La reorganización del Gobierno comienza por una declaración solemne del presidente, sigue por una promesa (o jura) frente al Rey, y termina con el estreno de una brillante cartera de cuero y un posado de escalinata. Pero, como todo acto que se precie, ninguno de estos pasos tiene valor hasta su publicación, negro sobre blanco, en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Así, la salida de la número dos del presidente del Gobierno, María Jesús Montero, para liderar la candidatura socialista a las elecciones de Andalucía, ha quedado oficialmente cerrada este miércoles, con la publicación en el BOE de los últimos flecos del intercambio de carteras: la nueva organización de las comisiones delegadas de Gobierno.
Estos órganos colegiados son los inmediatamente inferiores al Consejo de Ministros, y es allí donde se discuten las cuestiones que involucran a varios ministerios. Son cinco: la comisión para Asuntos Económicos, para la Seguridad Nacional, para Asuntos de Inteligencia, para el Reto Demográfico y para la Agenda 2030.
Con la salida de Montero y su sustitución como número dos por el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, la composición de estas comisiones cambia: en algunos casos, el texto aprobado ayer por el Consejo de Ministros solo modifica el cargo ―se le añade la coletilla de vicepresidente primero del Gobierno al ministro de Economía―, pero en el caso de la comisión de Inteligencia, Cuerpo sustituirá a Montero como su presidente. Además, el ministro de Economía seguirá liderando la de Asuntos Económicos, pero su vicepresidencia corresponderá ahora al nuevo ministro de Hacienda, Arcadi España.
La publicación de este acto concluye una reorganización del Ejecutivo que se esperaba desde hace meses, cuando Montero anunció su candidatura a las elecciones de Andalucía. Sin embargo, se tuvo que cristalizar a pasos forzados después de la convocatoria de los comicios por el presidente de la Junta, Juanma Moreno Bonilla.
Aunque varios nombres estuvieron sobre la mesa para ser el nuevo número dos, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acabó optando por Cuerpo, un perfil técnico y de menor tono político que otros candidatos como Félix Bolaños, el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes. La decisión estuvo marcada por la guerra en Irán y las posibles consecuencias de las subidas de los precios del gas y el petróleo sobre la economía española. Para sustituir a Montero en la cartera de Hacienda, el presidente optó por España, un economista que no ha dejado de crecer en el seno del PSOE.

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