Trump dice que los países europeos deberían “luchar por sí mismos” en Ormuz o comprar más petróleo a EE.UU.

Hace 1 día 1

Después de un mes bombardeando Irán sin cesar junto a Israel, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sugerido esta mañana que se desentenderá de las consecuencias de la guerra en el estrecho de Ormuz, bloqueado de facto por el régimen de los ayatolás, que ahora busca imponer un peaje al paso de los petroleros a través de este cuello de botella esencial para el comercio internacional. 

En una publicación en su plataforma, Truth Social, el mandatario ha enviado un mensaje a “todos esos países que no pueden obtener combustible para aviones a causa del estrecho de Ormuz, como el Reino Unido, que se negó a participar en la decapitación de Irán”. “Tengo una sugerencia para vosotros: Número 1, compradlo a EE.UU., tenemos de sobra; y Número 2, armaos de ese valor que os falta, id al estrecho y simplemente tomadlo”.

La publicación llega horas después de una exclusiva de The Wall Street Journal, contrastada por otros medios estadounidenses con fuentes oficiales, que afirma que Trump ha comentado a sus asesores que está dispuesto a concluir la operación militar en Irán sin importar si el estrecho de Ormuz, por donde pasa más del 20% del petróleo mundial, continúa cerrado al paso de los buques.

Donald Trump, presidente de EE.UU.

“Comprad el petróleo a EE.UU. o armaos de valor, id al estrecho y simplemente tomadlo”

Los países afectados, con mención especial a Europa, “tendréis que empezar a aprender a luchar por vosotros mismos, EE.UU. ya no estará para ayudaros, igual que vosotros no estuvisteis para nosotros”, continúa la publicación de Trump. “Irán ha sido, esencialmente, aniquilado. La parte difícil ya está hecha. ¡Id a buscar vuestro propio petróleo!”, concluye.

En un segundo mensaje, dirigido a Francia, el republicano lamenta que “no permitió que aviones con destino a Israel, cargados con suministros militares, sobrevolaran territorio francés. Francia ha sido muy poco colaboradora con respecto al 'Carnicero de Irán', ¡que ha sido eliminado con éxito! ¡¡¡EE.UU. lo RECORDARÁ!!!” 

Sus publicaciones no mencionan el cierre del espacio aéreo español a los vuelos de aviones que participan en la guerra de Irán, pero algunos republicanos en el Capitolio, como el senador Lindsey Graham, afirman que ya están valorando “imponer sanciones a España por esta atrocidad” de Moncloa.

Trump lleva semanas intensificando su retórica de descrédito a los países miembros de la OTAN, a los que pidió ayuda para escoltar petroleros a través del estrecho y, al recibir por respuesta que esta no es su guerra, les llamó “cobardes”. Sin embargo, esta esta es una alianza defensiva, de defensa mutua, y no obliga a ayudar a los aliados en sus agresiones a un tercer país en contra del derecho internacional. El secretario de Estado, Marco Rubio, también dijo ayer que Washington debería “revisar” el sentido de la alianza transatlántica tras la guerra.

Cuando el precio del barril de Brent ha superado los 100 dólares, alcanzando máximos del 2022, tras la invasión rusa de Ucrania y las sanciones occidentales a la energía rusa, Trump ve una oportunidad para que su país pueda lucrarse con la guerra vendiendo más petróleo. Sin embargo, aunque EE.UU. depende muy poco del tráfico de petróleo a través de Ormuz, su importancia para el comercio mundial es innegable, como demuestra que el precio medio del galón de gasolina en el país haya superado los 4 dólares, un umbral que no se alcanzaba desde agosto del 2022.

Los últimos mensajes de Trump se contradicen, como ya es costumbre, con los que lanzó ayer a través de sus redes sociales. El presidente amenazó con cometer potenciales crímenes de guerra en Irán (destruir “todas sus plantas generadoras de energía” y sus “desalinizadoras de agua”) si Teherán no alcanzaba un acuerdo con EE.UU. y reabría el estrecho de Ormuz. Hoy ha sugerido que la guerra podría terminar dejando a los países exportadores de petróleo del Golfo Pérsico una situación muy inestable para su desarrollo económico, con implicaciones para el suministro de energía global. 

