El Real Madrid de después de la eliminación copera ante el Albacete, justo en el segundo partido de Álvaro Arbeloa por el mes de enero, recibió un duro plebiscito de los aficionados del Bernabéu. No se libró Florentino Pérez, abroncado (hecho insólito) notoriamente, ni jugadores como Vinícius o Jude Bellingham, señalados por ser los líderes de un proyecto que iba encaminado a su segundo año en blanco. Ahora, salvo catástrofe del Barça y arreón final sin precedentes del Real Madrid, la sequía es una realidad, y los mismos jugadores regresan al estadio de los milagros en la Champions que ha visto cómo su equipo quedó apeado en Munich hace seis días. El foco estará en la respuesta de la grada una vez más. Esta noche contra el Alavés de Quique Sánchez Flores (21.30 h). “Vinícius no representa los valores del Real Madrid”, dijo el técnico en enero, antes de recalar en el club vitoriano. “Lo mejor que le pasó a Xabi Alonso es que lo echaran”, añadió sin filtros.
Quizás la mayor motivación blanca será escuchar el diagnóstico del técnico del equipo vitoriano, aunque el Real Madrid cuente ahora con otras cuestiones troncales, que se evidenciaron en Munich. Un detalle no baladí: por primera vez en la historia de la Champions, no alineó a un futbolista seleccionable con España (Brahim Díaz nació en Málaga, pero escogió Marruecos). Ya sucedió en el 2023 en la Liga por vez primera, en un encuentro ante el Villarreal. Una tendencia que se ha ido acentuando en el último siglo, con Florentino al mando.
Desde la temporada 2001-2002, según la web de estadísticas Transfermarkt, el Real Madrid ha fichado a 75 jugadores extranjeros y a 32 nacionales. Una apuesta que se aprecia en otros ejemplos. En la Champions ganada por el equipo blanco en el 2002 al Bayer Leverkusen (2-1), en la alineación estaban César Sánchez, Míchel Salgado, Hierro, Helguera, Raúl y Morientes. Ahora mismo, en el once tipo de Arbeloa, solamente Álvaro Carreras tendría opciones de salir de inicio teniendo en cuenta la intermitencia de Mendy en la izquierda.
La tendencia se explica por varias razones. La primera de ellas, la ausencia de una apuesta por la cantera. Los casos de Gonzalo García o Raúl Asencio (ambos desaparecidos los últimos meses) o Thiago Pitarch son la excepción. En Valdebebas hay dos premisas: que el fútbol base no dé problemas y no cueste dinero. Nadie duda del talento de La Fábrica, pero es más una empresa de ventas que un semillero para nutrir al primer equipo.
La dirección deportiva, encabezada por Juni Calafat y José Ángel Sánchez, lleva una década dedicándose a fichar jóvenes talentos de fuera a precios no excesivamente elevados. Los Vinícius, Rodrygo, Tchouaméni, Camavinga, Güler o Mastantuono forman parte del listado de este perfil de jugadores. En el Bernabéu hay una preocupación por los dispendios de ligas como la Premier, dinero inaccesible para los clubs españoles, por lo que la estrategia fue la de adelantarse al mercado o fichar poco. Los veranos con Bellingham o Mbappé son un ejemplo. Un crack basta.
La política de confección de plantilla blanca
Los madridistas han fichado 75 jugadores foráneos y 32 nacionales desde 2021
La tendencia nace también del modelo de juego del Real Madrid, menos rígido que en otras entidades, por lo que se prioriza la calidad individual por encima de jugadores que puedan amoldarse a otras maneras de jugar más propias de la Liga. Los Ceballos o Huijsen, que destacan más por su adecuación al juego posicional, no han acabado de cuajar, aunque el central es joven y solo suma un año. Fichar en España no entra en las prioridades.
La desespañolización del Madrid no ha supuesto un problema competitivo. En ese camino de 25 años han caído siete Champions, dominante el club en esta competición donde afloran menos la regularidad y los modelos. Los resultados respaldan esta línea de ser antipatriota.

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