En la primavera de 2024, escasos meses después de contraer matrimonio, Isa Pantoja y su marido, Asraf Beno, cumplieron uno de sus mayores propósitos al convertirse en propietarios. Adquirieron un bajo con jardín situado en una urbanización de El Puerto de Santa María que cuenta con zonas comunes como piscina y pista de pádel. La operación se cerró por una cantidad cercana a los 200.000 euros. Tras la compra, la pareja realizó una profunda reforma para adaptar la vivienda a sus necesidades y establecer allí el hogar definitivo junto al primer hijo de la joven, Alberto, fruto de una relación anterior.
Sin embargo, la sorpresa ha saltado cuando ha trascendido que, apenas un año después de aquella ilusionante adquisición, han decidido sacar al mercado este inmueble de 80 metros cuadrados útiles y una parcela privada superior a los 200 metros. El precio fijado para la transacción asciende a 391.000 euros, una cifra que prácticamente duplica la inversión inicial. En el programa de televisión El Tiempo Justo, el colaborador Miguel Frigenti apuntó que el motivo de esta precipitada salida al mercado radicaba en que el domicilio presentaba desperfectos, grietas y humedades. Según esta versión, los problemas con la empresa promotora habrían convertido la casa en un verdadero quebradero de cabeza.
Estas afirmaciones no tardaron en ser desmentidas. La periodista Alexia Rivas, tras ponerse en contacto con la protagonista, aclaró en el mismo espacio televisivo las verdaderas intenciones de la pareja. "Me dice que la vende por dos motivos: se les quedaba pequeña y porque ha encontrado una casa perfecta para ellos", señaló la tertuliana, añadiendo que el importe exigido se justifica por el excelente estado actual de la residencia. Poco después, las cámaras de El Tiempo Justo lograron las declaraciones de la propia afectada, quien confirmó que el futuro nacimiento de su segundo hijo, Cairo, ha sido el factor determinante. "Necesito más espacio, es pequeñita. Tenía mi vestidor y nació Cairo, quiero otras habitaciones", explicó en una intervención directa.
La propiedad, que ahora busca un nuevo dueño, destaca por su luminosidad y un diseño cuidado hasta el último detalle. Dispone de tres dormitorios, dos cuartos de baño y una cocina de estilo moderno en tonos claros, que se abre hacia el salón principal. Desde esta estancia se accede a un amplio jardín exterior recubierto de césped artificial, donde el matrimonio instaló recientemente una piscina privada valorada en unos 20.000 euros. El área al aire libre se completa con una zona infantil de juegos, una chimenea exterior y un espacio habilitado para comer.
A todas estas comodidades hay que sumar un garaje privado, así como sistemas de calefacción y aire acondicionado instalados durante la adecuación del hogar. Además, el comprador recibirá el inmueble completamente amueblado, con las piezas de diseño que ambos seleccionaron personalmente. Esta importante inversión de tiempo y recursos económicos es el argumento principal que esgrimen los vendedores para justificar que la tarifa actual roce los 400.000 euros, buscando recuperar el capital inyectado en las mejoras y asegurar un lugar más desahogado para su familia en constante crecimiento.

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