De 'Instinto básico' a la ruina: cómo el entorno de Sharon Stone le robó 18 millones

Hace 1 semana 8

El nombre de Sharon Stone, de sesenta y ocho años, nacida en el estado norteamericano de Pensilvania, está unido desde hace años a una escena plena de erotismo que protagonizó en la película Instinto básico, de 1992. Que ella manifestara tiempo después del estreno que había sido engañada por el director, no la exime del escándalo. Publicitariamente, quedó beneficiada. Dio vida allí a la escritora de novelas de misterio Catherine Tramell, que traía loco al personaje encarnado por Michael Douglas, víctima de la perversa lujuria de aquella, quien se cruzó de piernas, ante él, dejando entrever claramente su sexo.

Una actriz aún cotizada en Hollywood, también para las productoras de televisión, aunque la crítica no la haya situado, popularidad al margen, entre las más notables de su generación. Es difícil que se quite de encima el sambenito que la persigue desde Instinto básico. Un juez le quitó la custodia de uno de sus hijos adoptados precisamente por aquella secuencia.

Tuvo nueve abortos espontáneos

Sharon Stone comenzó a destacar como modelo, actividad desde donde dio el salto al cine, debutando como "extra" en una de las mejores películas de Woody Allen, Stardust Memories. Modesta aparición en la pantalla de quien, a partir de entonces, 1980, fue desarrollando una carrera irregular, hasta su tantas veces citada película Instinto básico. Un poco antes vino a Madrid contratada por la productora de José Frade para ser protagonista de una infame versión de Sangre y arena, nada que ver con aquella cinta de un Rodolfo Valentino mediado el siglo XX, con la que el autor de la novela en la que se basaba la historia, Vicente Blasco Ibáñez, se hizo rico.

En el amor no la acompañó la suerte, casándose primero con un productor de televisión, Michael Greenburg, en 1984, del que se divorció tres años más tarde. Ya entonces la actriz, en sus consultas a varios ginecólogos, soportó el diagnóstico de que no podría engendrar hijos. Tendría nueve abortos espontáneos y tuvo que aceptar ser madre de adopción. Tres fueron los niños que adoptó.

Conoció cuatro años después de su divorcio a un importante editor de periódicos, Phil Bronstein, con quien matrimonió en 1998. Todo parecía ir bien entre ambos hasta que una reacción imprevisible de éste, su segundo marido, llevó a Sharon Stone a divorciarse también de él.

sharon-stone-phil-bronstein.jpg

Sucedió que tras un chequeo ordinario los facultativos que la atendieron determinaron que debía someterse a una mastectomía. Quedó con sus médicos en consultarlo con su marido. Y éste determinó que esa intervención era ridícula. Tanto insistió en aconsejarle que no pasara por el quirófano que Sharon puso fin a esa su segunda unión matrimonial.

Luego, el destino quiso que no fuera operada, ya que los tumores extirpados resultaron que eran benignos. Al margen, la crisis con su segundo esposo ya no tenía solución, disolviéndose en 2004 la pareja.

Gente de su entorno se aprovechó de 18 millones de dólares

Siendo aquel pasaje de su vida muy duro, con anterioridad, en 2001, sufrió un grave derrame cerebral y una hemorragia que le duró nueve días por la rotura de un aneurisma.

Necesitó mucho tiempo para su recuperación completa. Y en ese periodo que permaneció alejada de la profesión y ausente de problemas que le acontecían hubo gente de su entorno que se aprovechó de ella hasta llegar a robarle. Cuando pudo volver a su vida de antes, y atender asuntos que había dejado abandonados por su mala salud, advirtió que todos sus ahorros se habían evaporado. En total, el dinero que tenía ahorrado por sus películas: dieciocho millones de dólares. Hasta su teléfono, el refrigerador y otros bienes estaban a nombre de otras personas. Imaginamos que imaginó quiénes eran ellas, sospechar de otras, mas nada pudo hacer para recuperar lo perdido, lo que le habían quitado impunemente. ¿Cómo es posible que le sucediera semejante desgracia? Pero fue verdad. La ocultó unos años, y en 2024 decidió contarla en The Hollywood Reporter.

En alguna ocasión, entre sus desdichas sentimentales y sus procesos de salud, echó mano de la marihuana, hasta que percibió lo insano de esa dependencia que le provocaba la droga. La dejó. Como dejó Hollywood también, sus contratos, las fiestas, todo aquel ambiente en el que se había instalado.

Lentamente, pudo sobrevivir, ella que tan cerca había estado de la muerte por el derrame cerebral y sintió su viaje a través de un túnel reencontrándose mentalmente con personas queridas. Pero recobró su estado. Meditó su futuro. Debía volver al cine. Y ese propósito es el que mantiene. Estrenó recientemente Nobody 2 y en este 2026, otra película también, In Memoriam. Sharon Stone ha recuperado sus ganas de seguir, con la ayuda de los hijos que adoptó. Pero ya no quiere saber nada ni de novios, ni de amantes ni de pretendientes. Ha amado lo suficiente, ha sufrido por ello y ahora sólo pretende apurar todo lo que le quede de vida con la mayor tranquilidad posible.

Leer el artículo completo