Con la Semana Santa llegan esos días de viaje en los que cogemos el coche y nos lanzamos a buscar, los más valientes, los primeros días de playa del año, desconectar en casas rurales o disfrutar de la devoción en ciudades y pueblos donde los tronos o pasos, según el lugar, lucen su majestuosa imaginería.
Muchos (y más aún con el estado de la red ferroviaria) recurrimos al coche para viajar durante estos días de descanso que tanta falta nos hace. Con todo, arrancamos el coche y, a medio camino, necesitamos hacer una parada para comer. La pregunta es evidente: ¿cuáles son los mejores restaurantes de carretera? Eso nos congrega aquí. Esta es la lista definitiva para disfrutar de una comida agradable de camino a nuestro destino de Semana Santa.
A-2: Hacia Barcelona y el noreste
- Área 103 (Almadrones, Guadalajara)
En el kilómetro 101 de la autovía Madrid-Barcelona, en el término municipal de Almadrones, uno de los puntos de parada más valorados de la A-2 acumula más de 4.300 opiniones en Google con una nota de 4,3 sobre 5. El Área 103 combina cocina castellana de toda la vida como el cabrito y lechazo al horno de leña, las judías con chorizo, los torreznos o postres caseros, con un restaurante bien equipado, parking amplio y terraza. El menú del día vale 14 euros y la carta ronda los 25-30 euros por persona. Una parada perfecta para quien va camino a Zaragoza o Barcelona y necesita reponer fuerzas sin desviarse.
- A-2 · Hostal del Carme (Vilagrassa, Lérida)
Quien hace la ruta hacia Barcelona por la Nacional II conoce Vilagrassa, aunque no siempre se detiene a la altura del kilómetro 504. Un error. El Hostal del Carme lleva más de 60 años de historia y cuatro generaciones dedicadas a la hostelería, y hoy es uno de los referentes gastronómicos más sólidos del corredor catalán. Sus especialidades son los caracoles a la llauna o a la gormanda, la paletilla de cordero asada al horno y la cazuela de tros, elaborada con conejo, butifarra y garbanzos. La Guía Repsol le otorga su Solete y los aficionados al chuletón encontrarán aquí uno de 850 gramos de carne madurada y hecha a la piedra. El precio medio se mueve por debajo de los 35 euros, con menú del día desde 13,60 euros. Un lugar entrañable y de los que no se olvidan cuando uno va o vuelve de Zaragoza o Barcelona.
A-3 Hacia Valencia
- Mesón Los Rosales (Atalaya del Cañavate, Cuenca)
A la altura del kilómetro 175 de la autovía del Este, en Atalaya del Cañavate, Mesón Los Rosales ha convertido el concepto de parada de carretera en algo diferente: una casa manchega de aspecto tradicional que alberga dos espacios diferenciados que incluyen comedor formal y zona más distendida junto a una tienda con una de las selecciones de vinos más llamativas que se pueden encontrar a pie de autovía. Las opiniones de los usuarios de Google Maps lo describen como un restaurante de carretera que guarda joyas vinícolas que no se encuentran en muchas vinotecas de ciudad y una carta en la que destacan, principalmente, los bocatas. También encontramos platos de cuchara y carnes, y el precio medio ronda los 23 euros. Una parada que justifica el desvío si se aprecia tanto lo que hay en el plato como lo que se sirve en la copa.
A-4 Hacia Andalucía
- Restaurante Santa Ana (Madridejos, Toledo)
La A-4 es, en Semana Santa, la arteria con más vocación procesional de España: todo el mundo (o casi) baja a Andalucía. En el kilómetro 112, en Madridejos, el Área Santa Ana es una de esas paradas que están en el punto exacto donde suele empezar a apretar el hambre, a poco más de una hora de Madrid. Su secreto está en su brasa, que funciona a pleno rendimiento todo el día para preparar bocadillos de lomo o panceta, además de una amplia carta manchega que incluye paella, puchero y carnes. Con capacidad para 100 comensales y especialidad en platos castellano-manchegos, es una parada práctica y sin pretensiones, exactamente lo que pide la carretera.
