“Cuando montamos la hamburguesería ni Estrella Galicia se atrevió a ponernos el grifo, pero el primer fin de semana vendimos 2.700 entrepanes”: Sindo Pose, de Argentinos Burguer

Hace 8 horas 1

Sindo Pose emigró a Argentina con sus padres cuando tenía cinco años. En 1951 cerraron la peluquería que tenían en A Estrada (Pontevedra) y abrieron en Buenos Aires la rotisería Los Gallegos. Comenzaron como asador de pollos y acabaron preparando trescientas raciones de ravioli diarios, tortillas de patata, spaghetti boloñesa, pulpo a la gallega, paella, ensaladilla rusa y un sinfín de platos exitosos con el gusto de vida porteño. Su padre cobraba y su madre cocinaba; Sindo empezó a ayudar en cuanto pudo: “Nací en el año 46 y en el año 60 ya estaba vendiendo. Cuando me tocó ir a la facultad, los horarios de hostelería me permitían compatibilizar ambas cosas”, recuerda.

Allí, en el mismo local, conoció a Marta Ventura. “Los padres y tíos de Marta tenían un negocio a 150 metros. Vino a comprar un producto que necesitaba con una amiga y nos conocimos”, dice Sindo, con ella a su lado. En 1979 regresaron juntos a A Estrada con su hija de dos años Guillermina, los padres de él, que querían jubilarse en su tierra natal, mucha inquietud, muchas recetas y un acento eterno. Dejaron una ciudad de casi tres millones de habitantes y se mudaron a un pueblo de apenas 20.000 al que todavía no habían llegado los ravioli, los gnocchi o las hamburguesas. Se notaron distintos, avanzados.

Gonzalo Pose (a la izquierda) junto a sus padres, Sindo Pose y Marta Ventura, y su hermana Guillermina Pose, en su local de A Estrada. ÓSCAR CORRAL

En los próximos años ocurrieron dos cosas muy importantes: abrieron Argentinos en junio de 1980 —en la Avenida Benito Vigo, 70, A Estrada, Pontevedra— una de las primeras hamburgueserías de Galicia, y nació su hijo Gonzalo. Como la mayoría de buenas ideas, surgió de una necesidad cotidiana: querer cenar un bocata fuera de casa y no poder. “Cuando dijimos que íbamos a montar una hamburguesería nos llamaron locos, ni siquiera Estrella Galicia se atrevió a ponernos el grifo de cerveza, pero el primer fin de semana vendimos 2.700 entrepanes. A nuestro proveedor le encargábamos 1.500 hamburguesas a la semana”, cuenta Sindo, expresivo a más no poder y orgulloso.

Fueron atrevidos y pioneros, movidos por la inquietud y las ganas de revolucionar el fast food gallego en familia, acercando a un pequeño pueblo una forma de comer que probablemente habría tardado varias décadas en llegar. Argentinos se convirtió en un lugar mítico de A Estrada al que ir a cenar un viernes con la pandilla, a comer los domingos en familia o ir en solitario una noche tonta entre semana. Sus ganas de innovar se reflejaron en aquel 600 rotulado que hacía delivery, en el cambio del plástico por el papel y en incontables jornadas temáticas en las que preparaban recetas que no estaban en el menú para seguir sorprendiendo: hamburguesas smash todavía desconocidas, pastrami estilo New York, comida tex-mex, pitas con pollo tandoori, comida italiana y hasta un concurso de comer perritos calientes en la plaza del ayuntamiento o sushi, que no caló muy hondo.

Su hamburguesa 'Old School 1980', con dos medallones de vaca ligeramente madurada, 'relish' de tomate y cebolla, lechuga iceberg, queso americano y salsa de bacon se hizo con el premio a la mejor hamburguesa de España 2024.ÓSCAR CORRAL

Desde hace más de diez años, el encargado es Gonzalo; niño prodigio de bar como buen hijo de hostelero cuya casa está arriba y, su negocio, abajo. Una relación compleja de la que es difícil escapar. “Yo, al estar trabajando aquí desde los 12 o 13 años, pasé por ese momento de no querer saber nada del bar y además era mal estudiante, así que me fui al Casino de La Toja a trabajar de crupier. Mi padre siempre me decía “estudia para no hacer lo mismo que nosotros”. ¡Y eso que ellos habían estudiado ingeniería!”. Aun así, Gonzalo volvió al bar y no lo soltó.

