La monarquía noruega atraviesa unos días de marcada dualidad emocional. Por un lado, el país escandinavo recuerda el 25º aniversario de boda del príncipe Haakon y la princesa Mette-Marit, con celebraciones que han quedado suspendidas y reducidas al ámbito estrictamente privado debido a la preocupación que suscita el estado médico del rey Harald V, que a sus 89 años sigue ingresado en el centro hospitalario Rikshospitalet de Oslo.
Su situación se ha complicado durante el último fin de semana a consecuencia de una infección en la sangre derivada de la anemia hemolítica que padece. Toda su agenda de compromisos oficiales ha sido cancelada. No obstante, ha recibido la visita de la reina Sonia y sus hijos, el príncipe Haakon y la princesa Marta Luisa.
Por otra parte, los príncipes herederos conmemoran sus bodas de plata. Para marcar esta significativa efeméride del 25 de agosto, la institución ha decidido compartir una imagen inédita del matrimonio, donde ambos posan de manera relajada en los jardines del palacio de Skaugum, un gesto diseñado para proyectar estabilidad institucional frente a la adversidad.
Posteriormente han querido agradecer las felicitaciones y muestras de cariño abriendo el álbum de fotos de su luna de miel en Estados Unidos, en la que también aparece Marius Borg, el hijo que Mette-Marit tuvo de soltera, subido en los hombros del príncipe heredero.
La imagen oficial sirve para constatar la evolución favorable de Mette-Marit después del trasplante de pulmón al que fue sometida el pasado 17 de junio, realizada para tratar la fibrosis pulmonar que le fue diagnosticada en el año 2018, una dolencia que había mermado notablemente su capacidad para asumir actos públicos debido a evidentes insuficiencias respiratorias. En la imagen publicada a través de los canales oficiales, luce un aspecto saludable, vestida con un jersey en tono limón y una falda de corte midi, junto a un Haakon en actitud sobria y cercana.
Fuentes próximas a la corona han confirmado que, dadas las circunstancias, la pareja limitará esta jornada a una celebración en privado y en la más estricta intimidad familiar. La intención de Haakon y Mette-Marit es posponer cualquier festejo hasta que la princesa reciba el alta médica definitiva y, fundamentalmente, hasta la evolución clínica del rey Harald.

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