- Mesón Casa Damián (Navas de Tolosa, Jaén)
Antes de que el Despeñaperros troque el paisaje castellano por el andaluz, hay quienes han aprendido a desviarse unos minutos hacia la plaza de la iglesia de Navas de Tolosa. Quien descubrió Casa Damián por casualidad durante un viaje de Madrid a Málaga puede confesar que programa sus viajes de forma que la parada de la comida coincida con la llegada al mesón. La razón es sencilla: el paté de perdiz, el picadillo de pimientos, las croquetas y la pluma ibérica son platos que se recuerdan, igual que las migas, las alubias y las carnes a la brasa que aparecen en casi todas las reseñas. El menú del día ronda los 12 euros por persona con generosas raciones y un menú degustación por 29 euros que convierte una simple pausa en una experiencia gastronómica. Una de las mejores sorpresas ocultas de la ruta del sur.
- Restaurante Casa Pepe (Almuradiel, Ciudad Real)
Pocos kilómetros después de Navas de Tolosa, en Venta de Cárdenas, hay una parada tan emblemática como polémica que abrió sus puertas en 1923, a medio camino entre un museo y un restaurante. Casa Pepe es un restaurante-tienda-museo muy particular: sus especialidades son las carnes de caza, como el ciervo en salsa, el rabo de toro estofado, o la perdiz en escabeche, junto a jamones y lomos de bellota de la zona. El menú casero ronda los 14-15 euros con raciones generosas y abre todos los días del año desde las siete de la mañana hasta medianoche, lo que lo convierte en un recurso para quien lleve retraso en la ruta o quiera cenar con calma antes de cruzar el puerto. Desde la autovía se ve muy bien su enorme bandera de España que ondea sin cesar. Son conocidos sus bocatas, en concreto, el de lomo a la plancha con pimiento frito y queso manchego suele ser un acierto. Un lugar peculiar, lleno de personalidad, que no deja indiferente a nadie.
- Aprisco (Puerto Lápice, Ciudad Real)
Cien kilómetros antes de Despeñaperros, en el kilómetro 134 de la A-4, en Puerto Lápice, hay otro restaurante que merece la parada. Aprisco ocupa una antigua quesería reconvertida en restaurante con mucha personalidad y un reconocimiento de la Guía Repsol que no sorprende a quien lo ha visitado. Sus especialidades son de raíz manchega profunda: las migas del pasto, gachas, queso frito y dulces de la zona. El precio medio se mantiene por debajo de los 35 euros. Un lugar con identidad, en una tierra cuya mesa siempre es una sencillez contundente.
A-5 Hacia Extremadura y Portugal
- Las Esparteras (Casarrubios del Monte, Toledo)
Si hubiera que elegir un solo restaurante de toda esta lista para ilustrar lo que puede dar de sí una parada en carretera, ese sería Las Esparteras. En el kilómetro 47 de la autovía del Suroeste, a menos de media hora de Madrid, encontramos un asador que abre las 24 horas, con hornos de leña donde salen sin parar corderos lechales y cochinillos en fuentes de barro, una barra donde se puede pedir un pincho de tortilla por poco más de un euro y, escondida detrás de todo ello, una de las mejores bodegas privadas de España, con más de 1.800 referencias. El Sol Repsol que luce en la puerta no es un accidente. El menú especial ronda los 27-35 euros, pero aquí se puede gastar tanto o tan poco como se quiera.
A-6 Hacia Galicia
- La Magdalena de Combarros (León)
La ruta hacia Galicia tiene paradas míticas, y La Magdalena de Combarros, en la N-6 a la altura del kilómetro 335, es una de las más llamativas. El cocido maragato que aquí se sirve, al revés que en cualquier otro sitio, empezando por las carnes y terminando por el caldo, es un plato fantástico en cualquier época del año, y más aún en los días de Semana Santa. Filloas, pan casero, guisos de cuchara y trato familiar desde el primer momento. El menú del día parte desde unos 13 euros y el Solete Repsol que hay en su puerta representa una cocina que no necesita más reclamos.

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