El Teatro Real de Madrid ha vuelto a vestirse de gala para acoger uno de los estrenos operísticos más aguardados de la presente temporada cultural. En esta ocasión, el teatro madrileño abrió sus emblemáticas puertas para presentar La novia vendida, la célebre obra checa por excelencia que, como es habitual en las grandes noches de la capital, logró congregar a un nutrido grupo de personalidades destacadas del ámbito social, económico y cultural de nuestro país.
Como viene siendo tradición en las citas ineludibles de la temporada, la expectación a las puertas del coliseo era máxima. Entre los rostros más buscados por los medios de comunicación destacó, una vez más, la presencia de Isabel Preysler, que acudió en solitario, mostrándose muy feliz y sonriente ante los fotógrafos congregados. Para esta señalada velada, se decantó por un sofisticado y favorecedor traje de chaqueta azul marino con raya diplomática, reafirmando su posición como uno de los referentes indiscutibles de estilo. Una vez en el interior del recinto, tuvo la oportunidad de coincidir y compartir impresiones con amigas cercanas, como las hermanas Cari y Miriam Lapique.
El desfile de asistentes al coliseo madrileño continuó dejando ver a otras figuras relevantes que no quisieron perderse la velada musical. Entre la multitud destacó la presencia de Amparo Corsini, cuñada de Tamara Falcó, quien disfrutó de la representación sin la compañía de su marido, Manolo Falcó. De igual manera, acudió a título individual otro gran aficionado al género lírico, el empresario Emiliano Suárez, habitual en las butacas del recinto cuando se trata de disfrutar de la ópera en cualquiera de sus manifestaciones.
La lista de invitados a esta gran noche de estreno se completó con personalidades procedentes de diversos sectores de la vida pública. El periodista Iñaki Gabilondo acudió del brazo de su mujer, Maite Egaña, sumándose a un selecto público en el que también se encontraban Beatriz de Orleans, el empresario y expolítico Marcos de Quinto junto a su pareja, Ángela de la Riva, así como Cuqui y su hija Yolanda Font. Todos ellos aportaron su granito de arena al esplendor habitual de estas convocatorias culturales de la capital de España.
En lo estrictamente artístico, los asistentes pudieron deleitarse con esta aclamada ópera cómica que ha contado con un equipo de primer nivel para su puesta de largo. La batuta estuvo en las expertas manos de Gustavo Gimeno, encargado de la dirección musical, mientras que la dirección de escena y el diseño de vestuario recayeron sobre el aplaudido Laurent Pelly, contando además con la cuidada escenografía elaborada por Caroline Ginet. Una noche redonda que consolida la programación de excelencia de la institución.

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