La segunda generación

Con la jubilación de sus padres a la vista, decidió que no quería depender de un chef externo a la familia para dirigir la cocina y que lo más natural era que lo hiciera él mismo. Cómo no, con algunos cambios. “En 2013 empezamos, poco a poco, a buscar productores del entorno para ofrecer mejor producto, con más sentido y a hacer todo de la forma más casera posible. Yo no quería abrir un bote de guacamole o utilizar pan de molde, aunque entiendo que era lo que se hacía en aquel momento y por eso la hamburguesa costaba 3,50 euros. También recortamos bastante la carta, que tenía “solo” 128 referencias y mi madre se encargaba de que nunca faltara de nada. Al principio la gente flipaba con una hamburguesa a 11 euros, pero cuando la probaban lo entendían. La clave estaba en ofrecer una cocina de mejor calidad y mantener unos precios razonables para que la gente del pueblo siguiera viniendo como de costumbre”, cuenta Gonzalo. Desde el principio su objetivo ha sido hacer comida rápida rica que siga aportando significado al universo que crearon sus padres sin caer en luces de neón, salsas extrañas, música electrónica o una estrategia de marketing impostada.

Argentinos tuvo el apoyo de todo el pueblo desde el primer día. Por eso, para ellos es importante ofrecer a sus vecinos una propuesta en la que convivan sus clásicos —milanesas, hamburguesas y pizzas— con fueras de carta estacionales que ayudan a mantener la chispa con los clientes habituales. También ofrecen recetas inspiradas en street food internacional —tacos de birria, pastrami o chicken parmesany “postressitos” que llevan el sello de la herencia ítalo-argentina de Marta —flan de dulce de leche, tiramisú o calzonetto de pistacho—, imprescindibles para determinar si una comida ha sido buena o inolvidable.

Flan de la casa con nata, en Argentinos Burguer.ÓSCAR CORRAL

Para beber, además de Estrella Galicia de barril, que se incorporó en 2020, disponen de una selección de vinos escogidos por Gonzalo, que recientemente cursó el máster en Sumiller Profesional por el Instituto Galego do Viño y quien apuesta por espumosos como contrapunto a una cocina construida sobre la grasa: mantequilla, aceite, quesos, salsas, etc. Dice que su cocina no es la más fina y que no se considera un cocinero de producto, que le dan un bogavante y lo transforma en un lobster roll. Dice que los platos vegetales son los que menos se piden, pero quiere seguir apostando por ellos porque cree que es parte de su responsabilidad como cocinero y le suponen un reto. Desde que él está el frente, trabajan ocho horas al día y libran lunes y martes. A Sindo le da la risa, “¿Ahora qué somos? ¿Un restorán? ¡Horario de oficina si te parece!”. Ellos abrían puertas de martes a domingo, de 9:00 a cierre, que en fines de semana sería las 3 o 4 de la mañana. Ahora están oficialmente jubilados, pero, ¿quién se retira del proyecto de toda una vida? Ellos siguen por allí: anfitriones, relaciones públicas, asesores, padres, manos extra, dueños de sobremesa.

De pionera a la mejor de España

Argentinos es una de las últimas supervivientes de aquellas primeras hamburgueserías sencillas que abrieron en los ochenta en Galicia y que siguen al pie del cañón. En 2024 llegaron los premios: crearon la mejor hamburguesa de España, la Old School 1980 (16 euros), que lleva dos medallones de vaca ligeramente madurada, relish de tomate y cebolla, lechuga iceberg, queso americano y salsa de bacon; y el año pasado se hicieron con la mejor de Galicia, la Madrineta (11 euros), una doble cheeseburger “sin salsas ni florituras, donde producto, sencillez y ejecución se llevan todo el mérito”.

Este año, se vuelven a presentar al Campeonato de España con su Tribeca Tavern (17,50 euros), inspirada en las tabernas y steakhouses clásicos de Nueva York: 200 gramos de carne de vaca ahumada por ellos, cheddar blanco, cebolla, bacon “gordito”, pepino dulce encurtido y salsa de mostaza. Todas ellas, con su receta de pan brioche con semillas de sésamo elaborado por la panadería Pan da Moa (Santiago de Compostela).

En julio del año pasado abrieron FLACO en Santiago de Compostela (Rúa Concepción Arenal, 8), una hamburguesería con una carta pequeña y cambiante en la que se pueden encontrar sus míticas hamburguesas, dos bocadillos, alitas de pollo, patatas fritas y un helado soft serve de postre. Un local más dinámico, sin servicio de mesa y con un aforo de 32 personas en el que preparan todo en formato para llevar.

A pesar de tanto ranking y reciente reconocimiento nacional, su milanesa de pollo con patatas y huevo fritos sigue siendo uno de los platos más queridos.

Argentinos Burguer

  1. Dirección: Avenida Benito Vigo, 70, A Estrada (Pontevedra)
  2. Teléfono: 986 57 12 26
  3. Horario: miércoles de 20:00h a 00:00h; jueves a domingo 13:00–17:00, 20:00–24:00; martes y miércoles, cerrado
  4. Precio medio: 20-25 euros
  5. Opción vegetariana: Todas las hamburguesas se pueden hacer vegetarianas con burger de proteína vegetal.
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