El calor extremo y la tormenta deslucen el mitin de Trump por el 250º aniversario de EE.UU.

Hace 11 horas 4

El cielo de Washington tronó ayer durante todo el Día de la Independencia de Estados Unidos. En un ambiente sofocante, con temperaturas que rozaron los 40 grados Celsius, el estruendo de una cuarentena de sobrevuelos de aviones militares entretuvo a las miles de personas que formaron grandes colas en el National Mall, la principal avenida de Washington, para escuchar el discurso de Donald Trump. Por la noche, siguió tronando el cielo por una tormenta eléctrica que obligó a evacuar la esplanada y cancelar algunos de los actos programados por el 250º aniversario del país y retrasar indefinidamente el mitin de Trump.

“Voy a dar mi discurso pase lo que pase”, alertó el presidente, comparando su hazaña con el desembarco de Normandía, que los soldados americanos también tuvieron que retrasar por el mal tiempo. “No me importa si tengo que salir a las 2h de la madrugada”, añadió después en una publicación en su plataforma, Truth Social. Finalmente, salió a hablar poco más de una hora después de lo previsto y dio, ante los centenares de seguidores que habían vuelto tras refugiarse de la lluvia, un sermón que se asemejó a un mitin de campaña electoral, a cuatro meses de las elecciones legislativas.

“Estimaron que había 375.000 personas antes de que todo el mundo tuviera que irse y ahora hay unas 150.000. Es la cosa más loca que nadie ha visto nunca”, mintió el presidente, siempre obsesionado con sus cifras de asistencia, al inicio de su discurso. A los tres cuartos de hora de intervención de Trump los precedió una actuación de su cantante de cabecera, Lee Greenwood, con su God bless the USA, la canción con la que abre todos sus mítines. 

Después, se puso a recitar parte de la Declaración de Independencia, insistiendo en el fragmento en el que asegura que “todos los hombres son creados iguales y están dotados por su Creador derechos inalienables”. Y no tardó en dar la bienvenida a todos los asistentes, y a todos los estadounidenses, “de todas las razas”, excepto a un grupo muy específico: los comunistas. 

“No queremos a comunistas en este país. Nunca funcionó y nunca funcionará”, señaló. La Casa Blanca está incidiendo en este mensaje, especialmente, desde la victoria de Zohran Mamdani a la alcaldía de Nueva York y, más recientemente, cuando los candidatos a los que el socialista apoyó ganaron las primarias demócratas en el estado. 

“El sistema comunista es lo contrario al sistema estadounidense. Nuestros soldados no combatieron al comunismo alrededor del mundo solo para tener de nuevo esta amenaza en América. No lo vamos a permitir”, insistió, alertando de una falsa amenaza. No hay apenas candidatos comunistas en el país, aunque sí está creciendo la izquierda y, en concreto, las ideas socialdemócratas que reclaman educación y sanidad públicas, así como mayores impuestos para las grandes fortunas.

El republicano llenó su comparecencia tardía de referencias históricas, que incluyeron la guerra de independencia, el desembarco de Normandía, las dos guerras mundiales o la llegada del hombre a la luna; eventos que ayudaron a construir lo que bautizó como un “imperio de libertad”. Lo acompañaron veteranos de guerra, los astronautas de la misión Artemisa 2 y demás protagonistas de estos y otros hechos históricos.

“Como dice la declaración de independencia, todos estamos hechos a imagen y semejanza de un Dios sagrado”, afirmó en un momento del discurso, a pesar de que en ningún momento dice eso el texto ratificado hace 250 años por el Segundo Congreso Continental de Filadelfia. 

Trump da la bienvenida a todos los estadounidenses, “de todas las razas”, excepto a los comunistas

Tras su comparecencia, el cielo siguió tronando, pero esta vez no fue por los cazas ni los truenos, sino por lo que la Casa Blanca definió como “el mayor espectáculo de fuegos artificiales en la historia del mundo”: el lanzamiento de 850.000 proyectiles, 40 minutos de espectacular iluminación, que culminó la celebración del 4 de julio en el 250º aniversario del país.

Este sábado, Washington se llenó de gorras rojas con el lema trumpista Make America Great Again, personas vestidas con todo tipo de combinaciones de los tres colores de la bandera estadounidense (rojo, blanco y azul), curiosos que cada año bajan al Mall a ver los fuegos artificiales del Día de la Independencia y miembros de milicias ultraderechistas –algunos de los cuales, indultados por Trump tras haber sido presos por el asalto al Capitolio– campaban a sus anchas por la capital.

Varios usuarios en redes sociales publicaron videos en los que más de un centenar de personas enmascaradas, identificadas como miembros ultra del grupo supremacista blanco Patriot Front, se manifestaban por las principales avenidas de la ciudad y abarrotaban su metro. Según publicó el grupo en sus propias redes sociales, más de 400 miembros llegaron desde todo el país para asistir a la fiesta de Trump en la capital.

Cientos de miembros del grupo ultra Patriot Front se manifiestan encapuchados en las calles de la capital estadounidense

La efeméride ha sido, según un informe de los demócratas en el Congreso, “secuestrada y pervertida hasta convertirse en un foco de corrupción y enriquecimiento personal”. El Congreso creó hace una década una comisión independiente llamada America 250, dedicada a celebrar el 250º aniversario del país. Sin embargo, su trabajo quedó en un segundo plano cuando el presidente Trump firmó el año pasado una orden ejecutiva con la que creó otra comisión, Freedom 250, que ha absorbido gran parte de su financiación y ha acaparado los principales eventos en Washington y alrededor del país.

El informe demócrata, titulado De la vanidad a la locura: cómo la Casa Blanca privó al pueblo estadounidense de su 250º cumpleaños, expone en 55 páginas cómo el presidente ha convertido estos eventos en un “foco de corrupción y enriquecimiento personal”, y denuncia una red de presuntos casos de corrupción, fraude y esquemas de pago por influencia.

Javier de la Sotilla Puig
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