Un día en el campus de Deloitte en París: así se forman consultores para gestionar las crisis

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En Val d’Europe, a las afueras de París y a escasos kilómetros de Disneyland, hay un campus que no aparece en los rankings académicos ni otorga títulos oficiales, pero que se ha convertido en una de las apuestas más ambiciosas de Deloitte. Inaugurada en 2024, la Deloitte University EMEA (Europa, Oriente Medio y África, por sus siglas en inglés) es el epicentro del desarrollo del talento de la firma de servicios profesionales. Un proyecto diseñado para dotar de nuevas habilidades a sus consultores, más allá del conocimiento técnico correspondiente a cada área de negocio, con el objetivo de liderar clientes, equipos y proyectos.

Esta universidad corporativa forma parte de una red global con siete sedes en todo el mundo (la primera se puso en marcha en 2011 en Estados Unidos). En la región EMEA dio sus primeros pasos en Bruselas en 2013. El modelo de entonces era distinto al actual: el centro se encontraba dentro de un edificio propiedad de un grupo hotelero, lo que quedaba lejos de las aspiraciones de crear un espacio propio para la formación de los profesionales, desde que acceden a las primeras capas gerenciales hasta que alcanzan el nivel de socios. “Había un compromiso de los más séniors de construir algo que formara a los líderes del futuro con una escala europea”, explica Jorge Domínguez, socio responsable de Talento en Deloitte España. “No tanto por el ámbito económico, que evidentemente tiene su sentido, sino porque hay muchas sinergias en la definición de liderazgo”, añade.

Así se inició la búsqueda de un terreno que permitiera construir un campus a medida. El proyecto ha tardado más de una década en desarrollarse y, tras analizar más de 80 ubicaciones distintas, finalmente se eligió París por su conectividad. El resultado es el actual complejo de 88.000 metros cuadrados de superficie, 22.000 construidos, con capacidad para acoger a 500 participantes diarios en sus 260 habitaciones. Desde 2024, más de 12.000 profesionales de 29 geografías han pasado por sus instalaciones, cerca de 1.500 de ellos procedentes de España.

Pero detrás de las cifras hay una visión. “Deloitte University EMEA es el faro de nuestro talento, cultura y valores compartidos”, explica la decana del centro, Heike Dekker-Schäch. Con esta metáfora, la responsable trata de explicar el objetivo del campus: “Siempre comparo nuestro negocio con marineros en aguas turbulentas: los clientes cambian, el mundo cambia... y a veces necesitan ver una luz. Vienen aquí, se refrescan, obtienen nuevas ideas y regresan a las aguas turbulentas con fuerza y energía”.

Interior de la Deloitte University EMEA.Michel Denancé

Para Domínguez, la universidad juega un papel clave porque actúa como un espacio donde se construye una cultura común entre todas las firmas regionales del grupo Deloitte que, hasta ahora, operaban con mayor autonomía. “Todo lo técnico lo seguimos haciendo en los países, pero aquí se enseñan las skills [habilidades] que queremos en nuestros profesionales para que luego eso tenga un efecto cascada. Un estilo común de liderazgo en toda la región”, señala.

El modelo educativo es singular. La formación no la imparten profesores externos, sino alrededor de 2.000 profesionales de alto rango de la firma que han obtenido certificados como “facilitadores”. “Aportan el conocimiento del negocio y lo traducen a la realidad”, señala Dekker-Schäch, que además subraya que esta experiencia también beneficia a los propios formadores porque, a través de los cursos, “perfeccionan habilidades clave que luego pueden aplicar al trato con los clientes y a la gestión de equipos”. Lo denomina “aprendizaje en doble bucle”. No obstante, esa enseñanza se complementa con especialistas en psicología o “comportamiento humano”.

40 programas para capacidades críticas

El currículo incluye unos 40 programas orientados a trabajar las capacidades más críticas para los profesionales de la firma englobada dentro de las big four (denominación que también hace referencia a KPMG, EY y PwC), a través de “pequeñas situaciones de crisis”, señala la decana de la Universidad Deloitte. Los participantes proceden de distintos países, conviven entre dos y cuatro días y comparten sesiones intensivas —que pueden ir de las 8:30 de la mañana hasta altas horas de la tarde—. Una parte esencial del aprendizaje se produce en grupos reducidos, de apenas cinco personas de distintas nacionalidades y áreas de negocio, diseñados para fomentar la vulnerabilidad y conversaciones profundas.

Entre ellos destaca el programa EMEA Empower, dirigido a consultores recién promocionados, que se articula en torno a tres pilares: conocimiento, comunicación efectiva y liderazgo de equipos. En él, los participantes se enfrentan a simulaciones, improvisaciones o situaciones inesperadas. “Les damos la posibilidad de salir realmente de sus zonas de confort y, a veces, adentrarse en zonas muy incómodas”, explica Daniel Tuskah, responsable del programa.

La apuesta por la formación presencial puede parecer contrario a una era dominada por lo digital. Sin embargo, Deloitte defiende un valor diferencial, ya que la experiencia “tiene que ver con el networking [creación de red contactos profesionales] y con habilidades de liderazgo más complejas”, destaca Dekker-Schäch. En este sentido, el uso de la tecnología dentro del aula está limitado. “Queremos trabajar las habilidades interpersonales, como establecer relaciones, mantener conversaciones difíciles y que conecten entre ellos. Si uno mira el móvil, todos lo hacen”, asegura la decana.

En un contexto empresarial donde la retención del talento es un desafío constante, la universidad corporativa se convierte en una herramienta estratégica. En España, por ejemplo, los datos internos muestran que los profesionales que han pasado por el centro tienen una rotación cuatro veces menor que aquellos que no lo han hecho. Según explica Domínguez, para muchos profesionales, asistir a los cursos es tanto un reconocimiento como una responsabilidad. “Lo que vives aquí lo tienes que trasladar a tu día a día”, concluye el responsable de talento.

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