La Generalitat de Cataluña ha exhumado de una fosa común en el cementerio de la Bisbal de Montsant, en la comarca del Priorat, Tarragona, los restos de 50 soldados que combatieron en la Guerra Civil, según ha informado el Departamento de Justicia y Calidad Democrática este miércoles. Los esqueletos recuperados “presentan evidencias claras de su vinculación con la Batalla del Ebro”, indica la Generalitat, y guardan relación con el hospital militar que se habilitó a cobijo de la cueva de Santa Llúcia. “En varios esqueletos se han detectado lesiones traumáticas compatibles con el impacto de proyectiles de armas de fuego”, señala la información de la Generalitat.
En concreto, la intervención arrancó el pasado 25 de junio y se ha alargado durante ocho meses y ha permitido localizar una fosa con 48 combatientes y exhumar, además, a dos militares republicanos —un capitán y un comisario— enterrados en nichos del mismo cementerio y que habrían muerto accidentalmente el 30 de junio de 1938 en un control en la carretera de la Torre de l’Espanyol (Tarragona). Ambos fueron enterrados al día siguiente en una ceremonia solemne, pero sin ninguna inscripción identificativa ni registro oficial de su inhumación.
Además de los restos de los 48 soldados, también han sido documentados indicios de tratamientos médicos practicados en el hospital de campaña de Santa Llúcia, como inmovilizaciones de fracturas con yeso o con férulas de Kramer, así como diversas intervenciones quirúrgicas, como amputaciones, tubos de drenaje, restos de hilo de sutura y grapas quirúrgicas, e incluso algún caso de trepanación.
La mayoría de los cuerpos presentan pocos elementos de vestimenta, un hecho que, según la Generalitat, refuerza la hipótesis de que muchos de los soldados habrían sido atendidos en el hospital antes de morir. Los 48 soldados inhumados estaban en posición horizontal y boca arriba, bien alineados y con espacio de paso entre cuerpos, una disposición que sugiere que quien los enterró “disponía de tiempo y los depositó con cuidado y respeto dentro de la fosa, un hecho poco habitual en contextos de este tipo”.
Los pocos objetos personales recuperados están relacionados principalmente con elementos que usaban para vestirse (botones, restos de calzado o fragmentos de tejido), así como una cuchara, un espejo, restos de una pulsera y algún anillo, entre ellos uno con el sello del sindicato UGT.
Los restos serán trasladados ahora al laboratorio para llevar a cabo estudios antropológicos y análisis de ADN con el objetivo de intentar identificar a las víctimas y devolver los restos a sus familias a través del censo de personas desaparecidas y del programa de identificación genética.
Aunque la Batalla del Ebro (25 de julio–16 de noviembre de 1938) se libró principalmente en la ribera derecha del río, la Bisbal de Montsant vivió intensamente sus consecuencias, ya que el municipio se convirtió en un punto sanitario y logístico clave para el ejército republicano.

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