El regreso mediático de Beatriz Trapote ha generado un notable revuelo en los pasillos de Mediaset. Tras varios años alejada de los focos, la comunicadora ha vuelto a la pequeña pantalla como colaboradora del programa De Lunes a Viernes. Su principal motivación, según ha manifestado, es apoyar públicamente a su sobrina Julia en medio de la controversia que la enfrenta a Belén Esteban. Además, la tertuliana ha aprovechado su intervención para reprochar a esta última el daño causado a su entorno y acusarla de haber maniobrado en el pasado para apartarla de los platós.
Como era previsible, esta reaparición no ha estado exenta de críticas. Numerosos comentaristas han señalado a la mujer de Víctor Janeiro, tachándola de buscar rentabilidad económica a costa de los conflictos familiares. Frente a estas acusaciones, Trapote se ha mostrado contundente, reivindicando su condición de profesional de la información y su derecho a ejercer su oficio. "Hay de todo en la vida, pero yo me considero una periodista a la que le dan una oportunidad y la aprovecho, pero vamos, que es trabajo", ha afirmado con rotundidad.
Lejos de amedrentarse por los cuestionamientos, ha insistido en que su prioridad es garantizar el bienestar de su hogar. Como madre de familia numerosa, ha subrayado que su principal objetivo es sacar adelante a sus tres hijos. En este sentido, ha remarcado que lleva dos décadas vinculada a los Janeiro y que resulta incomprensible que se ponga en duda su lealtad a estas alturas. Para ella, el esfuerzo diario y la unidad familiar son los pilares fundamentales que guían sus pasos profesionales en esta nueva etapa televisiva.
Por otro lado, los rumores sobre un supuesto distanciamiento con Jesulín de Ubrique y su esposa, María José Campanario, han circulado con fuerza, especialmente después de que los usuarios notaran la falta de interacción en redes sociales. Sin embargo, durante su debut, ha querido zanjar cualquier especulación, aclarando que no consultó su fichaje con sus cuñados, del mismo modo que ellos no le rinden cuentas sobre sus respectivas apariciones públicas. "Ha habido situaciones en las que hemos tenido nuestros más y nuestros menos. Yo muchas veces he comido con ellos y no he subido fotos porque no tengo que compartirlo todo. ¿Salen poco en mis redes sociales? Sí, pero porque a ellos no les gusta y yo los tengo que respetar". La prioridad de ambas habría sido evitar que sus posibles desencuentros afectasen a sus hijos; por ello, han hecho un esfuerzo por conservar la cordialidad y respetar sus diferentes formas de pensar. "Si yo he hecho algo que a María José no le ha gustado, hemos tenido nuestras discusiones, pero yo he dicho: 'Mira, vamos a dejarlo'. Aquí hay unos niños, unos menores, y hay que procurar que entre ellos exista una buena relación", ha contado.
La relación con su familia política, según ha relatado, es cordial y estable, aunque reconoce que han atravesado altibajos lógicos con el paso del tiempo. Trapote ha admitido que, en sus inicios con Víctor, tuvo que actuar con prudencia, dado que el hecho de ser periodista de la cadena suponía un motivo de recelo inicial. Pese a ello, asegura haberse sentido siempre acogida y respetada. Sobre su relación actual con Campanario, "ahora mi situación es muy buena", ha asegurado. "Tenemos una relación de cuñadas, de mucho respeto. Yo sé lo que le gusta a ella, ella sabe lo que me gusta a mí y nos respetamos. Ya está. Hemos llegado a un acuerdo de respeto", ha añadido.
Para ilustrar la buena sintonía que existe en la intimidad, la periodista ha compartido una anécdota reveladora sobre el torero. Recordó un episodio de su etapa como colaboradora de Sálvame, cuando llegó a casa visiblemente afectada por las tensiones del trabajo. En aquel momento de vulnerabilidad, Jesulín demostró su apoyo incondicional invitándola a tumbarse a su lado para consolarla con un comentario en tono de broma, un gesto que evidencia la confianza y el cariño que prevalecen en el seno de la familia a pesar de las adversidades.

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