El veredicto de los márgenes sobre el reloj electoral

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05/07/2026 06:00 Actualizado a 05/07/2026 06:13

En España predomina una sensación de fin de ciclo contenida: el 46% de los ciudadanos considera que lo mejor es adelantar ya las elecciones generales, frente a un tercio (33%) que prefiere terminar la legislatura. En términos partidistas, la derecha presiona a favor de las urnas mientras que la izquierda conserva el apoyo al Gobierno. Ahora bien, la clave de la resistencia no es solo que la mayoría de votantes del PSOE y Sumar (69 y 68 por ciento, respectivamente) mantenga su fidelidad, sino el cortafuegos que genera el apoyo de los votantes de los socios parlamentarios: el 90% de los de EH Bildu, el 73% de ERC, el 72% de Junts y el 61% del PNV respaldan igualmente la continuidad del Ejecutivo.

Las directivas de los partidos, eso sí, no necesariamente coinciden con sus bases electorales. Sus posicionamientos oscilan desde la mayor complicidad de EH Bildu o ERC hasta el rupturismo de Junts. Los duelos domésticos respectivos condicionan los postulados en la carrera de San Jerónimo. En el País Vasco, la rivalidad estratégica obliga al PNV a medir cada paso ante un EH Bildu al alza. El vuelco más disruptivo está en Catalunya, donde Junts y Aliança Catalana compiten de tú a tú por el mismo espacio. La formación de Sílvia Orriols, pese a que no muestra intención de presentarse a las generales, podría irrumpir con tres escaños e igualar la fuerza actualmente proyectada para la formación de Carles Puigdemont. Por su parte, ERC parece intentar rentabilizar su perfil ante una izquierda estatal descompuesta, apoyada en su activo más valioso: un Gabriel Rufián que repite como el líder mejor evaluado del país.

El termómetro periférico sigue siendo una buena señal del devenir de la coalición

El presidente controla el calendario, pero le acecha el fantasma del 2011, cuando el adelanto electoral estratégico para minimizar daños dio al PP su récord histórico de 186 escaños. Y para la izquierda, acudir inmediatamente a las urnas equivaldría prácticamente a sucumbir. PP y Vox obtendrían una mayoría absoluta de 196 diputados, un escenario similar al de hace tres meses y continuista con la inercia del ciclo autonómico –de Extremadura a Andalucía–, donde la izquierda no alcanza el 40% de los votos y la derecha supera holgadamente el 50%. El clima tampoco le acompaña: la preocupación ciudadana por la corrupción sube al 42% y desgasta a Pedro Sánchez, cuya nota media cae al 3,4.

Alberto Núñez Feijóo, durante una sesión de control al Gobierno en el Congreso.

Alberto Núñez Feijóo, durante una sesión de control al Gobierno en el Congreso.Dani Duch / Propias

Cabe la duda, como planteaba Jacques Derrida, de si es en los márgenes donde se revela la verdadera estructura y el sostén de los cuerpos, pero hoy el termómetro periférico sigue siendo una buena señal del devenir de la coalición. La realidad de ese perímetro contribuirá a definir los tiempos políticos. El debate presupuestario de otoño se prevé clave por eso mismo: podrá configurar el argumento de fuerza para activar o no el reloj electoral y marcará el posicionamiento de cada sigla no solo ante las generales, sino también las municipales y autonómicas del 23 de mayo del 2027.

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