El director de Innovación de la OTAN: “La defensa europea está frente a una oportunidad histórica”

Hace 11 horas 6

Los líderes de los 32 países de la OTAN se reúnen esta semana en Turquía en la cumbre anual de la Alianza Atlántica, donde no solamente escucharán las reprimendas de Donald Trump a sus socios europeos, sino también abordarán los retos de la industria de la defensa en un importante foro con los empresarios del sector. Días antes de la cita, el director de Innovación de la OTAN, Nikolaos Loutas, recibe a La Vanguardia en la sede de la organización en Bruselas.

¿Cómo llega la OTAN a este encuentro decisivo en Ankara?

Muy bien preparados. La innovación es algo en lo que la OTAN ha estado invirtiendo de forma significativa durante los últimos cinco años, tanto desde el punto de vista de las políticas como en lo que respecta a la adopción práctica de esas tecnologías. Ya en 2023, pusimos en marcha dos de nuestras principales iniciativas emblemáticas. Una, nuestra aceleradora de startups que ayuda a las empresas de doble uso –es decir, aquellas que operan principalmente en el mercado civil– a entrar en el mercado de la defensa y a adaptar sus soluciones a los problemas y retos de este sector, con un éxito realmente abrumador. Contamos también con un fondo de innovación en el que 24 de nuestros aliados se han unido para invertir en un fondo de capital riesgo capaz de respaldar inversiones tecnológicas. En la cumbre, analizaremos cómo podemos asegurarnos de que todas estas empresas y muchas más puedan ampliar realmente su producción.

El reajuste de EE.UU.

“No debemos plantearnos solo sustituir una manzana por otra”

EE.UU. exige que Europa asuma más responsabilidad de su defensa. ¿Qué significa eso en lo que respecta a la innovación?

Significa una mayor inversión, tanto en la industria como en los ecosistemas de innovación, para garantizar que las empresas puedan crecer y desarrollar los productos que necesitamos a la escala necesaria. Es decir, la producción en masa de la innovación, pero también inversiones en nuestras fuerzas armadas para asegurarnos de que sean capaces de adoptar y adaptar esas soluciones a su contexto, comprender cómo pueden integrarse en las operaciones actuales y en la doctrina militar, y formar al personal para que pueda utilizarlas de forma eficaz. Gran parte de esto ya está ocurriendo, pero con el aumento del gasto, la defensa europea está frente a una oportunidad histórica.

¿Cuál es realmente la brecha en materia de innovación en el sector de la defensa entre EE.UU. y Europa? ¿Cuánto vamos por detrás en esta carrera?

No se trata de una carrera ni de ir por detrás. El ecosistema de innovación en materia de defensa de EE.UU. es anterior al de Europa. Las empresas de tecnología de defensa de EE.UU., o las empresas de doble uso que empezaron a entrar en el mercado de la defensa, lo hicieron antes de que eso ocurriera en Europa. Pero a veces todos tendemos a ser muy pesimistas y yo soy optimista por naturaleza. Así que, cuando iniciamos el camino de la innovación de la OTAN y si nos remontamos solo cinco años atrás, en 2021, en Europa teníamos un ecosistema de innovación en defensa muy, muy modesto. Cinco años después, el ecosistema europeo de innovación en defensa está floreciendo de verdad.

¿Qué quiere decir?

Contamos con grandes empresas, o empresas que han crecido mucho, observamos un aumento de la colaboración entre esas empresas innovadoras y los contratistas principales tradicionales del sector de la defensa. Vemos cómo fluye más capital privado hacia el ecosistema europeo de defensa,, lo que significa que también el mercado global.

EE.UU. nos ha dejado claro que quiere reajustar su presencia en Europa. ¿Tenemos lagunas tecnológicas que debamos subsanar durante estos próximos meses ?

Cuando hablamos de la transferencia de la carga, no deberíamos plantearnos necesariamente sustituir una manzana por otra, sino, en la práctica, podemos sustituir una manzana por algo que quizá sepa a manzana y huela a manzana, pero que sea otra cosa. La innovación en defensa europea tiene una oportunidad realmente fantástica. Vemos un ecosistema de innovación industrial realmente sólido en toda la Alianza, capaz de ofrecer muchas de esas soluciones. Lo que nos piden es una señal clara de demanda que se traduzca en contratos. Así que la pelota está realmente en nuestro tejado.

