Horas antes del partido ante Cameron Norrie, Rafa Jódar padre se comunica con la organización del torneo. Necesita un sparring zurdo pues su hijo, Rafa Jódar, va a medirse con Norrie, que es zurdo.
El RCTB busca soluciones en su equipo técnico y halla la respuesta en Luis García Páez, zurdo también, y a la pista 9 del club que se va el muchacho, donde le espera el último talento del tenis español.
Corre el runrún en los pasillos y un puñado de mirones nos aposentamos en los alrededores del lugar, asomando la mirada sobre los setos. Queremos contemplar el espectáculo.
Rafa Jódar hijo (19) es clavado a su padre (sin el cabello blanco) y también es tenista del presente y posiblemente del futuro, y se exprime ante García Páez. Le busca el revés y la derecha y prueba golpes invertidos, y Sergi Galindo, entrenador de la academia Next Level y padre de Aleix Galindo, otro joven al que hay que seguir, me comenta:
–Hace cuatro días, como quien dice, Jódar era el 900.º del mundo. Y entonces se fue a estudiar a la universidad de Virginia, y así empezó a crecer. Y en un pispás ya era el Top 100. Y en otro pispás será Top 10. Porque, sin ser tenista de tierra, sin haberla trabajado porque en Estados Unidos no hay arcilla, sino pistas sintéticas, lo tiene todo: se mueve de maravilla pese a ser muy alto (mide 1,91m). Tiene el saque potente. Es un gran restador. Y sabe muy bien qué quiere ser y dónde quiere estar.
En su discurso, Sergi Galindo también me anticipa que Arthur Fils eliminará a Lorenzo Musetti –como así ocurre más tarde–, y hago bien escuchándole y aprendiendo de él mientras, asomados al seto de la pista 9, contemplamos los mandobles de Jódar.
Y luego, venga, a la central.
Jódar ya lo rompe todo: nos confirma que su victoria en Marrakech no fue la de un ‘one hit wonder’
Nos vamos al gran escenario del RCTB, la pista del Rafa legendario, Rafa Nadal, para contemplar al Rafa del presente y el futuro, este Rafa Jódar que castiga a Norrie, le noquea y se proyecta a las semifinales del Trofeo Godó, salve al nuevo rey, el tenis español está de fiesta (ya es el 42.º del mundo).
Pero antes, ¡cómo pelea Norrie!
No es un cualquiera.
Hoy ya es un tenista experimentado de treinta años, y le clarea el cabello y parece haber dejado atrás los mejores años de su vida (es el 24.º del mundo). Pero hace cuatro años, en el 2022, era el octavo jugador del ATP y se plantaba en las semifinales de Wimbledon, donde solo transigía ante el mejor Novak Djokovic.
Entonces, los británicos habían decidido adoptarle. Era su nueva esperanza.
–Siempre he sido un underdog (un aspirante a la sombra) –me contaba en una entrevista en el 2024 aquí, en el RCTB.
Y ahora pelea y celebra sus golpes, los celebra en castellano aunque no lo habla ni papa.
–¡Vamos! –grita en los primeros compases, en ese intercambio de roturas que caracteriza el primer set: dos roturas para Norrie, tres para Jódar, y a base de roturas, el madrileño acelera y se apodera de la manga y ahí, Norrie le ve los tres pies al gato.
Definitivamente, Rafa Jódar lo rompe todo: nos confirma que su victoria en el torneo de Marrakech, hace doce días, no era un acto casual y tampoco será un one hit wonder.
Marca los ritmos, castiga a Norrie en los intercambios más largos, ni se inmuta cuando el británico prueba cosas, enreda el juego o intenta acortar las jugadas. Se muestra contundente en el servicio y se crece conforme avanza el partido, y de su mano el tenis español se siente dichoso.
Sí, hay vida más allá de este lesionado Alcaraz, más allá del añorado Rafa, el Nadal cuyo nombre sobrevuela el RCTB.

Licenciado en Derecho (UB) y Periodismo (UPF). En La Vanguardia desde 1995. Estuvo en Sociedad, Política y Economía. Hoy escribe retratos y columnas en Deportes. Autor de 'Soñé que estaba vivo' y 'Soy un superhéroe'

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