La designación de Juan José Ganuza por parte del Gobierno para presidir la CNMC abre una incógnita sobre el rumbo que seguirá la política de competencia en los próximos seis años. En el ámbito académico nadie duda de su solvencia: es una referencia en economía de la competencia en España, como ha demostrado al frente de la división de regulación y competencia de Funcas. Lo conozco desde su etapa en Fedea y siempre me ha parecido una persona sensata. El problema no reside tanto en su perfil como en la decisión del Ejecutivo de dejar fuera del organismo al PP y a Vox.
La decisión del Gobierno de coalición progresista de no consensuar el nombramiento ni los órganos de control convierte a la CNMC en otra institución bajo la influencia del Ejecutivo, como ya ha ocurrido con el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Resulta aún más llamativo que este nombramiento se produzca a pocos meses de unas elecciones generales que podrían dar paso a un gobierno de centro-derecha .
Nombramiento
Lo deseable por el bien de la CNMC y de la economía de mercado habría sido alcanzar un consenso entre las principales fuerzas parlamentarias
Junto a Ganuza se propone el nombramiento de Carmen Balsa, cercana al PSOE; de Joan Capdevilla, por ERC; y de María Echevarría, por Sumar. PP y Vox quedan así sin representación en el órgano encargado de velar por la competencia en España durante los próximos seis años. Es cierto que en el 2028 caduca un puesto actualmente en manos del PSOE y que en el 2031 expira el mandato de cinco consejeros, dos de ellos próximos al PNV y uno a Junts. Hasta entonces, un organismo que debería ser independiente quedará inclinado hacia planteamientos de izquierda. Lo deseable por el bien de la institución y del buen funcionamiento de la economía de mercado habría sido alcanzar un consenso entre las principales fuerzas parlamentarias, como venía ocurriendo hasta que Pedro Sánchez llegó a la Moncloa. El presidente, en su discurso de investidura, en vez de comprometerse a gobernar para todos optó por levantar un muro frente al PP, pese a que este ganó las elecciones del 2023. La lógica de “todos dentro” salvo el centro-derecha, que representa a casi la mitad del electorado, es otra consecuencia del clima de crispación.
La propuesta del nuevo presidente de la CNMC, impulsada por el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, deberá ser examinada y votada por la comisión de Economía y Transformación Digital del Congreso de los Diputados. Previsiblemente será rechazada por el PP y Vox, aunque eso no impedirá que el Consejo de Ministros la apruebe. De este modo, una institución clave para fomentar empresas más eficientes, innovadoras y productivas queda marcada por la sospecha de politización. Para evitarlo, expertos próximos al PP sostienen que Juanjo Ganuza debería comprometerse a poner su cargo a disposición del Gobierno que salga de las urnas a cambio de que el centro-derecha se abstenga en el Congreso.

No es una cuestión menor: la izquierda y la derecha entienden la competencia de forma muy distinta. Pedro Sánchez defiende la creación de campeones nacionales, una estrategia que implica un elevado grado de intervencionismo. Para Alberto Núñez Feijóo, en cambio, estas decisiones atentan contra la competencia y contra el libre mercado. Juanjo Ganuza aspira a una CNMC plenamente independiente del Gobierno de turno y de los partidos políticos, como sucede con el Tribunal Supremo. Sin embargo, en la situación actual, también en esto España parece diferente.

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