Ante las crecientes críticas del presidente estadounidense, Donald Trump, y la inestabilidad global derivada del conflicto en Irán, el primer ministro británico, Keir Starmer, ha proclamado la necesidad urgente de estrechar lazos con la Unión Europea. El líder laborista ha abogado por una integración mucho más profunda en materias críticas como la seguridad y la economía.
Starmer aseguró que, en busca de un horizonte más ambicioso, el Reino Unido requiere de “una cooperación económica y de seguridad más estrecha” con Bruselas. Según el mandatario, el país necesita una asociación que reconozca “valores e intereses compartidos” para asegurar un futuro común.
La guerra impactará la economía británica de forma similiar a la crisis de 1970
Lo que inicialmente se planteó como una rueda de prensa para calmar a la opinión pública ante el desorbitado aumento de los costes de la energía terminó convirtiéndose en una advertencia sombría. Starmer afirmó que el impacto de la guerra en Oriente Próximo “definirá a nuestra generación” y advirtió que el Reino Unido podría enfrentarse a una crisis de suministros y precios similar a la vivida en la década de 1970.
Esta advertencia llega en un momento de máxima fricción transatlántica. Donald Trump ha vuelto a arremeter contra sus socios europeos por su negativa a participar en la campaña militar contra el régimen de los ayatolás, señalando directamente al Reino Unido y a Francia. El magnate estadounidense instó a sus aliados a “aprender a luchar por sí mismos”, advirtiendo que Estados Unidos “ya no estará allí para ayudarles”.
Frente a las presiones de la Casa Blanca, Starmer ha defendido a la OTAN como “la alianza más efectiva de la historia”, pero ha marcado distancias respecto a la estrategia bélica de Washington. El primer ministro subrayó que sus decisiones se tomarán atendiendo exclusivamente al “interés nacional británico” y dejó “absolutamente claro” que el Reino Unido no considera la guerra en Irán como un conflicto propio.
El Ejecutivo laborista busca así hacer borrón y cuenta nueva con la Unión Europea. Starmer señaló que el acuerdo del Brexit pactado por la anterior administración conservadora en 2020 ha causado un “daño profundo” a la economía nacional. Con este acercamiento, Londres espera no solo mitigar el impacto energético, sino reconstruir los puentes comerciales que quedaron dañados tras la salida del bloque comunitario en un mundo que hoy se muestra mucho más hostil.

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