Las altas temperaturas veraniegas amenazan con descompensar las patologías crónicas de las personas mayores, un factor de riesgo que se agrava especialmente en el caso de las mujeres ancianas. Así lo ha advertido Rosa Pérez Losa, enfermera de Emergencias y coordinadora de la iniciativa 'Divulga SEMES' de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), quien sitúa a este colectivo en el centro de la vulnerabilidad estival.
El perfil de máximo riesgo responde al de "una mujer de más de 75 años que viva en una ciudad, sola, con patologías crónicas y polimedicada", según el especialista. A la falta de acondicionamiento térmico que suelen sufrir muchas de sus viviendas se suman factores fisiológicos de género.
Las mujeres tienen una menor reserva hídrica en el cuerpo, se deshidratan con mayor facilidad y sus glándulas sudoríparas son menos efectivas para regular la temperatura. Además, Pérez Losa apunta a factores socioeconómicos, como rentas más bajas y un menor entorno de apoyo en comparación con los hombres de su misma edad.
Las urgencias crecen hasta un 20% en verano
La portavoz de SEMES confirma que la presión asistencial en los Servicios de Urgencias experimenta un notable incremento durante los meses de verano. De media, las visitas aumentan entre un 10% y un 20%, una cifra que puede dispararse hasta el 50% en hospitales y centros de salud de zonas costeras, los cuales suelen requerir refuerzos de personal.
Si bien los golpes de calor son la principal causa de ingreso por motivos climáticos, las Urgencias veraniegas también atienden un repunte de quemaduras solares y cortes de digestión, accidentes en playas y picaduras (medusas y peces araña), intoxicaciones alimentarias, alergias y ahogamientos, y accidentes de tráfico derivados del aumento de la movilidad.
A pesar de este volumen de pacientes, desde SEMES matizan que la sobrecarga del verano es más gestionable que la invernal, ya que las patologías estivales suelen resolverse con mayor rapidez.
El debate del teletrabajo y la "pandemia climática"
Preguntada por la necesidad de implantar el teletrabajo de forma generalizada durante las olas de calor, Pérez Losa descarta que sea una medida necesaria para los empleados de oficina, siempre que los centros de trabajo y los transportes públicos estén climatizados. No obstante, recalca que el verdadero peligro lo sufren los trabajadores expuestos directamente a la intemperie, como el sector de la construcción.
Mirando al futuro, la experta advierte de que el cambio climático está alterando los ecosistemas y provocando la aparición de nuevas enfermedades, hasta el punto de anticipar que "la próxima pandemia puede ser climática", lo que podría derivar en futuros "confinamientos climáticos".
En este contexto de emergencias complejas, Pérez Losa ha aprovechado para reivindicar la creación de la especialidad oficial de Urgencias y Emergencias para el personal de Enfermería, a través del sistema EIR (Enfermera Interna Residente). La portavoz ha defendido la alta especificidad de estas profesionales, presentes en ambulancias, centros de coordinación de llamadas y en el triaje de los hospitales.

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