La brecha tecnológica

“Uno de los ámbitos que debemos reforzar es el de nuestras defensas aéreas”

Pero, ¿cuál es la mayor brecha tecnológica con EE.UU.?

Uno de los ámbitos que sin duda debemos reforzar es el de nuestras defensas aéreas. Y nuestras defensas aéreas deben ser capaces de hacer frente a diferentes tipos de amenazas aéreas. Es decir, las amenazas aéreas tradicionales, pero también todo lo que está surgiendo ahora con los sistemas aéreos no tripulados. Ese es un ámbito en el que vemos que los aliados están invirtiendo mucho, y nosotros también haremos un anuncio realmente interesante en el Foro de la Industria de Defensa de la Cumbre de la OTAN.

Las startups evitaban el sector de la defensa porque tenía mala fama. ¿Está cambiando esta percepción?

La guerra en Ucrania, el hecho de que la guerra haya vuelto a Europa, ha cambiado realmente la forma en que todos pensamos sobre la defensa. Eso también explica por qué Europa ha incrementado sus inversiones. Eso también explica por qué muchos, muchos más emprendedores, startups y empresas tecnológicas están ahora interesados en trabajar en el sector de la defensa. Así que este es un factor, pero el otro, por supuesto, es que, debido al aumento de las inversiones en defensa y a los cambios en el entorno de seguridad, ahora también existe un mercado que genera oportunidades.

Un dron militar de la OTAN durante unos ejercicios en Lest, Eslovaquia

Un dron militar de la OTAN durante unos ejercicios en Lest, EslovaquiaRadovan Stoklasa / Reuters

¿Tienen las empresas europeas suficiente acceso a financiación para competir con sus competidores estadounidenses y chinos?

La buena noticia es que vemos un aumento significativo del capital privado que se destina al sector. Esto es una buena noticia para las empresas, porque pueden utilizarlo para su I+D y el desarrollo de sus productos. ¿Necesitamos más? Por supuesto que sí. Y si comparamos la cantidad de capital riesgo invertido en EE.UU. con la invertida en Europa, sigue habiendo una gran brecha.

¿Es diferente que en EE.UU.?

Si eres una empresa de tecnología de defensa en EE.UU., ya sabes que tienes un gran comprador con el que puedes establecer una relación sólida, y ese es el Departamento de Guerra. Obviamente, hay, ya sabes, todos los organismos que dependen de él, pero digamos que tienes un gran comprador. En Europa tienes decenas de compradores diferentes con un poder de compra mucho menor y unos requisitos que no son necesariamente tan distintos. Por eso es realmente importante que los europeos analicemos activamente cómo podemos agrupar nuestra demanda y facilitar que las empresas consigan, en la práctica, contratos más sustanciales y a más largo plazo. Las empresas necesitan esta previsibilidad.

Sin embargo, el caza de nueva generación de Europa ha fracasado. ¿Europa está pagando un precio demasiado alto por su incapacidad para consolidar nuestra industria de defensa?

Es natural que, a veces, ya sabes, cuando se empieza algo nuevo, el resultado no sea necesariamente el que se esperaba, pero creo que ese es siempre el riesgo de emprender una nueva iniciativa. Una vez más, creo que lo que vemos cada vez más es que los países europeos —pero también, de hecho, Europa y EE.UU., y Europa y Canadá— están realmente interesados en poner en marcha esas iniciativas conjuntas, porque hoy en día todo el mundo entiende que nuestros retos en materia de defensa y seguridad son demasiado grandes como para que una sola nación pueda abordarlos por sí sola. Y si se habla con la industria, es la propia industria la que pide colaboración tanto a nivel gubernamental como a nivel empresarial.

Uno de los retos es cómo la inteligencia artificial (IA) está modulando la industria de la defensa. ¿Qué aplicaciones de IA están ofreciendo ya resultados tangibles dentro de la OTAN?

Uno de los casos de uso más importantes es el uso de la IA para simplificar la integración de datos. La OTAN se basa en gran medida en la interoperabilidad. Significa, en la práctica, ser capaz de intercambiar y comprender grandes volúmenes de datos y agregarlos para poder extraer conclusiones, y la IA puede desempeñar un papel clave en este sentido. También hemos estado estudiando la IA en el campo del procesamiento de imágenes, lo cual resulta muy interesante si pensamos en las imágenes espaciales y en el hecho de que, en el pasado, había que examinar cientos de imágenes de satélite. Ahora se puede dejar que un algoritmo se encargue de ello.

Anna Buj Cussó

Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).

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