En los mismos términos se ha pronunciado, en su primera rueda de prensa desde el Pentágono en 11 días, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, que ha afirmado que reabrir el estrecho de Ormuz “no es solo un problema” para Estados Unidos, por lo que será responsabilidad de los demás países “dar un paso al frente”. Se trata de un abandono claro de la defensa de la libre circulación de los mares, que Washington ha impulsado y abanderado durante más de un siglo.

Mientras ya han llegado a Oriente Medio unos 2.500 marines de las Fuerzas Armadas de EE.UU., y ya han empezado a desplegarse miles de paracaidistas de élite de la 82ª División Aerotransportada, el Pentágono está valorando sus opciones para terminar la guerra, que pueden ir desde la diplomacia hasta la invasión terrestre. 

En primer lugar, Washington afirma que está negociando con un “nuevo régimen” en Irán, aunque no desvela a su interlocutor, que en todo caso niega que esas conversaciones estén teniendo lugar. En segundo lugar, ha amenazado en los últimos días con “tomar” la isla de Jarg, estratégica para las exportaciones energéticas de Irán; con “hacer volar y destruir por completo todas sus plantas generadoras de electricidad, pozos de petróleo y posiblemente las plantas de desalinización”, y no ha descartado desplegar tropas sobre el terreno, lo que sería una impopular decisión que pondría en peligro las vidas de soldados estadounidenses y compremetería al país a una guerra larga.

El Pentágono afirma que reabir el estrecho de Ormuz “no es

Hegseth ha insistido en el lenguaje amenazador del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Trump. “Si Irán es inteligente, llegará a un acuerdo”, ha afirmado, asegurando que “el cambio de régimen”, uno de los objetivos de esta operación, “ya ha ocurrido”. Sin embargo, el régimen sigue en pie: aunque eliminó en su ofensiva al líder supremo Ali Jamenei, su hijo, Mojtaba Jamenei, fue elegido como el sucesor natural, y la propia inteligencia estadounidense valora que adoptará una línea más dura que su predecesor.

“Los próximos días serán decisivos. Irán lo sabe, y no hay casi nada que puedan hacer militarmente al respecto”, ha afirmado Hegseth, elogiando a sus soldados y a Trump por su “valentía”. “Tenemos cada vez más opciones, y ellos cada vez menos... en solo un mes fijamos las condiciones, los próximos días serán decisivos”, ha insistido. 

Sin embargo, Hegseth ha evitado responder a la pregunta de si eso implicará una invasión terrestre: ”No le digas a tu enemigo lo que estás dispuesto a hacer y cuándo estás dispuesto a parar”, ha señalado, añadiendo que “nunca podremos revelar con precisión nuestro calendario” para finalizar la guerra, que Trump estimó originalmente en “cuatro o cinco semanas”.

El gobierno iraní ha negado cualquier conversación con Washington y ha rechazado todas sus condiciones, plasmadas en un plan de 15 puntos que envió la semana pasada a través de la mediación de Pakistán. El portavoz del ministerio de exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, calificó las exigencias de EE.UU. como “irrealistas, ilógicas y excesivas” y reafirmó que su posición es clara: “Estamos bajo agresión militar, por lo que todos nuestros esfuerzos están centrados en defendernos”.

Ese plan para la paz incluía, además de la apertura de Ormuz, el abandono de la ambición nuclear por parte de Irán, la entrega de sus reservas de uranio enriquecido, límites de producción de misiles balísticos y restricciones al suministro de armamento a grupos aliados en la región. Son condiciones maximalistas que difícilmente aceptará Irán, que por su parte también plantea exigencias inasumibles para Washington: que Israel deje de atacar a sus aliados en la región, especialmente en Líbano, así como reparaciones por los daños de guerra y la retirada de las bases estadounidenses de Oriente Medio.

Javier de la Sotilla Puig
Leer el artículo completo