Buenos días,
Los tiempos de mayorías absolutas han desaparecido en casi todos los parlamentos europeos. En España resisten los populares Isabel Díaz Ayuso en Madrid, Alfonso Rueda en Galicia y Juan Manuel Moreno Bonilla en Andalucía, y el socialista Emiliano García Page en Castilla y La Mancha. Pronto sabremos si el PP logra mantenerse en Andalucía, lo que sería un gran éxito teniendo en cuenta los tiempos que corren.
En esta situación, los pactos entre distintas fuerzas son la única salida para acordar investiduras o aprobar presupuestos. Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo lo saben bien y son conscientes de que se encuentran abocados a pactar con sus socios, mal que les pese, para lograr sus objetivos.
El presidente socialista logró convencer a un ramillete de fuerzas dispares para que le apoyasen en su investidura en 2023. Pero después ha sido incapaz de repetir el acuerdo para aprobar unos presupuestos. Si no logra en lo que resta de legislatura, tendrá el poco agraciado mérito de ser el único presidente que en 47 años de democracia ha estado cuatro años sin aprobarlos, como le recordó Núñez Feijóo en la entrevista que concedió a La Vanguardia este pasado domingo. A medida que pasan las semanas, parece un reto cada vez más difícil y parece como si Sánchez ya se esté poniendo la venda antes de la herida con la excusa de la guerra de Irán. Después de estar nueve meses asegurando que tenía intención de presentar los presupuestos, afirmó hace unos días en Bruselas que el conflicto de Oriente Medio lo cambiaba todo y retrasaba indefinidamente las cuentas. “Nadie podía prever esta guerra. Los ciudadanos deben ser conscientes de la gravedad de la situación”, explicó Sánchez tras la reunión del Consejo Europeo.
En la entrevista que publicamos también este domingo al flamante vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, tampoco se obtenía una respuesta clara sobre si se podrá contar con presupuestos o no. “Aquí hay un elemento importante, y es el que tiene que ver con el impacto de la situación actual, no solo el impacto de la guerra, sino también el impacto que vayamos a poder ver de las medidas que hemos aprobado” afirmó. Lo máximo que se le pudo sonsacar es su afirmación de que “vamos a ver cómo se va desarrollando el conflicto y cómo se sigue trasladando ese impacto positivo que estamos viendo de las medidas para realizar una actualización de nuestro escenario macroeconómico que pueda servir de base a esos presupuestos”. Pelota hacia adelante.
Es evidente que si Sánchez lograse un acuerdo para aprobar los presupuestos no solo recibiría un balón de oxígeno para afrontar lo que resta de legislatura, sino que revalidaría sus opciones para intentar repetir la mayoría de la investidura en 2027. No obstante, no parece que ni Junts, ni Podemos estén mucho por la labor de apoyarle unos futuros presupuestos.
En el otro frente, en el popular, Núñez Feijóo no depende de una amalgama de partidos tan dispar como tiene Sánchez, pero tiene un hueso muy duro de roer que se llama Vox. El PP necesita trasladar una imagen de estabilidad en las diferentes comunidades autónomas que han celebrado elecciones y forzosamente tiene que pactar con la formación de Santiago Abascal para que María Guardiola en Extremadura, Jorge Azcón en Aragón y Alfonso Fernández Mañueco en Castilla y León puedan ser presidentes. Sería lo más normal y un mensaje a todo su electorado de que ambos partidos pueden gobernar y no estar en un rifirrafe constante con riesgo, incluso, de tener que repetir elecciones.
Feijóo ha tendido la mano a Abascal y no ha querido entrar en las críticas que le ha lanzado éste. Tiene muy claro el mandato que han recibido de los ciudadanos y aunque le hubiera gustado gobernar con la mayoría absoluta tan anhelada que comentábamos antes, no le queda otra que pactar con Vox. El problema es que nadie sabe qué tiene en la cabeza la dirección del partido de Abascal y hasta qué punto estas negociaciones se van a ver afectadas por la campaña electoral andaluza que empieza el 1 de mayo. Es que el calendario es muy caprichoso y solo dos días después, el día 3, es la fecha límite para que haya una investidura en Extremadura y Aragón. Si ese día no se ha llegado a ningún acuerdo, se deberían repetir las elecciones, lo que sería todo un fracaso, especialmente para los populares que fueron quienes adelantaron las elecciones.
