Empieza el mes de abril. Las elecciones andaluzas están a la vuelta de la esquina y, en Extremadura, donde la presidenta María Guardiola disolvió la Asamblea a finales de octubre, aún no se ha formado Gobierno. Tampoco en Aragón ni en Castilla y León, la última en acudir a las urnas. El plan de Alberto Núñez Feijóo de cerrar las negociaciones con Vox antes de Semana Santa ha chocado con los intereses de la extrema derecha, más inclinada a un diálogo al ralentí. Sin urgencias y que impone ahora la pausa del asueto de pascua.

La situación demuestra que el calendario electoral, desde diciembre —con el claro objetivo de evidenciar la debilidad del PSOE—, lo ha marcado el PP, pero el ritmo de las negociaciones para formar gobiernos lo está fijando Vox de forma desacomplejada. Una dinámica que ha sacado a la luz el desencuentro entre Alberto Núñez Feijóo y el líder del partido ultra, Santiago Abascal.
La participación de Tellado en las negociaciones ha causado malestar en Vox
El documento marco elaborado por Génova para delimitar los términos de los acuerdos con Vox en las comunidades autónomas sentó muy mal. Abascal se revolvió y acusó a Núñez Feijóo de intentar domar a su partido y de tratarles como “salvajes”. También ha generado malestar la implicación de la dirección del PP en las negociaciones territoriales. La presencia del secretario general Miguel Tellado en la reunión de la semana pasada en Extremadura —donde existe base para un acuerdo programático, pero aún no se ha empezado a abordar el reparto de carteras ni los nombres— se ha interpretado como un intento de tutela que Vox rechaza, pese a que su partido es el primero que centraliza todas las conversaciones.
La decisión de que la dirección de Génova intervenga en estas negociaciones corresponde a Núñez Feijóo, que no prevé modificar la hoja de ruta en un momento en que el calendario avanza hacia la fecha límite para la formación de Gobierno en Extremadura y Aragón. Tellado continuará al frente del diálogo con Vox, a pesar de la inquina que está generando su implicación en estas negociaciones. Dentro del partido de Abascal, algunos miembros han llegado a calificar al secretario general de los populares de “mafia gallega”, en alusión a la influencia que ejerce desde Génova.
En el PP, en cualquier caso, tratan de evitar una escalada dialéctica con la formación ultra, conscientes de la amenaza de una posible repetición electoral.
A Feijóo le aguarda aún una larga semana de penitencia.

Silvia Angulo Valdearenas (Esplugues de Llobregat, 1973) es redactora jefa de Política en La Vanguardia. Licenciada en Historia y Periodismo y máster en Ciudad y Urbanismo. Entre 1998 y 2021 fue redactora y jefa de sección en local.

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