Barcelona
31/01/2026 23:52 Actualizado a 31/01/2026 23:54
Gol a gol y recital tras recital, Lamine Yamal ya está en máximos. Meses y meses de trabajo silencioso tras su primera gran lesión han desembocado en una versión superlativa del extremo de Rocafonda, convertido de nuevo en santo y seña, en origen y final de este Barça que juega a su merced. En Elx coronó otra majestuosa actuación con un nuevo gol, el tercero en tres partidos, pero esa fue solo la punta de un iceberg gigantesco de controles fantásticos, regates imprevisibles y asistencias de gol no siempre aprovechadas hasta que sí lo hizo Marcus Rashford.
El destrozo de Lamine fue de época. No hay duda de que colaboró la valentía de un rival que jugó a tumba abierta, con una presión individual que nunca funcionó con Lamine, pues cuando se desencadena detenerlo es difícil. A sus múltiples detalles técnicos añadió el gol, tarea pendiente quizás del crack que aspira a presidir tronos de trofeos individuales cada año. Olmo lo encontró en carrera y despachó a Iñaki Peña con un quiebro sutil y preciso, antes de marcar a placer.
Lamine Yamal suma nueve goles y diez asistencias en esta Liga
Después llegaron mil y una acciones en las que regaló goles a Ferran Torres y a Fermín. Fue finalmente Rashford el que elevó a diez la estadística del mejor asistente de la Liga, que rescató un balón imposible en la banda con un inexplicable control de cabeza para transformarlo en oro puro.
Los números comienzan a ser muy serios para un chaval de 18 años y 202 días. Con su gol al Elche alcanza los nueve en la Liga, los mismos que logró en toda la temporada pasada. Y con lo de ayer ya ha participado en más de 100 goles en su carrera como profesional. Suma 44 goles y 57 asistencias en 157 partidos.
La transformación de Lamine desde el comienzo de temporada es un éxito colectivo. Durante su lesión de pubalgia fue más protagonista por el ruido mediático que por su fútbol. Hansi Flick llegó a criticar aquella atención excesiva. “Tiene 18 años y también se tiene que centrar en esforzarse mucho”, llegó a criticar. Mensajes que calaron en el futbolista, mucho más comprometido con el equipo y con lograr un rendimiento constante. “Todavía es joven para mejorar porque tiene mucho potencial. Pero hoy ha sido muy importante”, dijo ayer Flick. “Normalmente me gusta hablar del equipo, pero ha estado mejor que el resto. Es importante que juegue a este nivel y que tenga esta conexión con el equipo”, concedió el alemán.
La buena educación de Lamine Yamal no parece estar solo en su talento o en sus goles, sino en su capacidad de integrar los consejos, de crecer con calma y de ser decisivo sin dejar de ayudar al colectivo. En ese equilibrio, el de Rocafonda empieza a construir algo más duradero que una aparición increíblemente precoz.

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