El colapso ferroviario sigue marcando la agenda política catalana y Junts volvió a pedir ayer que la Generalitat rescinda el contrato con Renfe para la gestión de Rodalies y que sea la empresa de la administración catalana, Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC), la que opere y preste el servicio. La formación posconvergente incluye esa medida en una resolución que se debatirá y votará la semana que viene en el pleno del Parlament.
“Renfe no puede ser parte de la solución. Por eso, el traspaso pactado entre Esquerra y el Govern no es aceptable, porque mantiene a Renfe como principal accionista de la empresa mixta Rodalies de Catalunya”, detalló ayer el portavoz de JxCat, Josep Rius, que remarcó que la “solución solo pasa por un traspaso integral y que sea FGC quien gestione el servicio de Rodalies”. “Renfe tiene que desaparecer de Catalunya porque secuestra la movilidad de los catalanes”, insistió después Rius, que hizo hincapié en que FGC, “con los mismos condicionantes climáticos”, presta el servicio con toda normalidad. No obstante, ambas infraestructuras ferroviarias no son comparables.
El PSC no ve “incompatible” la crisis ferroviaria con arrancar la negociación presupuestaria
En la resolución de Junts figura también una petición de destitución de la consellera de Territori, Sílvia Paneque, que ya fue reprobada por la Cámara hace un año. Paneque es una pieza política que quieren cobrarse –por ahora, sin éxito– en esta crisis tanto la formación de Carles Puigdemont como otros grupos del Parlament. Como medida de presión, JxCat responsabiliza al president Salvador Illa si rechaza cesar a su consellera.
Esquerra discrepa de este último punto porque el president sigue recuperándose de su afección y aún no tiene el alta médica. En todo caso, los republicanos mantienen que el colapso de Rodalies requiere que se asuman “responsabilidades políticas”. “Este caos continuo debería hacer reflexionar al ministro Puente, a la consellera Paneque y a la estructura directiva del departamento sobre qué hacer ante su incompetencia sistemática”, dijo ayer su secretaria general, Elisenda Alamany.
Al mismo tiempo, esgrimió que hay que negociar “soluciones” con el Govern. Citó el nombramiento de Òscar Playà –consejero delegado de la empresa mixta– como director general de Rodalies en Catalunya (dentro de Renfe). ERC reclama que se acelere el traspaso con la llegada de nuevos trenes, que se traspasen las líneas acordadas y que se “garantice” el cumplimiento del plan de Rodalies 2026-2030, con 1.700 millones adicionales. Además, a juicio de Alamany, la incorporación de Playà debe ayudar a que “no se acepten chantajes de los maquinistas”.
Por su parte, el PSC admitió que la situación es “complicada” pero defendió la tarea del Govern: “Es el único que ha impulsado propuestas claras en materia ferroviaria”, afirmó Lluïsa Moret, vice primera secretaria socialista.
La crisis de Rodalies ha cambiado las prioridades políticas y ha dejado dudas sobre los presupuestos catalanes.
En ERC insisten en que sin un compromiso para recaudar el IRPF no negociarán –la cuestión está enquistada– y Comuns tiene hoy una reunión de seguimiento de los acuerdos con el Govern. Sin embargo, Moret no ve “incompatible” el caos de Rodalies con negociar el presupuesto.
A su vez, el PP catalán volvió a solicitar la dimisión de Paneque por entender que ha agravado la situación con una “desinformación constante” a los usuarios. Barajan registrar una moción sobre su cese y abren la puerta a pedir una comisión de investigación.
En relación con las movilizaciones convocadas para este sábado, JxCat pidió una participación masiva y aseguró que acudirá a ambas. Con todo, Rius rompió una lanza en favor de la que convocaron en primer lugar la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y el Consell de la República para el sábado por la mañana al apuntar que “la solución y el liderazgo viene de la mano del independentismo”.
Elisenda Alamany anunció que su partido también asistirá a ambas concentraciones y demandó que sirvan de “catalizador” para acelerar el traspaso.
El PP da apoyo al fondo de la convocatoria, pero ha declinado su asistencia como partido al entender que hay entidades –en referencia a Òmnium Cultural– que quieren hacer una “instrumentalización política” de la protesta.
Los comunes solo prevén asistir a la concentración de la tarde, convocada por las plataformas de usuarios; mientras que el PSC no irá, pero respeta “cualquier reivindicación democrática”.

Redactor de La Vanguardia y colaborador de la revista cultural El Ciervo. Cubre la actualidad política catalana desde 2017

Calonge, 1998. Redactor de 'La Vanguardia' desde 2024. Licenciado en Periodismo por la Universitat Pompeu Fabra. Cubro la actualidad política catalana

Hace 3 horas
1







English (US) ·