Las claves de la batalla por la final del Mundial 2030

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La batalla por la final del Mundial 2030 está sobre el tablero y Barcelona ha entrado de lleno en la partida. Ya se venía sosteniendo entre bambalinas pero la verbalización de las intenciones de la ciudad de la mano del alcalde Jaume Collboni en la Gran Gala del Deporte de Mundo Deportivo viene a ser algo así como el pistoletazo de salida oficial de esta carrera. Barcelona quiere que la final del Mundial 2030 se dispute en el Spotify Camp Nou, que tendrá para entonces una capacidad de 104.600 espectadores y será el recinto con más capacidad de España.

Casablanca no se resigna en esta lucha y la FIFA anunciará la sede a más tardar en 2028

Lógicamente en esta lucha Barcelona no está sola dentro de un torneo que básicamente organizarán España, Marruecos y Portugal. Ni siquiera es la única ciudad española que quiere ser la sede de la final. Madrid se siente con derecho natural para organizar, en el Santiago Bernabéu, el partido por el título como ya albergó la final del Mundial-82 entre Italia y Alemania. Madrid desea imponer el peso de su capitalidad, aunque no hay ninguna norma escrita que indique que las finales de los Mundiales se tengan que celebrar en la capital de un estado. Suele ser así, pero no siempre ocurre de esta guisa. La capital administrativa de Brasil es Brasilia y la final del 2014 se jugó en Maracaná (Río de Janeiro). Lo mismo ocurrió en Sudáfrica. La ciudad que alberga la capitalidad ejecutiva es Pretoria y España levantó el título en el 2010 en Johannesburgo. Sin ir más lejos la final del Mundial del próximo verano se jugará en Nueva York y no en Washington. Y en el anterior Mundial en tierra estadounidense, el del 1994, Brasil se alzó campeona en Pasadena (California). Por lo tanto, precedentes que pudieran favorecer a Barcelona los hay. En 1982 un remozado Camp Nou abrió el Mundial con el partido inaugural pero ahora la ciudad quiere ir más allá.

Infantino ya se reunió con Pedro Sánchez y mantiene una buena relación con Florentino Pérez

Collboni ya se ha puesto en contacto con el presidente de la Federación Española, Rafael Louzán, y también ha traslado a la FIFA las intenciones barcelonesas. De momento, lo único que afirma el presidente de la RFEF es que está convencido de que la final será en España. El Bernabéu tendrá una capacidad de 84.000 espectadores y cumple los requisitos de la FIFA, que estipulan que el estadio de la final debe acoger mínimo a 80.000. Como es lógico, a nivel de contactos Madrid no se está quedando con los brazos cruzados. En este sentido, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, mantiene una buena relación con el presidente madridista, Florentino Pérez, un firme defensor del Mundial de Clubs que se sacó de la manga el organismo rector del fútbol a nivel universal. El dirigente de la FIFA también se ha reunido con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

A todo esto Casablanca (Marruecos) no renuncia para nada a ser la sede de la final. El estadio Hassan II, aún en construcción, dispondrá de una capacidad para 115.000 espectadores. La FIFA le dio una nota a los tres estadios de 4,3 sobre 5. En principio debe tomar una decisión sobre la sede a más tardar dos años antes del inicio de la competición. Es decir, en 2028. La partida está en marcha.

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