Así es la nueva vida de Rosa Rodríguez tras ganar casi 3 millones de euros en 'Pasapalabra'

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Hace apenas un mes, Rosa Rodríguez marcó un hito en la televisión española al alzarse con el bote más cuantioso en la historia de Pasapalabra. Con un premio de 2.716.000 euros, la concursante gallega de origen argentino no solo rompió récords económicos en los 26 años de emisión del formato de Antena 3, sino que también se convirtió en la primera mujer en superar los 100 programas consecutivos, alcanzando una permanencia final de 307 entregas. Tras la victoria, Rosa confesó encontrarse en un estado de "shock", asimilando una experiencia que describió como un sueño hecho realidad después de un intenso recorrido que incluyó 96 victorias y 91 empates.

Semanas después de aquel momento histórico, la ganadora ha reaparecido en sus redes sociales para compartir sus primeros pasos tras el concurso. Tal y como recoge el digital de Lecturas, Rosa ha vuelto a las aulas, aunque esta vez desde una perspectiva diferente, participando en encuentros en la Universidad Miguel Hernández de Elche y en el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert.

En estos foros, la histórica participante pudo charlar con alumnos y asistentes sobre su paso por la televisión, el proceso de aprendizaje y sus reflexiones personales sobre la vida, agradeciendo públicamente la cálida acogida de las instituciones y de quienes se acercaron a transmitirle su cariño.

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En cuanto al destino del premio, que tras las retenciones fiscales de Hacienda se situará aproximadamente en un millón y medio de euros, Rosa siempre ha mantenido sus prioridades claras. Su objetivo principal es asegurar una "red de seguridad" para su familia, especialmente para sus padres, y cumplir el sueño personal de adquirir una vivienda propia. A pesar de la magnitud de la cifra, la joven asegura que no busca grandes lujos, sino la tranquilidad de vivir sin presiones económicas, permitiéndose sus grandes pasiones: viajar y seguir aprendiendo.

Actualmente, Rosa sigue procesando la magnitud de su logro, admitiendo en entrevistas recientes que todavía le cuesta reconocerse en las imágenes de la pantalla. Tras meses de competición en los que aprendió a concursar sin la presión de ganar, su aspiración presente es retomar una vida calmada, utilizando el éxito en el programa como una plataforma para su desarrollo personal y el bienestar de los suyos.

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