Tras su paso por Córdoba durante la jornada del Domingo de Ramos, donde acompañó a su pareja, David Rodríguez, en su participación como penitente, Anabel Pantoja se ha trasladado a la capital hispalense para vivir con intensidad el Lunes Santo, cumpliendo así con una de las citas más arraigadas en su calendario personal. La tradición andaluza marca estas fechas como un momento de recogimiento y, al mismo tiempo, de encuentro familiar y social. En esta ocasión, la sobrina de la conocida tonadillera se ha rodeado de su círculo más íntimo de amistades, buscando disfrutar de los pasos procesionales en un ambiente de total normalidad.
A este encuentro en los emblemáticos balcones sevillanos se sumó también su primo, Kiko Rivera, quien acudió acompañado por su pareja, Lola García. La estampa ha servido para dejar patente la excelente relación que mantienen en la actualidad, disipando cualquier atisbo de distanciamiento familiar entre ellos. Durante las horas que compartieron, se sucedieron los gestos de complicidad y cercanía, conformando una imagen de unidad en la que, sin embargo, volvió a destacar la ausencia de Isa Pantoja.

El ambiente distendido tuvo como protagonista indiscutible a la pequeña Alma. La niña acaparó todas las atenciones y muestras de cariño de los allí presentes. La propia Anabel se mostró en todo momento muy pendiente de ella, evidenciando su deseo de transmitirle desde temprana edad el interés y la devoción por las tradiciones locales, especialmente por la Hermandad de San Gonzalo. Kiko Rivera, haciendo gala de esta misma sintonía familiar, cogió a la pequeña en brazos para que pudiera observar con detalle el transcurrir de las cofradías desde la privilegiada posición del balcón. Tampoco se ha querido perder la cita, Raquel Bollo.

Esta estampa de armonía se produce en un contexto mediático marcado por los incesantes rumores acerca de la situación patrimonial de la familia. En las últimas semanas se ha especulado intensamente sobre la posible paralización de la venta de Cantora por parte del disc jockey. Lejos de alimentar la polémica o de rehuir la exposición pública, los miembros del clan han optado por disfrutar al máximo de las festividades hispalenses con total naturalidad y sin hacer declaraciones que aviven la controversia.
Finalmente, tras presenciar el paso de las hermandades desde las alturas, Anabel decidió bajar a pie de calle para continuar la jornada. Allí se encontró con otros grupos de amigos que también participaban del ambiente festivo y solemne del Lunes Santo. La niña siguió mostrándose muy cómoda y sonriente entre el círculo más cercano, coronando así un día marcado por la reunión familiar y el arraigo cultural que define a estas fechas tan señaladas en el calendario andaluz.

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