El consejero madrileño de Presidencia, Justicia y Administración Local, Miguel Ángel García Martín, ha vuelto a defender este martes en Patones que el Gobierno regional ya ha dado “sobradas explicaciones” sobre la polémica compra del ático de 6,3 millones por parte de la empresa pública que dirige, Planifica Madrid, a pesar de que nunca se ha informado oficialmente del precio de compra y no se ha aclarado si se pensaba usar como residencia oficial de Ayuso, quién dio la orden de adquirirlo y cuáles fueron las otras opciones que se barajaron. “Yo mismo he explicado en reiteradas ocasiones que se trata de un inmueble que fue adquirido para ponerlo al servicio de las necesidades que pudieran tener las distintas consejerías y como apoyo a las sedes institucionales de la Comunidad de Madrid”, ha indicado el consejero señalado por Isabel Díaz Ayuso y por Alberto Núñez Feijóo para dar explicaciones sobre la vivienda, que no puede usarse como oficina ni tampoco es apto para residencia oficial.
Según ha señalado, fueron los incendios de la Sierra Oeste los que cambiaron las prioridades del Ejecutivo y se decidió poner a la venta este inmueble junto con otros cuatro de la calle Gran Vía para destinar los ingresos a la reconstrucción. Sin embargo, la venta se anunció tan solo un día después de que EL PAÍS revelara la compra, que se había hecho en secreto tres meses antes.
El consejero ha añadido que la venta está publicada en los portales de contratación y de Planifica Madrid para que “cualquier interesado pueda adquirir” los inmuebles, y ha atribuido la polémica a “un interés de la izquierda y de la ultraizquierda” por “tratar de tapar” lo que, a su juicio, está ocurriendo en España.
Nunca antes la inauguración de una nave ni un acto en Patones había tenido relevancia política nacional. Este martes, a las once de la mañana, García Martín acudía rodeado de periodistas a esta turística localidad de apenas 617 habitantes, famosa por ser un excepcional conjunto de arquitectura negra en la Sierra Norte de Madrid, a inaugurar una nave de almacenaje de maquinaria y materiales financiada por el Programa de Inversión Regional y destinada a mejorar el mantenimiento de los servicios municipales.
No era para menos: la última vez que García Martín compareció en público fue hace 19 días, el pasado 6 de agosto en Robledo de Chavela por los incendios en la Sierra Oeste de finales de julio. Allí, tampoco aportó ningún dato relevante para desentrañar el misterio que rodea a la compra, ya que dijo lo mismo que hoy: que el piso “se adquiere para ponerlo al servicio de las necesidades que pueda tener la Comunidad de Madrid”.
“Están buscando un fantasma. Hemos dado una explicación desde el minuto uno y lo hemos hecho de forma clara y diáfana. La izquierda y la ultraizquierda necesitan estirar este chicle porque no son capaces de tapar las vergüenzas del señor Sánchez, el sanchismo y la izquierda de este país”, señaló en su última comparecencia.
Sin embargo, las explicaciones que ha dado hasta ahora no han convencido ni a Alberto Núñez Feijóo, el líder del PP, que el viernes declaró en una entrevista que “deberá ser Patrimonio de la Comunidad quien tendrá que explicar por qué compró un local que no se puede destinar a oficina”. Núñez Feijóo aseguró que él conocía desde el mes de abril que se estaban “buscando lugares” para reubicar el despacho de la presidenta autonómica y de los seis o siete puestos de su “secretaría y atención de gabinete”. Ayuso, en lugar de responder a Feijóo o dar las reclamadas explicaciones, despachó el lunes el asunto con un simple “está a la venta, chao ‘pescao”.

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