La mantilla en Semana Santa: tradición y estilo en las calles de España

Hace 15 horas 1

Estamos en una de las semanas más especiales del año para quienes viven la Semana Santa como algo más que una tradición. Durante estos días, los pasos y las marchas llenan las calles de ciudades y pueblos, y, por supuesto, la forma de vestir, tanto de quienes participan como de quienes van a verlo, se convierte en parte clave de la esencia de la semana.

Un claro ejemplo es la vestimenta de las mujeres que visitan los templos en Jueves y Viernes Santo. Pero, ¿de dónde viene esta costumbre?, ¿qué significa realmente?, ¿qué no puede faltar según el protocolo?, ¿y quién puede llevar mantilla? Te contamos todos los secretos de esta popular tradición.

El origen de la mantilla en España

Aunque se desconoce el momento exacto en el que empezó a utilizarse, las creencias populares apuntan a que el clima de España (en frío para taparse y en verano para cubrirse del sol) hicieron que esta prenda comenzara a popularizarse entre las mujeres. Además, las creencias religiosas hicieron que terminara de asentarse, ya que las mujeres se cubrían en señal de respeto para entrar en las iglesias.

Por otra parte, Isabel II fue uno de los personajes históricos que más influyó en el uso de tocados, tiaras y diademas en la cabeza, por lo que el uso de la mantilla comenzó a expandirse entre las damas de la corte y las clases altas, considerándose un accesorio o símbolo de estatus entre las mujeres más que por su utilidad para las condiciones climáticas. Sin embargo, a principios del siglo XX, su uso fue en declive hasta que únicamente formó parte de la cultura popular de las tradiciones de Semana Santa y, de forma muy puntual, todavía podemos verlas en las plazas de toros y en algunas bodas.

Qué días se viste de mantilla

Tradicionalmente las mujeres se vestían de mantilla tanto el Jueves Santo como el Viernes Santo, aunque en la actualidad, en algunas zonas de España se ha perdido la costumbre de ir el Viernes Santo. Llevarla es una señal de luto por la muerte de Jesús, por lo que los días anteriores al Jueves Santo (día de la muerte de Jesús) no se debe ir de mantilla.

Vestirse de mantilla según el protocolo

A vestirse de mantilla en la cultura cofrade se le denomina a la vestimenta típica que utilizan las mujeres para acompañar a las procesiones o entrar en las iglesias en señal de luto y respeto, que, por supuesto, además de la mantilla, está compuesta por más partes.

En primer lugar, el vestido debe ser en color negro, discreto y elegante, siempre teniendo en cuenta que lo que representa es el luto. Lo habitual es un vestido de corte midi, de manga larga o francesa, sin escote muy pronunciado y sin muchos ornamentos; aunque hay personas que utilizan conjuntos de falda y chaqueta, no es lo común.

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Uno de los complementos más habituales son los guantes, los cuales deben ser de terciopelo, de raso o de rejilla. Y las medias deben de ser lo más discretas posibles. Lo más usual son las negras de cristal, debemos evitar que sean muy tupidas, estando fuera de protocolo las transparentes o ir sin medias y, por supuesto, sin ningún dibujo.

Elegir un buen zapato es una de las partes fundamentales a la hora de vestirse de mantilla. En primer lugar debe ser un zapato cómodo, ya que se va a estar muchas horas de pie y caminando por calles que seguramente tengan un pavimento complicado para andar, por lo que lo más común es optar por un salón de color negro con tacón medio y diseño sencillo. Aunque en muchas ocasiones hemos visto, sobre todo en personas más mayores, utilizar zapatos más bajitos ya que, como hemos mencionado, la comodidad es lo más importante.

Por último, para los pendientes es mejor optar por unos sencillos, si pueden ser pegados a la oreja mejor; hay muchas personas que optan por pequeñas perlas, pero recordemos que es un símbolo de luto por lo que, aunque ahora sea muy común, antiguamente estaban mal vistas.

Generalmente las mujeres llevan el collar de la cofradía a la que pertenecen, aunque también se pueden llevar colgantes discretos o crucifijos pequeños. También es muy común ver a las mujeres portando un rosario en las manos, que en muchas ocasiones lo rezan mientras dure la procesión.

En cuanto al maquillaje, debe ser lo más natural posible, evitando que sea muy recargado o con colores llamativos.

La mantilla, luto y tradición

Por último, dentro de la vestimenta tenemos la mantilla, de la cual hay diferentes tipos de tejidos y de encajes. Te dejamos algunos detalles que debes tener en cuenta a la hora de elegirla:

  • Debe ser de encaje negro: Aunque existen mantillas de otros colores, como las mantillas de color blanco que antiguamente se utilizaban para simbolizar que no estabas casada, la que se utiliza en Semana Santa es de color negro, sin ningún adorno y lo más habitual es escoger una de chantilly o blonda, siendo la última la más típica.
  • Forma rectangular o pico: estas son las formas más comunes de Semana Santa y el tamaño debe ser acorde a la estatura de quien se vista, ni más largo que las rodillas ni más corto que el vestido. Siempre bien colocada.
  • La peina: Tuvo su origen en los peinecillos que se utilizaban para los recogidos, aunque con el paso del tiempo fueron aumentando de tamaño. Actualmente las hay más discretas o de mayor tamaño y el color suele ser el carey. Colocarla bien es una de las partes fundamentales a la hora de hacer el recogido.

¿Cómo se coloca correctamente la mantilla?

En primer lugar hay que hacerse un moño bajo y sencillo, despejando la cara todo lo que se pueda. En segundo lugar se pone la peina en el moño de la forma más cómoda posible para la que lo lleva y asegurándose de que queda bien sujeta y segura con las horquillas que sean necesarias.

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Después se coloca la mantilla, que lo más común es ponerla por encima dejándola caer sobre la cabeza para después colocarla por la parte delantera como más le guste a la que lo lleva; hay personas a las que les gusta más hacia atrás y otras más hacia delante, dejando que se vea el pelo o no. También es algo que depende del encaje escogido.

Por último, se sujeta la mantilla a la peina con un broche en la parte de detrás. Hay muchas mujeres que optan por poner alfileres discretos para sujetar la mantilla a los hombros y evitar que vuele.

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