Liam, cuyo arresto creo un escándalo global, y su padre regresan a su hogar en Minneapolis

Hace 1 día 1

De vuelta a casa. Liam Conejo Ramos, el niño de cinco años que se convirtió en el rostro de la ignominiosa política migratoria de Donald Trump, y su padre Adrián regresaron a Minnesota, después de que el sábado un juez decretara su libertad del centro de detención de Dilley (Texas) donde se encontraban desde el pasado día 20. 

Había muchas dudas de si la administración Trump, como ha hecho en otras ocasiones, haría caso omiso o presentaría recurso para no cumplir la orden. Sin embargo, padre e hijo ya están de  regreso a Minneapolis, donde Liam  se ha reencontrado  con su madre Erica y su hermano mayor,

La liberación fue comunicada por la oficina del legislador por Texas Joaquín Castro. La portavoz del congresista demócrata, Katherine Schneider, confirmó que los dos habían llegado a casa. Explicó que Castro los recogió la noche del sábado y los escoltó hasta Minneapolis. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) seguía sin hacer el más mínimo comentario sobre la orden del juez o la liberación de Adrián y Liam.

Las fotos de Liam con su gorro azul y su mochila de Spider-man, siendo agarrado por un agente de inmigración, recorrieron el mundo y provocaron un escándalo internacional ante el trato inhumano dispensado por los uniformados desplegados por el gobierno Trump con el objetivo de “cazar” a inmigrantes. La operación ha costado la fecha la vida de Renee Good y Alex Pretti, los dos de 37 años, blancos y ciudadanos de Estados Unidos, donde nacieron.

“El caso tiene su origen en la búsqueda gubernamental, mal concebida y ejecutada”

El magistrado Fred Biery nombrado en su día por el presidente Bill Clinton, razonó en su escrito emitido el sábado que “el caso tiene su origen en la búsqueda gubernamental, mal concebida y ejecutada de manera incompetente, de cumplir cuotas diarias de deportación, aparentemente incluso si eso implica traumatizar a niños”.

Este mismo juez del tribunal oeste de Texas había dictado previamente esta semana que el niño y su padre no podían ser deportados mientras no se resolviera el asunto de la petición de asilo planteada por Adrián Conejo Arias cuando entraron con la familia en EE.UU. siguiendo todos los trámites legales establecidos.

Liam y su padre fueron capturados cuando el progenitor fue a buscarlo a la escuela y, ya casi en casa, los agentes los detuvieron. Responsables escolares y vecinos aseguraron que los uniformados hicieron que el niño llamara a la puerta de casa como cebo para que salieran más familiares. Advertida por esos vecinos, la madre no abrió. Los agentes respondieron que eso no era cierto.

Erica Ramos, en declaraciones a Telemundo, afirmó que vio por la ventana toda la escena. “No pude hacer nada, Liam me pidió repetidamente que no saliera porque estaba asustado ya que me arrestarían a mi también”, declaró.

“Tocó y toco la puerta y Liam me repetía ‘mamá, no abras’. Estaba asustada”, confesó. No abrió y tuvo mucho miedo de que la pudieran detener y dejar solo a su otro hijo. “Al no abrir, vi que metían a Liam en el vehículo del ICE. Todo pareció un intento de provocarme, como si quisieran que corriera desesperadamente hacia mi hijo y arrestarme también. A Liam lo usaron de carnaza”, insistió.

En su orden de libertad para el padre y el hijo, el juez expresó su consternación. “Observar el comportamiento humano confirma que, para algunos entre nosotros, la pérfida codicia de poder absoluto y la imposición de la crueldad en su búsqueda no conocen límites y carecen de toda decencia humana”, escribió Biery refiriéndose a la detención del niño. “Y que se vaya al diablo el Estado de derecho”, apostilló.

Había dudas de si DHS trataría de hacer alguna triquiñuela legal para saltarse esa resolución judicial. Tom Homan, zar fronterizo enviado por el presidente Trump a Minneapolis para rebajar la tensión, hace unos meses declaró que le importaba poco o nada lo que dictaran los jueces. Esta vez, tal vez por todo el escándalo generado, si han cumplido.

Al final de su orden, y por debajo de su firma, el juez incorporó la icónica foto de Liam y dos versos de la Biblia.

Francesc Peiron Arques

Francesc Peiron Arques

Corresponsal de 'La Vanguardia' en Nueva York

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