Con Caitlin Clark llegó la revolución. Aquellas canastas lejanísimas, desde el logo, en su etapa universitaria, un carisma arrollador, o los gritos de celebración con la lengua fuera, pura euforia, mientras miraba a la grada, fueron las alas de mariposa que cambiaron el mundo del baloncesto femenino. La base estadounidense creció, alcanzó la WNBA y allí siguió levantando pasiones con su juego. Con ella se creó un contraste asombroso: su sueldo (78.000 dólares) era ridículo en comparación con su contrato con Nike (28 millones). Cada partido suyo equivalía a un pabellón con todo vendido y audiencias siderales. Y con ella llegó el cambio. Primero, con un nuevo convenio colectivo, recién firmado, por el que todas las jugadoras cobrarán más y ella, en particular, más de medio millón de dólares. Pero, además, ha servido para animar a crear una nueva competición, llamada Project B, que no se solapará con la WNBA, sino que empezará cuando acabe la liga original, en noviembre, y terminará en abril, antes del inicio del siguiente curso. Los salarios, según se ha deslizado, también serán elevados y eso ha atraído a varias estrellas. La última, la española Awa Fam, de 19 años, que dejará el Valencia Basket.
La atracción irresistible de estas dos competiciones que pretenden lanzar el baloncesto femenino a una nueva órbita puede tener una segunda consecuencia: la desaparición de muchas figuras de la Euroliga, la Liga Femenina en España, la WCBA en China o la WNBL en Australia. Ninguna de estas competiciones puede competir, según parece, con los salarios de la WNBA y de Project B. La nueva competición busca un formato parecido a la Fórmula 1 o MotoGP: una gira de seis torneos de 10 días que pase por América, Europa y Asia. De momento, solo se conocen dos de las sedes: Tokio y Valencia. El Roig Arena abrirá sus puertas del 12 al 22 de marzo de 2027, en plenas Fallas, todo un desafío para un pabellón con cerca de 15.000 entradas por vender.
La idea la tuvieron Grady Burnett, un antiguo trabajador de Facebook, y su compañero de habitación en la Universidad de Michigan, Geoff Prentice, cofundador de Skype. La directora de operaciones es Alana Beard, campeona de la WNBA. Su primer anuncio puso las orejas tiesas en el mundillo. “Los salarios serán mucho más altos que los que existen en el deporte profesional femenino”, dijeron. La primera jugadora que presentaron, Nneka Ogwumike, MVP y campeona de la WNBA en 2016, y diez veces All-Star, ganará más de dos millones de dólares. “El crecimiento del deporte femenino rivaliza con cualquier avance en inteligencia artificial en este momento”, advirtió Burnett en declaraciones a The Athletic. “Es realmente majestuoso”.
Entre los inversores están las jugadoras Candace Parker y Lauren Jackson, los tenistas Novak Djokovic y Sloane Stephens, o el quarterback Steve Young. También se encuentra la alero alemana Leo Fiebich -¿tenía el Valencia al zorro en el gallinero?-, otra que saldrá del Valencia Basket para no volver.
Como Awa Fam, la poderosa pívot de Santa Pola (Alicante) que se especula que puede salir en los dos primeros puestos del próximo draft de la WNBA y que, además, este miércoles ha sido anunciada como nueva integrante de uno de los seis equipos -cada uno con 11 jugadoras para un total de 66, de las que 48 saldrán de la WNBA- de Project B. “Es una gran oportunidad para crecer, para competir en el más alto nivel y para construir juntas ese escenario global. Jugar en Valencia, con su afición, y en un entorno tan especial es todo un orgullo y una motivación para dar lo mejor de mí”, declaró Fam, todavía jugadora del Valencia, que se beneficiará de los nuevos salarios de la WNBA (pasará a cobrar alrededor de 386.000 dólares, la cantidad destinada a las jugadoras que salgan en las primeras posiciones del draft) y que, cuando acabe la liga estadounidense, se embarcará en Project B. Estos dos torneos pueden golpear muy duro a la Euroliga, que se encuentra una competencia que no existía.
Caitlin Clark ha anunciado que no seguirá los pasos de su compañera y amiga Sophie Cunningham en Project B pese a que suenan cifras astronómicas. Annie Costabile publicó en Front Office Sports que se están ofreciendo salarios de siete cifras, a partir de dos millones de dólares anuales, y participación accionarial en la competición. Clark, rookie del año en 2024, las alas de esta revolución, habló sobre la nueva liga. “Creo que lo primero que me viene a la mente es que la gente realmente cree en el baloncesto femenino y está demostrando su compromiso con hechos. Y eso no siempre ha sido así, por muy bueno que haya sido en los últimos 25 o 30 años. Así que, personalmente, de lo que más me enorgullezco es del entusiasmo de la gente por invertir y apoyar el baloncesto femenino más que a nada”, declaró.
Las jugadoras que ya ha anunciado Project B son: Leo Fiebich, Juste Jocyte, Kamilla Cardoso, Li Meng, Janelle Salaun, Jonquel Jones, Jewell Loyd, Alyssa Thomas, Sophie Cunningham, Kelsey Mitchell, Nneka Ogwumike, Mai Yamamoto y, desde este miércoles, después de que la liga pagara al Valencia la cláusula de rescisión, la española Awa Fam, que también cumplirá su sueño de jugar en la WNBA. Antes, el 13 de abril, el draft, donde se espera que haga historia después de que Raquel Carrera alcanzara, en 2021, el puesto más alto de la historia para una española: el pick 15.

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