Taylor Swift y Travis Kelce contrajeron matrimonio el pasado 3 de julio en una multitudinaria ceremonia celebrada en el Madison Square Garden de Nueva York, un escenario poco habitual para una boda, pero que simboliza a la perfección la unión entre dos mundos que han marcado su relación: la música y el deporte.
La ceremonia reunió a más de un millar de invitados y convirtió el emblemático recinto neoyorquino en un inmenso jardín. Según una fuente citada por la revista People, el estadio fue transformado por completo con árboles, helechos y una decoración en tonos blancos que hacía que el espacio “pareciera un bosque”. El proyecto, que expertos consultados por distintos medios estiman que pudo alcanzar un coste de hasta 50 millones de dólares, requirió incluso permisos municipales para cerrar el entorno del recinto y facilitar el montaje de la infraestructura.

Taylor Swift recorrió el pasillo central hasta un escenario donde esperaba Travis Kelce para intercambiar unos votos que sorprendieron por su duración. Según la fuente de People, “sus votos duraron unos 20 minutos cada uno”, y ambos los leyeron en unos elegantes libros de tapas doradas. El momento fue tan emotivo que los novios habían previsto un detalle para sus invitados: pañuelos personalizados para utilizar durante la ceremonia en caso de que afloraran las lágrimas.
Ese recuerdo se convirtió después en uno de los grandes protagonistas en las redes sociales. La cantante Maren Morris mostró el obsequio, un pañuelo decorado con un monograma formado por dos letras T entrelazadas y rodeadas por corazones, junto a la fecha del enlace y un bordado con la frase “So it's gonna be forever…”, verso inicial del éxito Blank Space, publicado por Swift en el 2014.
El ambiente íntimo de la celebración fue una de las características más destacadas por quienes asistieron al enlace. Adam Aron, consejero delegado de AMC Theatres, describió posteriormente los votos como “largos, entretenidos, personales, emotivos, irreverentes y entrañables”, asegurando que reflejaban tanto la historia compartida de la pareja como los compromisos adquiridos ante sus familias.
Tras la ceremonia, Andrea Swift, madre de la artista, invitó a los asistentes a acceder al salón de recepción, donde se había instalado un escenario para las actuaciones musicales. Allí tuvo lugar uno de los momentos más especiales de la noche, cuando Paul McCartney interpretó el clásico de The Beatles I Want to Hold Your Hand, una actuación confirmada por People. También participó Stevie Nicks, amiga de la cantante desde hace años, mientras la celebración se prolongó hasta la madrugada.

La recepción estuvo acompañada por una amplia oferta gastronómica con estaciones de cocina italiana, sushi y diferentes especialidades internacionales. Además, según la misma fuente, “había bares por todas partes”, una circunstancia que contribuyó al ambiente festivo en un recinto que, pese a sus enormes dimensiones, estaba completamente lleno.
Entre los invitados figuraban numerosos rostros conocidos del cine, la música y el deporte, como Ed Sheeran, Selena Gomez, Jennifer Lopez, Sabrina Carpenter, Brad Pitt, Tom Hanks, Bradley Cooper o Dakota Johnson, además de familiares y amigos cercanos de ambos.

Los novios vistieron diseños exclusivos de Christian Dior Alta Costura creados por Jonathan Anderson en colaboración directa con la pareja. Swift completó su estilismo con zapatos a medida de Christian Louboutin y joyas de Cartier. En lugar de damas de honor y padrinos tradicionales, eligieron a sus respectivos hermanos: Austin Swift ejerció como padrino de la novia y Jason Kelce hizo lo propio con el novio. La ceremonia fue oficiada por el actor y humorista Adam Sandler.
Los detalles personalizados estuvieron presentes durante toda la celebración. Los aproximadamente cien invitados a la cena de ensayo celebrada la noche anterior recibieron como recuerdo una copa de champán decorada con diamantes reales, presentada en una caja de terciopelo con el monograma de la pareja y acompañada por una tarjeta inspirada en el jardín donde se realizaron las fotografías oficiales del compromiso.

También trascendió que los invitados recibieron una petición muy concreta antes del enlace. El jugador George Kittle explicó que se les indicó que “no se podían traer regalos bajo ningún concepto”, una decisión con la que la pareja quiso simplificar la logística de una celebración de enormes dimensiones.

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