¿Vox puede pactar con el PP en estas comunidades y hacer al mismo tiempo una campaña agresiva contra Moreno Bonilla? ¿O va a poner un listón muy alto en sus reivindicaciones para evidenciar la dependencia del PP? Son preguntas de las que pronto saldremos de dudas, pero es evidente que los populares necesitan cerrar lo antes posible el acuerdo con Vox y distanciarlo de las elecciones andaluzas. De hecho, Feijóo ha dicho que lo ideal sería tratar de llegar a este pacto antes de que empezara el mes de abril y esto ya se nos antoja como algo imposible. En cambio, Vox no tiene prisa. La formación está viviendo una crisis interna con distintas purgas de dirigentes de todo tipo, salpicado con informaciones en la prensa sobre irregularidades contables. En voz baja, los dirigentes de Vox acusan al PP y a medios afines de propagar estas informaciones para deteriorar la imagen del partido en estos momentos claves. Que a Abascal se le quite de la cabeza que algún día podrá hacerle el sorpasso al PP. Este clima de confrontación no ayuda a la confianza entre los dos partidos y está enfriando su relación. Veremos que sucede en estos próximos días y si no se impone la lógica y la cordura, tendremos más elecciones en Extremadura o Aragón.
Socialistas y populares, pues, viven a expensas de sus socios. A Sánchez le encantaría firmar sus primeros presupuestos y a Feijóo ver a sus barones bien tranquilos presidiendo sus diferentes comunidades. Veremos quién se lleva el gato al agua.
Esta pasada semana hemos celebrado una nueva edición del Foros Vanguardia con la presencia de Josep Borrell, actual presidente del CIDOB y ex alto representante de la UE de Política Exterior y Seguridad, que se mostró muy crítico con la gobernanza actual europea: “La vieja Europa no sirve para hacer frente al mundo nuevo”. Esta semana tuvimos también una cita con nuestros suscriptores en Casa Seat con la presencia de nuestra subdirectora Isabel García Pagan.
COMO SIEMPRE LES DEJÓ AQUÍ ALGUNAS OTRAS NOTICIAS DE ESTA SEMANA QUE CREO QUE NO SE PUEDEN PERDER
La guerra de Irán cumple un mes. Este es el balance que nos explica Daniel R. Caruncho.
Un ejercicio de narrativa visual para que vean cómo se nota ya la guerra de Irán en nuestros bolsillos.
Y otro brillante trabajo de narrativa visual sobre la misión Artemis II, que este próximo jueves partirá hacia la Luna.
Para entender un poco mejor la noticia que ha sorprendido al mundo económico esta pasada semana al conocer el plan de fusión de Estée Lauder y Puig.
El proyecto de ampliación del aeropuerto de El Prat podrá ser una realidad si se activan las compensaciones medioambientales que exige la CE. Aquí Antonio Cerrillo revela cuáles van a ser.
La primera e histórica derrota de Meloni en Italia al perder el referéndum sobre la reforma judicial.
Y la interpretación que hace Enric Juliana.
El aniversario de la llegada al poder de la dictadura argentina con una crónica de David Dusster y un análisis de Ramon Aymerich.
Y un gran reportaje de Francesc Bracero sobre la historia de Apple, que ya ha llegado a cumplir 50 años.
Y ESTOS SON MIS ARTÍCULOS DE LA PASADA SEMANA:
-Martes, 24 de marzo: Ser amigo de Trump no suma
-Miércoles, 25 de marzo: Irán e Israel no van a parar
-Jueves, 26 de marzo: Vuelve el trío de las Azores
-Viernes, 27 de marzo: Más sanchismo que PSOE
-Sábado, 28 de marzo: ¿Cuánto más pobres seremos?
-Domingo, 29 de marzo: Una larga batalla hasta el 2027

Director de La Vanguardia desde marzo de 2020. Ha trabajado como redactor en las secciones de Política, Sociedad y Ciudades de La Vanguardia, donde entró en 1992

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