“En un año puede ser el fin del mundo”, ironizan algunos miembros destacados de Esquerra Republicana. Es cuando debe producirse el final de la legislatura en España, si no hay ningún cambio. El Gobierno se ha marcado el horizonte de agotarla. Madrid ha sido un hervidero –una semana más– por las causas judiciales que azotan al PSOE, lo que hace que algunas voces se pregunten si el mandato puede continuar y hasta dónde puede escalar la situación. Pero el Ejecutivo cuenta con algunos aliados que le animan a seguir. Uno es ERC.
Detrás de ello, el objetivo de los republicanos es “aprovechar la oportunidad” y concretar acuerdos pendientes de cumplirse. La consigna es exprimir el tiempo que quede y sacar jugo político.
Pese a la “debilidad” que atribuyen al Ejecutivo, la formación de Oriol Junqueras cree que se da el marco para acelerar algunos asuntos. El presidente del partido ve “menos muerta” la legislatura que el PSOE y ha sido rotundo en estas últimas semanas: “Apostamos por cerrar carpetas fundamentales para Catalunya”.
ERC es escéptica sobre algunas investigaciones en curso que afectan a personalidades del socialismo y, mientras no se demuestre o se investigue al PSOE por financiación ilegal, el mensaje que lanzó Oriol Junqueras a su grupo en el Congreso a mediados de junio fue que hay que “coordinarse” para “aprovechar” esta ventana. El calendario aprieta y los acontecimientos que puedan sucederse en las próximas semanas están fuera de control.
Para este papel que asumen, la vía pasa por negociar con el Gobierno en una etapa en la que lo que se pacte en Madrid ganará protagonismo tras aprobar los presupuestos catalanes.
Cuando la dirección de la formación defendió ante el consejo nacional el acuerdo presupuestario con el PSC, sacó pecho de los pactos con los socialistas y enfatizaron el uso del catalán en el Congreso, la ley de Amnistía, la condonación de la deuda del FLA, el traspaso de Rodalies y el modelo de financiación. Sitúan en un 70% el cumplimiento del acuerdo de investidura de Illa, del que se desprenden temas que dependen del Estado y del Congreso.
Los republicanos, dispuestos a hablar de los presupuestos del 2027 si el Gobierno “va en serio”
Superadas las nuevas cuentas en Catalunya, en Esquerra consideran que se abre un tiempo en el que el foco se vuelve a poner en el Congreso. Los dos ejes más acuciantes son la concreción de la quita de deuda y la financiación. Sobre lo primero, la previsión es que el debate a la totalidad se haga en un pleno extraordinario a finales de julio y que sea aplicable para el 2027. En el caso catalán, son 17.104 millones perdonados . Este punto podría salir por mayoría. Junts afirmó que votaría a favor.
En cuanto a lo segundo, se lleva a cabo en varias etapas. El ministro de Hacienda, Arcadi España, ha hecho reuniones bilaterales con las comunidades. Son preceptivas para convocar un Consejo de Política Fiscal y Financiera que se celebrará en la segunda quincena de julio. En esa reunión se aprobará el paquete legislativo sobre el modelo de financiación para que su tramitación arranque en septiembre u octubre.
Dentro de esta arquitectura, queda pendiente el traspaso de la recaudación del IRPF –pero no hay acuerdo–. ERC lo quiere introducir como enmienda dentro de los cambios normativos sobre la financiación, pero los republicanos quieren asegurarse que puede tener recorrido y ver si, por ejemplo, JxCat está dispuesto a negociar este modelo. También está pendiente una bilateral entre Gobierno y Generalitat para concretar la financiación de las competencias no homogéneas.
A este listado se añaden la ampliación de plazas en los juzgados o el redactado del protocolo para desarrollar la línea orbital ferroviaria entre Mataró y Vilanova i la Geltrú –que estará acabado antes de finalizar este año–.
También hay dos consorcios por alumbrar. A pesar de que el referente a las inversiones naufragó en el Congreso, la intención es volverlo a someter a votación a partir de septiembre. Si fracasa de nuevo, hay plan B: una sociedad mercantil, con un perfil más ejecutivo. El otro consorcio es el de la Zona Franca, cuya redefinición tiene que estar finalizada en un año.
Estos son los incentivos que Esquerra Republicana ve para que la legislatura siga –dicen que queda “mucho trabajo” por hacer– y por eso anima al Gobierno a resistir si dota de “contenido” el mandato. Además, están abiertos a incorporar otros compromisos. Ahí entra en juego la negociación presupuestaria del 2027.
El partido de Junqueras opta por mantener el rol negociador y lograr más “avances” para Catalunya
ERC considera que esta variable puede ser interesante si hay propuestas. No ha habido aún ningún contacto o tanteo por parte del Gobierno con la formación republicana a este respecto. La sensación entre algunos socios del Ejecutivo es que, pese a parecer que pueden tener poco recorrido, Sánchez intentará presentar un proyecto “al que sea difícil decir que no”. Esquerra se muestra dispuesta a jugar la partida, siempre que no sea un plan para anticipar los comicios.

Calonge, 1998. Redactor de 'La Vanguardia' desde 2024. Licenciado en Periodismo por la Universitat Pompeu Fabra. Cubro la actualidad política catalana

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