silbato, voló el balón y, de repente, la oscuridad. El Galatasaray dio una exhibición defensiva y descolocó a su rival, incapaz de anotar. Una canasta en nueve minutos. Dos en todo todo el cuarto. Unos porcentajes ruinosos (2/17). La gran fiesta del Zaragoza se convirtió en un tormento y acabó con amago de remontada que no logró concretar (63-56). La final, el domingo, enfrentará a dos equipos turcos: Galatasaray contra Fenerbahçe.

Al Zaragoza, muy tenso, le costó casi cuatro minutos anotar ante un equipo muy serio en defensa, con muchos centímetros y una Marina Johannes, pies veloces y muñeca criminal, con una clase excepcional que castigó desde el exterior el aro maño. Con 15-2, Firat Okul aprovechó para enfriar a dos de sus pilares: Johannes y Dorka Juhasz. El partido se le iba poniendo de cara. El primer cuarto fue casi definitivo (24-4).

El segundo no empezó mejor (36-9). El nerviosismo se apoderó de todo el Zaragoza. Desde Mariona Ortiz a Carlos Cantero, quizá los dos máximos responsables del milagro que ha llevado a un equipo de segunda fila a la élite, con el triunfo en la liga regular, en España, y las semifinales de la Euroliga. Lo nunca visto. Al técnico, el hombre perfecto para este equipo, rebuscó en el banquillo y sacó a Nerea Hermosa y Carla Leite. La española se concentró en los pequeños detalles, la segunda, se quitó la máscara que protegía el pómulo que se partió en los cuartos de final. Juntas levantaron a un equipo que parecía muerto. El Zaragoza bajó al fin de los 20 puntos (37-20), la hinchada empezó a gritar aquello de “sí se puede” y Firat Okul pidió un tiempo muerto para evitar la resurrección de un rival al que creía rendido.

Cantero aprovechó el descanso para organizar una defensa de ajustes que frenara a Johannes. Juhasz, lesionada, no pudo volver a la cancha. El Zaragoza, poco a poco, fue lijando la diferencia, punto a punto hasta que llegó el último cuarto y, después de un triple de Carla Leite, se colocó a solo nueve puntos (49-40). Rugía el Felipe. El Zaragoza no se rinde. Va en contra de su ADN. Otro apretón, lideradas esta vez por Hempe, les dejó a solo seis puntos (62-56) y posesión. Otra demostración de amor propio de esta familia. Pero en la siguiente jugada perdieron el balón y se quedaron sin tiempo para otra remontada épica.

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