Las vacaciones de lujo de Marina Rivers mientras se resiste a donar el dinero de su campaña sanchista

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Marina Rivers ha desconectado de su ajetreada vida como influencer en las paradisíacas playas de Bali y las Maldivas acompañada por su novio Saúl Castro y otros amigos. Durante las últimas semanas, la creadora de contenido ha compartido vídeos y fotografías disfrutando de aguas cristalinas, arena blanca y jornadas nadando con tiburones, entre otras actividades que dejan claro que su estilo de vida no es apto para todos los bolsillos.

Ante semejantes vacaciones, muchos usuarios de redes sociales se preguntan qué ha pasado con la donación de 20.000 euros que prometió hacer el pasado 7 de julio tras realizar la polémica colaboración con 'Dmocracia', la marca de ropa financiada con fondos públicos dentro de la campaña '50 años de España en libertad' implementada por el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática. "Todo lo que he percibido por esa campaña voy a donarlo a alguna investigación contra el cáncer o alguna asociación u ONG. Ya os subiré el comprobante para que veáis que lo voy a donar", afirmó tras la oleada de críticas por recibir dinero público.

Sin embargo, han pasado casi 50 días y no hay ni rastro del comprobante de la famosa donación solidaria y así se lo han hecho saber en sus perfiles de redes sociales ahora que acaba de regresar a España. "¡Queremos el justificante!"; "¿Y el comprobante de la donación que ibas a enseñar dónde está? ¿En la playita?", a lo que Marina se ha visto obligada a responder tras volver a estar en el centro de la polémica. "Las facturas se cobran a 90 días (normalmente incluso más). Cuando lo cobre, lo donaré. Un besazo", aseguró.

A principios de julio se lanzó la campaña de propaganda institucional sanchista que le valió a la joven de 24 años un buen número de críticas. Lejos de entonar el mea culpa por participar en una estrategia de agitación que la oposición tacha de "despilfarro ideológico", Rivers optó por el ataque y la relativización del dinero de los contribuyentes. En un vídeo difundido en sus perfiles, la joven no dudó en equiparar el polémico proyecto textil del Ejecutivo con grandes partidas presupuestarias del Estado.

"RTVE ha pagado 55 millones de euros por los derechos de la emisión del Mundial. Hay gente a la que no le gusta el fútbol. La visita del Papa ha costado entre 25 y 26 millones de euros. Hay gente que es atea. Iluminar la ciudad de Madrid en Navidad cuesta aproximadamente 7 millones. Hay gente a la que no le gusta la Navidad. Igual que los presupuestos que se destinan a los toros, que se destinan al colectivo, que se destinan a infinidad de cosas", dijo la influencer, intentando desarmar las críticas de los contribuyentes bajo la premisa de que las inversiones estatales siempre se dividen según el criterio del Gobierno de turno y no siempre satisfacen los gustos de todos los ciudadanos.

La campaña, que busca movilizar el voto emocional de los jóvenes vinculando la vestimenta con el posicionamiento político (con lemas tan absurdos como "cuando te vistes, te posicionas"), forma parte de un paquete de transferencias de crédito que roza los 15 millones de euros públicos. A pesar de la magnitud de la cifra, Rivers intentó desvincularse de la gestión directa asegurando que esa "no es su ventanilla" y defendiendo la naturaleza comercial del encargo. "Una empresa privada, que esa empresa es contratada por el Gobierno", declaró, "pero yo no tengo ningún tipo de contrato con el Gobierno de España".

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